HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELÍN
Las importaciones de bienes ascendieron a US$ 5.588 millones en el último año, lo que representa un incremento del 17% en relación a los valores registrados en 2006.
En la nota de la semana anterior habíamos analizado el desempeño de las exportaciones, las que en el año 2007 representaron US$ 4.612 millones. Ello determina que la balanza comercial haya sido negativa en US$ 976 millones, tal cual habíamos previsto en las perspectivas para el 2008 que presentáramos en diciembre último.
En el Gráfico Nº 1 se presenta la evolución de la balanza comercial, y se constata allí que la misma presentó un déficit relativamente estable desde mediados de 2006 y durante buena parte del pasado año, pero creció hacia el último cuatrimestre.
Lo interesante es que ese deterioro se da en un contexto de fuerte crecimiento de las exportaciones. En efecto, si analizamos la evolución de las ventas externas del país en los últimos cuatros meses de 2007 y las comparamos con igual lapso de 2006 observamos que aumentaron un 27%. Pero las importaciones lo hicieron a un ritmo mayor; en ese período crecieron al 37%.
Es por ello que vale la pena estudiar con un poco más de detalle el desempeño de las compras externas de bienes para tratar de entender el porqué del fuerte aumento de los últimos meses.
POCO PETRÓLEO. La primera pista puede venir por el lado del petróleo. Uruguay debe importar el 100% del crudo que consume, y el período de aceleración de las importaciones coincide con el de la escalada del precio internacional del oro negro, que hace pocos días orilló el mítico nivel de los US$ 100 por barril, cuando a comienzos de 2007 se cotizaba a la mitad de ese precio.
Sin embargo las compras de petróleo crudo no aumentaron en el último año, sino que cayeron un 18%, pese al fuerte aumento del precio y al mayor consumo interno de combustibles (ver Gráfico Nº 2). Esta aparente contradicción nos lleva por un lado a investigar qué fue lo que pasó con las compras de petróleo y por el otro tratar de explicar cuáles son los rubros de importación que más crecen.
Ancap tiene el monopolio de la compra de crudo, y realiza sus adquisiciones a lo largo del año de acuerdo a sus necesidades, cotizaciones, etc. Normalmente se importan entre 15 y 16 millones de barriles al año, que se van comprando a lo largo de los meses, los denominados "embarques". Cada embarque contiene aproximadamente un millón de barriles, por lo que en un año normal se realizan 15 o 16 embarques.
Eso fue lo que pasó en los años 2004 y 2005. En el 2006 se efectuaron 14 embarques, lo que se podría asignar al cierre de la refinería para limpieza y reformas hacia el último trimestre de ese año.
Pero durante 2007, en el que también estuvo cerrada la refinería por reparaciones, se realizaron 11 embarques.
Lo primero que hay que aclarar es que el cierre de 2007 fue más prolongado que en el año anterior, lo que determinó que el nivel de actividad fuese un 15% inferior. Ello implicó una menor demanda de crudo.
Como contrapartida, y dado el mayor consumo interno de combustibles, que según se informara recientemente aumentó un 8% en el último año respecto al 2006, hubo que importar destilados.
No obstante ello, si se analiza el conjunto de importaciones de petróleo y destilados, llama la atención que, medidas en dólares corrientes en un contexto de precios al alza, no variaron entre 2006 y 2007.
Parecería que el manejo de stock tuvo mucho que ver en ello, y al disminuir el monto de las importaciones, contribuyó a que el déficit comercial no fuese mayor.
De todas formas ello no es algo trascendental. El resultado de la balanza comercial, déficit en este caso, no es bueno ni malo per se, sino que para arribar a una conclusión definitiva hay que tener en cuenta la etapa del ciclo en que se encuentra esa economía, y la composición de las compras externas, lo que analizaremos más adelante.
Otra consecuencia de la política de manejo de stock fue la forma en que fue impactando en el resultado fiscal a lo largo del año.
Hasta noviembre las cuentas públicas fueron superavitarias. Cabe recordar que cada vez que se difundían las cifras fiscales, el MEF acompañaba la información con un comunicado en donde se relativiza el superávit alcanzado y se lo asociaba precisamente con el manejo de stock, señalando que habría de revertirse en los próximos meses.
Precisamente ello fue lo que ocurrió en el último mes del año, en el que la empresa petrolera recompuso su stock de crudo. Para tener una idea del impacto de esa operación baste con decir que el resultado global del Sector Público, que en los doce meses a noviembre había sido superavitario por el equivalente al 1% del PIB, al cabo del 2007 fue deficitario en 0,34%.
Según informó el MEF, la mitad del deterioro se explica por la acumulación de petróleo.
Si el crecimiento de las importaciones no se explica por el aumento del precio del petróleo, su explicación debe estar en otro lado. Al analizar la evolución de las compras externas del país por destino económico se constata que crecen tanto aquellos bienes destinados al consumo, como los de capital y los insumos intermedios, en una palabra, el crecimiento es generalizado, pero con particularidades específicas en cada uno de esos grupos.
MAYOR ACTIVIDAD. Comencemos por las importaciones de insumos intermedios, excluidos el petróleo y la energía eléctrica, por ser las más voluminosas. Como su nombre lo indica se trata de productos que se importan con el fin de procesar, ya sea para su posterior exportación, o para abastecer el mercado interno.
En todo caso no se trata de bienes finales, y por lo tanto su evolución está ligada a la de aquellas actividades que los transforman, en particular la industria manufacturera, como así también el transporte.
En el Gráfico Nº 3 se puede apreciar cómo a partir del segundo semestre del año se aceleran estas importaciones, al igual que las de bienes de consumo. Con respecto a estas últimas es interesante notar que comenzaron el año a un ritmo muy elevado, se desaceleraron al promediar el mismo, para retomar más tarde el impulso inicial.
Varias veces nos hemos referido a este tema, señalando que ello responde al mayor ingreso de la población, que el freno a mitad de año se debió a que por la derogación del Cofis se postergaron importaciones del segundo al tercer trimestre, y que su aceleración posterior la entendemos por problemas de implementación de la reforma tributaria, que se irán salvando una vez se presenten las declaraciones juradas, o porque la primera reacción ha sido reducir el ahorro, pero ninguna de estas situaciones se puede considerar como permanente (el enlentecimiento relativo de los últimos meses parecería corroborarlo). También hemos destacado la apreciación del peso, que abarató relativamente la compra de artículos, fundamentalmente aquellos de consumo duradero, como así también la perspectiva de una buena temporada turística como otros factores que explican el crecimiento de las importaciones de este tipo de bienes.
El comportamiento descrito habla de un elevado nivel de actividad, lo que estaría operando como atractivo para las inversiones, al menos para aquellas de rápido retorno.
Es en ese contexto que aumentan las importaciones de bienes de capital, en particular las compras externas de maquinaria y equipo por parte del sector privado, que se han estado acelerando a lo largo del último año, tal cual se puede apreciar en el Gráfico Nº 4.
El impacto que tendrá la turbulencia financiera internacional sobre nuestro país no es fácil de discernir aun, pero sin duda se habrá de sentir en los meses venideros. En materia de importaciones será a través de una desaceleración de las mismas.