JUAN SÁNCHEZ
Las recientes elecciones en un importante club deportivo fueron una oportunidad para observar lo que implican las disputas de liderazgos asociadas a la confrontación de ideas en el ámbito de una institución, como se da también en cualquier otro ámbito. Objetivos, gestión, transparencia se pone en juego cuando se define la conducción de una organización que nos importa.
Un joven amigo, involucrado en la contienda, defendía una estrategia de moderación en el estilo de oposición, el que excluía lo que yo denominaría "La teoría del ventilador", que supone que, aún si se admitiera la existencia de problemas serios o la existencia de cierto tipo de irregularidades, se debe evitar que la opinión pública conozca los aspectos más de fondo, preservando un bien mayor que es el que se debe proteger.
En los términos de Nassim Taleb sería difícil demostrar que una estrategia de este tipo pueda ser exitosa o apropiada para transformar y evolucionar, pero a la larga todas las estrategias se confunden en sus resultados, ya que con el tiempo empiezan a influir otras variables y factores. Esto se puede aplicar perfectamente a la economía, también a la gestión del Estado.
En nuestra disciplina, la economía, los jerarcas suelen reservarse con recelo un nivel de discrecionalidad excesivo para manejar información que no es consistente con lo que realmente exige la opinión pública, pero siempre se encuentra alguna justificación porque, de hecho, argumentos sobran.
LOS RESULTADOS MANDAN. Actores políticos y económicos en general creen que la economía marcha bien y lo han expresado más o menos explícitamente. Una reciente encuesta empresarial (Deloitte) nos deja en claro que las valoraciones positivas empiezan a caer a medida que la coyuntura y los shocks externos cambian. La proporción de empresarios que evalúan que la economía está peor que hace un año aumentó del 2% a cerca del 30% en un semestre. En lo que refiere al clima de inversiones, el deterioro es apreciable, pasando de un 20% a cerca de un 60%.
Según el convencimiento colectivo en Uruguay "La macro" puede empeorar las cosas pero apenas las puede mejorar. Peor aún: no importa lo que se haga, sí importa cómo le va a los vecinos a pesar de tener un gran equipo económico. Si bien no comparto la afirmación en esos términos y además parece estar en contradicción con lo que ha sostenido el propio equipo económico, algo de esto está pasando.
Del otro lado del Río de la Plata la tasa de crecimiento superó el 9% y triplicó la del Brasil. Directa e indirectamente nos ayudan a mantener la actividad. Argentina paga tributo hoy a una activa política monetario-cambiaria pasada que no le deja margen para innovar a corto plazo, lo que también nos favorece, evitando mayor inestabilidad en nuestro mercado (datos: The Economist).
En Brasil, desde hace algunos meses la actividad económica se resintió, lo que fue convalidado por la autoridad monetaria con más recortes de la tasa de referencia. Aún la cosa no pasó a mayores.
Dos historias paralelas que involucran decisiones en diferentes ámbitos, no pueden juzgarse solamente por los resultados; por lo menos deben considerarse sus costos. Solo parecen percatarse de esto los perdedores, pues los afortunados atribuyen su éxito a la calidad de su elección (1). Cualquier similitud aquí, tómese por coincidencia.
DE FUNERAL EN FUNERAL. Lo que sabemos de la realidad es a veces lo que nos cuentan, sea en un club deportivo, una copropiedad, en el ámbito de nuestra vida en sociedad o dentro de un grupo de pertenencia. Esto se agrava cuando se mezcla el manejo de una disciplina con la que se administra nuestro dinero y al mismo tiempo la misma se constituye en ciencia.
Hay quien dice que la ciencia no avanza hasta que un nuevo científico toma el relevo del anterior pero no sus prejuicios y resistencias a aceptar nuevos conocimientos, por esto se dice que la ciencia avanza de funeral en funeral (2).
Los aportes de investigadores como los que se presentan en las Jornadas del BCU son fuente de inspiración, conocimiento e información, ámbito para el intercambio de ideas y mucho más.
En las últimas Jornadas de Economía, este año tuve la oportunidad de participar en la presentación de algunos interesantes trabajos de jóvenes colegas referidos al estudio de los factores del crecimiento, entre otros.
Vale la pena referir el presentado por el economista Guzmán Ourens, que se permite una aproximación al nivel de complejidad que tiene una estructura productiva y de sus indicadores para obtener pistas que orienten la visión del futuro crecimiento de nuestra economía (3).
A través de una referencia a Heston (2009) el autor analiza el ratio que muestra nuestro producto per cápita con relación a otras economías (Francia, Alemania, Japón, Holanda, Reino Unido, Estados Unidos).
En particular, destacamos que todos los períodos relativamente largos de crecimiento del producto uruguayo con respecto a las restantes economías se verificaron con el punto de partida en una profunda crisis. Para poder encontrar un desempeño similar al actual de la economía uruguaya habría que remontarse a 1915-30, cuando la misma se basaba en el agro pero también en la construcción (4).
DOS INDICADORES CLAVE. El trabajo de Ourens presenta un "benchmark" referido a la reforma de fondo de la estructura productiva nacional orientada al mercado externo; para ello muestra dos indicadores relevantes, uno que aumenta su valor con la diversificación de exportaciones y otro que implica que a mayores valores menor sofisticación de los productos exportados (más parecido a los commodities).
Entre 1962 y 2008 Uruguay duplicó su indicador de diversificación de exportaciones (en 1998 había llegado a triplicarlo, luego retrocedió). En ese mismo período el de Brasil se ubicó en un valor entre tres y cuatro veces superior al inicial de principios de los años sesenta.
A su vez, a partir de las estimaciones del indicador sobre sofisticación de productos exportados se infiere que la pérdida global de la complejidad en la estructura productiva uruguaya está influenciada por la reducción de la capacidad de exportación de productos sofisticados. Esta conclusión contrasta con la presentada por Brunini (2010) según la cual Uruguay no tendría problemas con la sofisticación de sus exportaciones.
Los resultados muestran que Uruguay nunca ha llegado a la producción de productos sofisticados, e incluso se ha alejado de ese tipo de productos y que el nivel de complejidad de la estructura productiva muestra una tendencia descendente.
LOS JÓVENES. En el pasado, la tendencia a hacer cada vez más riguroso el fundamento de nuestros modelos ha tenido también efectos indeseados. Los incentivos de los jóvenes académicos, aquellos que se suponen van moviendo la frontera del conocimiento y deben "publicar o perecer", limitan su capacidad de innovación y atentan contra el realismo.
De hecho, se dice que nadie espera que un modelo explique todas las complejidades de la realidad económica, pero el problema es que pueden quedar fuera elementos que son claves a la hora de entender y prevenir los riesgos, la incertidumbre y los desastres como los que enfrentamos hoy. Sin duda, puede resultar más rentable académicamente escribir un modelo de equilibrio explicando algún fenómeno particular que intentar describir un modelo que muestre las distorsiones existentes en dicho fenómeno (de hecho formalizar estas distorsiones podría resultar más complejo y menos redituable).
Los jóvenes siguen haciendo su trabajo pero nosotros no lo estamos aprovechando ni los estamos ayudando del todo. Como lo escriben los abogados y por alguna razón que en el fondo muy bien no entiendo decimos: "Será Justicia".
(1) Nassim Taleb en "Fooled by Randomness", que incluye el evento raro o "Black Swan" basándose en un texto de Hume.
(2) Ibidem.
3) "Uruguay at the mirror, an empirical analysis of the uruguayan productive structure through the Method of Reflections", Guzman Ourens, December 2010.
(4) "Historia contemporánea del Uruguay", Caetano-Rilla, junio 2005 y "Economic Development and Institutional Quality in Uruguay", Fleitas-Rius-Román-Willebald, Instituto de Economía, Facultad de CCEEyA-Udelar, 2011.