JORGE CAUMONT
En Argentina, el Defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino dijo que lo decidido por la presidenta Cristina Fernández, o mejor dicho, por su esposo el ex presidente Néstor Kirchner, es como "poner al zorro en el gallinero". Se expresaba de ese modo ante una consulta del diario La Nación sobre los efectos de la decisión -volcada en un proyecto de ley que será posiblemente aprobado por el Congreso-, de traspasar los fondos privados de jubilaciones al sistema estatal de reparto. Se le preguntaba sobre los efectos de la decisión de Néstor Kirchner -sólo suya y sin consultar a su Ministro de Economía el Lic. Carlos Fernández ni a su Ministro de Trabajo, el Dr. Carlos Tomada-, de "estatizar" el manejo de los fondos que han sido aportados desde 1993 -cuando se implantó el sistema de capitalización-, por todos los trabajadores en actividad que se jubilarán en cierto lapso. De aprobarse en el Congreso, el proyecto de ley le quita esa función y sepulta de hecho, a las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP).
Ideado por el "primer caballero" y firmado por la ex "primera dama" y actual presidenta, el proyecto prevé el traspaso a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), de los fondos bajo manejo de las AFJP, lo que ha provocado una gran conmoción en medios políticos, financieros y bancarios -desaparece una fuente de crédito sustancial para el consumo y la inversión-, y entre los propios trabajadores y derivaciones sumamente importantes fuera de fronteras, en España. Los únicos que se han sentido cómodos con el anuncio son los jerarcas del Ministerio de Economía y Producción porque en 2009 no enfrentarían otra instancia de un nuevo e inevitable default de la deuda pública. Una nueva jugada "magistral" de Kirchner -que obviamente tendrá sus consecuencias para el pueblo argentino-, permite que los saldos de la deuda pública que vencen en 2009 y que están en títulos en poder de las AFJP -una suma considerable-, no tengan que ser renegociados pues, definitivamente, no serán honrados a su vencimiento.
DECISIÓN CUESTIONABLE. En la segunda mitad de 2007 se le planteó a los argentinos que habían entrado en el sistema jubilatorio privado, la posibilidad de cambiarse al régimen estatal de reparto. Menos del 20% de los que aportaban al referido sistema privado y que optaban por la intervención de las AFJP para administrar sus fondos aún cuando les cobraban comisiones por el servicio, decidió volver al régimen de reparto. Las participaciones en los fondos administrados por las AFAP de quienes aceptaron el traspaso, fueron transferidas a la Anses y contribuyeron al erario público y a financiar los gastos corrientes del gobierno central. De aprobarse el proyecto que ahora se envía al Congreso, el 80% restante, aunque evaluó la posibilidad que se le brindara el año pasado y la rechazó, deberá en esta oportunidad obligatoriamente, irse al régimen estatal de reparto y llevarse consigo sus participaciones en los fondos de pensión privados. A pesar que no quisieron hacerlo voluntariamente cuando les fuera propuesto, ahora están forzados a ir a un régimen estatal. Un sistema conocido también, eufemísticamente, como de "solidaridad intergeneracional" ya que quienes mantienen a los jubilados -cuyos ahorros del pasado se evaporaron por dádivas estatales, clientelismo político, corrupción o por mala administración-, son los jóvenes o en general quienes hoy vuelcan al sistema que paga a jubilados y pensionistas, sus contribuciones obligatorias por los salarios que reciben.
Hasta políticos oficialistas, o que lo han sido, como el ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, ex menemista, ex duhaldista, ex kirchnerista y ahora perteneciente al Partido Justicialista disidente, han coincidido en que el gobierno se ha arrogado el derecho para decidir qué es lo mejor para los trabajadores aportantes que habían decidido permanecer en el sistema de las AFJP. Por el contrario, los kirchneristas aunque no esperaban este movimiento del líder cruceño, justifican la acción que ha tomado el ex presidente despreciando a los afiliados, a las administradoras de fondos de pensión y hasta a los argentinos en general ya que, como lo ha dicho el presidente de la Anses, los ven "miopes para ver su futuro por lo que el Estado debe ver por ellos". Debemos recordar sin embargo, que la referencia es a esos argentinos que, por otro lado, a pesar de no ser capaces de ver el futuro según el referido personaje, son los que votan cada cuatro años. Tamaño destrato, humillación y minimización de quienes generalmente se protegen mejor que quienes desean protegerlos, viene siendo una característica habitual de muchos políticos argentinos lamentablemente tolerada por los humillados.
KIRCHNER 93. En 1993, Kirchner fue visitado por el entonces Ministro de Economía Domingo Cavallo quien había derrotado con su Plan de Convertibilidad, a una hiperinflación que era el fruto de los desaciertos de los conductores económicos de la trunca presidencia de Raúl Alfonsín y de sus predecesores en la administración menemista. Kirchner, se negó entonces a que el sistema previsional de su provincia pasara al sistema general de reparto. La experiencia señalada no es la única de un político que cambia drásticamente su posición. Otros kirchneristas, tan asombrados por la decisión de estos días, como rápidos para aceptarla, no pensaron del mismo modo en los tiempos menemistas, cuando pertenecían a las filas del riojano. Incluso hasta mencionaban que "el General" refiriéndose a Perón, había dicho en 1973 que era un desastre el manejo de las jubilaciones por parte del Estado. Hoy se han olvidado de su lealtad a Menem y de las reflexiones finales de Perón y consecuentemente su voto positivo de entonces por la reforma jubilatoria -sin datos nuevos que no sean los buenos resultados obtenidos para sus afiliados, durante los quince años de funcionamiento- hoy se transforma en lo opuesto, en el voto por la estatización del ahorro de los trabajadores.
Tres pueden ser las "razones" por las que se introduce a la Argentina en un nuevo sendero de desestímulo a la inversión -se violan derechos de propiedad-, y del despojo a los trabajadores. El primer motivo de la estatización puede ser porque se alega que el sistema funciona mal y que el Estado lo haría mejor. Las pruebas son contundentes en sentido contrario. La segunda razón es porque un nuevo default de la deuda pública argentina sería prácticamente un hecho en 2009. La estatización evitaría negociar con acreedores fuertes de los títulos de deuda del gobierno que vencen ese año y, adicionalmente, nutrirse de recursos excedentarios para enfrentar los pagos por vencimientos a otros acreedores y contar con fondos para el financiamiento de planes de obra pública de gran rentabilidad política en el corto plazo, o sea más empleo por mejor posicionamiento frente a la crisis externa. El tercer motivo es relativamente menos conspicuo: entre que los fondos salen de las AFJP y llegan a la Anses, el balde puede tener agujeros y entonces perderse muchos por el camino. Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica señaló que "Néstor Kirchner va a manejar el dinero de todos los jubilados, junto a su cajero De Vido y a su valijero Uberti" y advirtió en una señal televisiva que con los fondos "pueden hacer cualquier cosa como depositarlos en la Isla Gran Caimán… son una banda de ladrones, la pregunta es si vamos a entregar a esta banda de ladrones estos fondos". El tiempo dirá cuál o cuáles de esas tres causas han sido las que motivaron la actitud del matrimonio Kirchner.