La particular fase del ciclo económico por la que atraviesa la economía uruguaya se ve reflejada en el desempeño de las variables asociadas al comercio exterior. Por segundo año consecutivo, el nivel de actividad está aumentando por encima de su tendencia de largo plazo. Ello genera algunos desequilibrios internos, lo que provoca un crecimiento desbalanceado con una incidencia muy alta del consumo interno. En particular, esa mayor demanda interna se ve reflejada en el aumento de las importaciones.
Como las importaciones están creciendo a un ritmo mayor que las exportaciones, aumenta el déficit comercial. En los últimos doce meses a mayo, la balanza comercial de bienes mostró un saldo negativo por US$ 2.457 millones, lo que representa una profundización del 56% respecto al que mostrara un año atrás (ver Gráfico N° 1).
El menor aumento relativo de las exportaciones también responde a las fuerzas que determinan el crecimiento de la economía. Cuando el impulso del nivel de actividad proviene de la demanda interna, la experiencia indica que se deteriora el tipo de cambio real. Ello es fácil de entender. Ante un aumento de la demanda suben los precios, aunque no en forma pareja. Aquellos bienes y servicios que puedan ser importados tienen un techo que es el precio internacional, situación que no se repite para aquellos otros que no sufren la competencia internacional.
El desbalance en el crecimiento también se ve reflejado en la evolución de los precios relativos, con un crecimiento mayor de los no transables. Ello no es otra cosa que un deterioro del tipo de cambio real, el mal denominado atraso cambiario que afecta la rentabilidad del sector exportador.
Pese a la menor competitividad, las exportaciones aumentaron un 23% en los cinco primeros meses del presente año en relación a igual período de 2010.
COMMODITIES. El desempeño de las ventas externas del país en los últimos meses merece un análisis un poco más detallado que el simple análisis de coyuntura. Hay una serie de cambios que sucedieron a lo largo de los últimos cinco años que han ido transformando su estructura y lo seguirán haciendo por algunos años más. Algunos favorables y otros no tanto. Estos últimos pasaban desapercibidos ante el fuerte dinamismo que mostraron las exportaciones a la salida de la crisis, pero van ganando terreno al aumentar la incidencia del deterioro del tipo de cambio real. Las exportaciones se están concentrando en pocos mercados de destino, y crece la participación relativa de los productos primarios en detrimento de las manufacturas.
Un primer elemento a tener en cuenta cuando se analiza el desempeño de las exportaciones, es el de los precios. El boom de los commodities a partir del año 2006 pautó la evolución de las ventas externas del país desde entonces. Si se compara el monto de las exportaciones actuales con las registradas en 2005, se constata que más que se duplicaron, aumentando 120%. Pero en ese período, los precios promedio de exportación subieron 56%. El aumento real, es decir descontado el efecto precio fue del 41% (ver Gráfico N° 2).
Obviamente, que ambas variables se retroalimentan. Es claro que ante mejores precios, los incentivos a producir son mayores. La revolución que registró la agricultura uruguaya en este período es un claro ejemplo.
También la irrupción de la madera incidió en el aumento de las exportaciones. Las plantaciones de la década del noventa comenzaron a rendir sus frutos. A partir de 2007 comenzó a operar la planta de UPM (ex Botnia) para la elaboración de pasta de celulosa y se incrementó sustancialmente la capacidad de los aserraderos como resultado de fuertes inversiones realizadas en el sector.
Los cambios anteriores, la evolución de los precios relativos internos y el contexto regional fueron transformando la estructura de exportaciones. Si se analizan por grandes rubros, se observa el fuerte crecimiento que experimentaron las colocaciones de productos primarios. Las ventas externas de estos rubros, medidas en dólares corrientes, se triplicaron entre 2006 y 2010. Por su parte, las exportaciones de manufacturas, tanto de origen agropecuario (MOA) como industrial (MOI) crecieron por debajo del total. Las de base agropecuaria aumentaron 30% y las de base industrial 50%.
En términos de participación relativa, los productos primarios pasaron del 20% en 2006 al 35% en 2010. Como contrapartida, las MOA cayeron del 53% al 41%. Por su parte, las MOI sufrieron una leve disminución en su participación, impulsadas por la fuerte demanda regional del último año (ver Cuadro N° 1).
Al cabo de los cinco primeros meses del presente año se mantuvo la tendencia, los productos primarios fueron los que más crecieron (37%), seguidos de las MOI (31%) y por último las MOA (13%).
CONCENTRACIÓN. El análisis de las exportaciones por destino también muestra cambios tendenciales importantes. Uno de los tantos problemas que desembocaron en la crisis del año 2002 fue la alta concentración de las exportaciones uruguayas en pocos mercados, en aquel entonces el Mercosur. Esa concentración fue fruto de la evolución de los precios relativos, que hicieron que el país perdiera competitividad frente a los restantes mercados.
La salida de la crisis fue posible, entre otros factores, gracias a la diversificación de mercados de destino, respondiendo a un tipo de cambio más competitivo. Es así que en el año 2000 casi la mitad de las exportaciones se dirigían a la región, porcentaje que cayó al 22% en 2005. Desde entonces la región comenzó a recuperar terreno, adquiriendo en 2010 el 31% de las ventas (ver Cuadro N° 2).
Pero en este período irrumpieron con gran fuerza dos nuevos destinos muy relacionados entre sí, China y la Zona Franca de Nueva Palmira (ZFNP). Si sumamos a la participación relativa del Mercosur la de estos dos nuevos destinos, constatamos que absorben la mitad de las exportaciones totales del país.
Las exportaciones a China y ZFNP aumentaron en conjunto 450% entre 2005 y 2010, las ventas al Mercosur lo hicieron un 172% y aquellas que se dirigen al resto del mundo crecieron 46% en el período analizado.
En los cinco primeros meses de 2011 se mantuvo la tendencia, con un fuerte dinamismo de las ventas a China y ZFNP, que crecieron un 46%. Brasil sigue siendo el principal país comprador, pero China ya superó a Argentina y se ubica en el tercer lugar, detrás de ZFNP. A su vez, las exportaciones a este enclave consisten básicamente en cereales, fundamentalmente habas de soja, que luego son re exportadas, siendo China el principal mercado de destino.
RIESGOS. La concentración de las exportaciones en pocos mercados y productos de escaso valor agregado no es algo positivo. La situación no es tan grave como a fines de los noventa, pero la tendencia es firme. A diferencia de lo que aconteció antes, el destino más dinámico en la actualidad es China, la segunda potencia económica mundial. Desde este punto de vista, la situación es mejor, ya que en aquel entonces la concentración era en mercados inestables.
China se ha convertido también en el principal mercado de destino de las exportaciones brasileñas, por lo que directa e indirectamente es el mercado que está impulsando a la región.
Pero por otra parte, las crecientes exportaciones brasileñas, al igual que las uruguayas, se están tornando cada vez más primarias, disminuyendo la participación porcentual de los productos de mayor valor agregado. En el caso de Brasil, más de la mitad de las ventas externas corresponden a soja, petróleo y mineral de hierro.
Esta estructura es el resultado de la suerte de enfermedad holandesa que vive la región, debido al boom de los commodities y el masivo ingreso de capitales, que apreció las monedas locales. Las políticas macroeconómicas exacerbaron el fenómeno al fomentar la demanda interna vía aumento del gasto público y políticas de ingresos (salariales) expansivas.
El deterioro de la competitividad de los restantes sectores exportadores y las dificultades que enfrentan para acceder a los mercados externos comienza a ser preocupante. Las perspectivas de que China adopte medidas para enlentecer su ritmo de crecimiento ante los síntomas de recalentamiento son cada vez más ciertas. Si bien los números aún no lo registran, en el último mes y medio, los precios de los commodities frenaron la escalada ascendente que venían mostrando desde mediados de 2010, revirtiendo la tendencia.