En uno de los mejores portales de internet sobre producción, comercio y precios de ganado y carnes que recomiendo (1), se presenta una noticia que da motivo a este artículo. La misma recoge declaraciones del presidente de la Asociación de Productores Rurales de Irlanda John Bryan, luego de la reunión que mantuviera con el jefe de Gabinete del Comisario de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea, Georg Haeusler. El motivo de la reunión fue al análisis del lanzamiento de las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur, con miras a formar un acuerdo de libre comercio. La oposición al mismo de este importante dirigente fue total.
Señaló que cualquier intento de aumentar las importaciones de carne de vacuno procedentes de Brasil tendría consecuencias nefastas para el sector ganadero irlandés y para la recuperación económica de Irlanda. Dijo que la decisión del Presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, para facilitar un aumento de las importaciones de carne, "muestra que la Comisión está incurriendo en omisiones en su tarea de proteger a los consumidores en Europa y está socavando la viabilidad de los productores europeos". También dijo que los consumidores europeos esperan que la Unión Europea no acepte las importaciones de carne de Brasil, "que se producen a un costo real en términos de cambio climático ya que provienen de una gran destrucción de los bosques en el Amazonas y el Pantanal".
No sería éste un tema demasiado grave si no fuera porque recuerda dos ideas muy importantes.
LOS PARADIGMAS. En el mundo rural uruguayo ha sido bastante común la búsqueda de paradigmas productivos fuera del país, los que han despertado muchas veces una admiración basada en una combinación de ignorancia económica y especialmente mucha frivolidad. Así ocurrió con Nueva Zelanda, país digno de admiración con seguridad en muchos sentidos, pero que en general poco tienen que ver con su producción agropecuaria. Su política económica, su inserción internacional, su calidad institucional, éstas sí son categorías importantes.
Nosotros en cambio hemos estado deslumbrados por la cantidad de pastos y semillas que producen y cosas por el estilo, y hasta copiamos tecnologías locas sin mirar sus fundamentos económicos. Desde los sesenta y por casi veinte años, estábamos más inclinados a admirar el éxito de este país en el fosfato o el raigrás perenne, que en su pertenencia al Commonwelth, o a sus políticas. Así fue que traíamos consultores que nos vendían su modelo increíblemente intervencionista, que se agotó a pesar del fosfato y el raigrás, y después de las reformas del Partido Laborista en los ochenta, traíamos a los mismos consultores para contarnos cómo habían cambiado. Ahora los tenemos allí a los neozelandeses, zapateando en el barro en nuestro país, como cualquier productor, con éxitos y fracasos.
Con Irlanda pasó lo mismo. Allí había otro modelo a imitar en especial en la tecnología de producción animal y se cometió la misma ingenuidad de mirar el pasto y las vacas y no las políticas que hacen posible la aplicación de cualquier tecnología. Ahora es dudoso que la ganadería de Irlanda haya crecido como la uruguaya de los últimos veinte años; pero lo que sí es seguro es que la nuestra no tuvo ni precisó el apoyo de una política como la europea, que a poco que se la toque hace caer a la pecuaria irlandesa, que no resiste la competencia del Mercosur como lo señalan desde allí.
Siempre he pensado que las comparaciones hechas con ligereza generan no sólo conclusiones erróneas, sino que impiden ver ejemplos más aplicables de nuestro propio país. Así por ejemplo lo ocurrido entre 1880 y 1920, que tan bien retrata Ramón Díaz en su Historia Económica del Uruguay, no puede dejar de citarse como ejemplo de política económica y resultados de desarrollo, basados en austeridad fiscal, continencia monetaria e inserción internacional con países de primer nivel. Y pasa algo parecido con el desempeño actual de nuestra pecuaria, capaz de duplicar la producción, triplicar las exportaciones, crecer con crisis climáticas, financieras, del mundo, del barrio, etc.
PRINCIPIO PRECAUTORIO. Hay otra idea que presentan los productores irlandeses que hay que rechazar de plano para el comercio. Se trata del agravio a nuestros sistemas de producción, por desarrollarse perjudicando al medio ambiente. Esta categoría tan peligrosa por lo genérica e indeterminada, no habilita en términos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a trancar el comercio como lo pretenden los irlandeses. Peor aún, resultaría casi grotesco que quienes como los europeos han generado más problemas ambientales, terminen por trabar el comercio invocando su respeto, idea ésta que se extiende entre los consumidores. En verdad, con los déficits y endeudamientos públicos de la mayoría de los países europeos, empezando por Irlanda (11,7% de déficit, peor que Grecia), es probable que bajen las ayudas a los agricultores, y aumente la necesidad de comerciar con el Mercosur, y la de sus agricultores de apelar al medio ambiente para detener importaciones.
El derecho medio ambiental con frecuencia apela a un principio, incompatible con el comercio, y que ingenuamente sostienen algunos en Uruguay: el principio precautorio, que supone prohibir importaciones por las dudas, por precaución. Este principio es exactamente el inverso al que sostenemos en la OMC: nada está prohibido comerciar por las dudas, y para detener el comercio la prueba de daño la debe cargar el importador. El principio precautorio prohíbe por las dudas y -a la inversa- carga con la prueba de inocuidad al exportador. Es tal el daño que este tipo de categorías indefinidas puede causar al comercio, que no se entiende que Uruguay oficialmente en algunos foros lo sostenga, como por ejemplo en el Protocolo de Cartagena. Es más; los ambientalistas de Gualeguaychú señalaron que la Corte de La Haya no sabía nada de temas ambientales porque debió aplicar el principio precautorio, es decir prohibir por las dudas, sin prueba positiva.
Las declaraciones de los productores de Irlanda, que hoy es un país de los llamados PIGS (2), como los califican despectivamente sus socios europeos serios, no era probablemente un paradigma de nada demasiado importante. Y además amenaza ahora con liderar un proteccionismo disfrazado de cuidado de la Amazonia o del noreste de Canelones; da igual.
(1) www.beefpoint.com.br
(2) PIGS: Portugal, Irlanda o Italia, Grecia, España.