Brasil: el negocio de la inseguridad

| La nueva tendencia es blindar las casas, por 1.500 dólares el metro cuadrado, es posible dejar un cuarto sellado y blindado

El ejecutivo de un banco llega en su auto blindado hasta el country. Digita una clave en el portón de entrada mientras lo observan algunos de los agentes armados que protegen el barrio privado con armas largas. Lo siguen las cámaras del circuito cerrado. Una red con sensores infrarrojos y monitores se ocupa de que visitantes no deseados no circulen cerca de su vivienda.

Si algo fallara, de cualquier forma su casa sigue la nueva tendencia de los ricos brasileños: cuartos blindados a prueba de invasión, disparos y fuego. El ejecutivo estaciona su auto con vidrios de veinte milímetros, viste un chaleco antibalas y sale a dar una vuelta en moto, con la mayor sensación de tranquilidad que el mercado de seguridad privada puede ofrecerle.

El personaje es lo único ficticio del relato. Todo lo demás es real: Brasil se convirtió en el tercer mercado de seguridad privada del mundo, donde ningún producto o servicio de protección contra la violencia urbana parece ser demasiado para los consumidores de productos de alta gama, de elevado poder adquisitivo.

Es el país que más autos blindados fabrica por año —unos 3.200—, el que más agentes privados emplea —aproximadamente, un millón y medio— y se convirtió en el "laboratorio" de cada vez más productos contra la violencia urbana: desde chalecos antibalas hasta chips de implante subcutáneo para localización satelital en caso de secuestro.

En una ciudad como San Pablo, que recientemente quedó paralizada tres semanas, cuando la organización criminal Primeiro Comando da Capital (PCC) lanzó una ola de atentados y dejó un tendal de muertos, cualquier producto que ofrezca una sensación de seguridad, por más exagerado que pueda parecer, encuentra clientes.

"La nueva tendencia es blindar las casas. Recién comienza, pero está creciendo rápido", dijo a La Nación Franco Giaffoni, presidente de la Asociación Brasileña de Blindaje. Por 1.500 dólares el metro cuadrado, es posible dejar un cuarto sellado y blindado. "Los chalecos a prueba de balas ya tienen también un lugar en el mercado. Los compran, por ejemplo, policías, para cuando circulan como civiles, o los que andan en motos grandes, que son blanco de robos, para sentirse seguros en caso de escapar de un asalto y recibir disparos", ejemplificó Giaffoni.

Un banquero brasileño y su hermano, cuyos nombres prefieren no revelar en Brasil, ya estarían usando el chip de ubicación satelital (personal location device). En caso de secuestro, en instantes es posible saber dónde se encuentra la víctima.

ALTA PROTECCIÓN. Según un trabajo del economista y abogado Ib Teixeira, autor del libro As raizes da violéncia , "Brasil está gastando cerca de 108.000 millones de reales (49.000 millones de dólares), el 10% de su PIB, en la seguridad de sus habitantes; el 60% de ese valor es gasto en empresas privadas".

Obviamente, ese tipo de productos y servicios está limitado a los cuatro millones de consumidores que hacen de Brasil uno de los diez mayores mercados de productos de lujo del mundo, mercado que mueve en el país entre 1,5 y 2,5 mil millones de dólares por año y que desde el 2000 crece el 35% por año, según la consultora de empresas MCF.

Si bien los consumidores de alta gama, son los mismos que los de "alta protección", a medida que pasa el tiempo, los productos y servicios de seguridad comienzan a bajar hacia las demás clases sociales en busca de más clientes. "Once años atrás, cuando empecé en el mercado de los autos blindados —recordó Giaffoni— no era fácil convencer a alguien de que podía serle útil algo así. Hoy es el propio consumidor el que llama consultando sobre los diferentes grados de protección, y ya es posible encontrar hasta blindados usados por 20.000 dólares. El blindaje se convirtió en un accesorio más, como el asiento de cuero".

Después del ataque del PCC, aumentó el 33,5% la producción de vidrios blindados para autos, aunque las cifras de violencia de San Pablo ya eran suficientemente alarmantes. Según la Organización Mundial de la Salud, más del 1% de los 520.000 homicidios cometidos en el mundo en 2002 ocurrieron en San Pablo, con 58 muertes cada 100.000 habitantes.

Para el especialista en seguridad pública Daniel Cerqueira, el aumento del mercado de seguridad aleja las soluciones. "Los que tendrían que tomar actitudes para que la violencia se redujera terminan refugiándose en autos blindados y protegiéndose con sistemas de seguridad", dijo a La Nación.

"Y lo que ocurre es que se va creando una situación de segregación, de guetos, por un lado, y feudos, por el otro", remató.

ÉXODO. Si los autos blindados todavía forman parte sólo del consumo de los sectores de mayor poder adquisitivo, en la clase media y media alta el miedo a la violencia urbana se percibe en el éxodo de los barrios hacia los countries.

Los condominios, como se los llama en Brasil, crecen con un ritmo frenético y ya hace tiempo que dejaron de ser apenas un lugar para pasar el fin de semana. "Sí, después del ataque del Primerio Comando da Capital (PCC) hubo más consultas sobre precios, pero la tendencia ya viene hace tiempo: la gente busca en los condominios cerrados la seguridad que ya no tiene en sus casas", explicó Silvio Cabral Filho, presidente de la Asociación de Condominios Horizontales.

Las cifras del éxodo son impresionantes. En el estado de San Pablo (36 millones de habitantes) hay 12.000 condominios y 3.000 barrios cerrados; los primeros no tienen espacios públicos, los segundos sí.

"La ocupación de los lotes ya llega a 67%, por lo que podemos estimar que actualmente hay 7,2 millones de personas en todo el estado de San Pablo ocupando algún tipo de barrio cerrado o condominio", calculó Cabral Filho.

Los grados de seguridad de esos espacios dependen del poder adquisitivo de los que los ocupan, ya que el fenómeno es tan grande que ya hay condominios de clase media baja.

Según explicó, los condominios más sofisticados tienen red de tecnología inalámbrica e infrarrojo, "que se activan hasta cuando pasa un pajarito": apenas algo viola esa red invisible, agentes armados van a verificar. También cuentan con rondas de 24 horas, portones con claves especiales en el caso de estar siendo encañonado y cámaras.

Un mercado de explosivo crecimiento

Blindaje. El blindaje de casas es la tendencia en crecimiento. En algunos años, será el chip subcutáneo para localización satelital en caso de secuestro.

Seguridad privada. Las empresas de seguridad privada emplean a 1,5 millón de agentes, cinco veces más que todas las fuerzas armadas de Brasil juntas.

Cámaras . Sólo en San Pablo, 25.000 viviendas tienen cámaras para vigilar la entrada y la salida.

Automóviles. Hay cerca de 35.000 vehículos blindados en Brasil. Después del ataque del PCC, aumentó el 33,5% la producción de vidrios blindados para autos y se supone que seguirá creciendo.

Millones. El mercado de seguridad mueve en Brasil 49.000 millones de dólares.

Mercado privado. El 60% de los gastos en seguridad en Brasil son concentrados por el mercado privado y no por el Estado.

Homicidios. San Pablo concentra poco más del 1% de los homicidios de todo el mundo, aunque su población representa el 0,17% de la del planeta.

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