Alemania, la locomotora europea

| El sólido desempeño de las exportaciones alemanas es un reflejo del nivel de competitividad de sus empresas

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La capacidad de Alemania para producir bienes que el resto del mundo desea ha sido una constante en la historia económica de Europa desde la segunda guerra mundial.

La impresionante evolución de las exportaciones alemanas es una señal de fortaleza económica y de firme competitividad. Pero aunque históricamente los exportadores alemanes han llevado ventaja en muchos mercados de alto valor, el fuerte aumento de las exportaciones registrado antes de la crisis y los consiguientes superávits en cuenta corriente muy elevados, son un fenómeno relativamente nuevo y probablemente temporal.

Tras la crisis económica mundial, el desempeño de las exportaciones de Alemania ha dado lugar a una rápida recuperación impulsada por la industria. Pero su dependencia de las exportaciones ha tenido un costo: los vaivenes de la demanda mundial de productos alemanes generaron fuertes subas y bajas repentinas en la economía durante la crisis. Tras la fuerte expansión registrada en el período anterior a la crisis, en 2009 se produjo una caída sin precedentes del producto de casi el 4,5%, antes de que el repunte del comercio mundial empujara nuevamente la economía por una senda de crecimiento positivo.

Alemania también ha sido un tema predominante en los debates sobre los superávits y su contribución a un crecimiento mundial equilibrado. Los analistas en Europa y Estados Unidos han instado al gobierno alemán a impulsar la demanda interna para reactivar la recuperación mundial.

Un examen detallado de la evolución de las exportaciones netas de Alemania puede arrojar luz sobre este debate. Los factores cíclicos temporales influyen en la demanda interna y externa, pero por sí solos no son un motivo de preocupación. Del mismo modo, los superávits derivados de la evolución estructural, como el envejecimiento de la población, no sólo son normales, sino que además son un fenómeno positivo a medida que la economía avanza hacia un nuevo equilibrio demográfico. Sin embargo, otros factores estructurales podrían ser menos benignos. Por ejemplo, la persistente rigidez de los mercados de servicios y de trabajo podría limitar el crecimiento derivado de fuentes internas y, al profundizar la dependencia del comercio exterior, podría dar lugar a una volatilidad excesiva. En estos ámbitos la política económica podría contribuir en gran medida a ajustar la dinámica de la cuenta corriente de Alemania.

MONTAÑA RUSA. La característica más destacada de los saldos de la balanza comercial y en cuenta corriente de Alemania desde los años setenta no es su tamaño, sino sus fuertes subas y repentinas bajadas. Impulsados por factores cíclicos y shocks estructurales, los saldos en cuenta corriente han fluctuado mucho en las últimas cuatro décadas, y los saldos pequeños -incluso negativos- son, históricamente, más típicos para Alemania que los recientes niveles sin precedentes.

Cabe destacar dos fuertes aumentos del saldo en cuenta corriente ocurridos en décadas anteriores: uno durante el período inmediatamente anterior a la reunificación de Alemania en 1990 y otro durante un período a finales de la década de 2000. Tras registrar un promedio de sólo el 0,6% del PIB durante los años setenta y ochenta, el saldo en cuenta corriente aumentó más del 4% en los años anteriores a la reunificación, impulsado por una reactivación cíclica de la economía mundial e incrementos muy moderados de los costos unitarios de la mano de obra gracias a un sólido crecimiento de la productividad laboral.

El deterioro de la cuenta corriente registrado tras la reunificación alemana se prolongó a lo largo de los años noventa. Los abultados déficits públicos vinculados con la reunificación y los patrones de consumo occidentales adoptados por los alemanes del Este redujeron el ahorro agregado. Además, el bajo nivel de productividad de la mano de obra en la antigua Alemania oriental, junto con un aumento de los costos laborales debido a la conversión desfavorable frente al marco alemán, afectó negativamente la competitividad externa. La desaceleración de la economía mundial redujo aún más la demanda externa de exportaciones alemanas, mientras que las importaciones se mantuvieron estables. El resultado fue una fuerte caída de la balanza comercial.

La cuenta corriente no volvió a ser positiva hasta después de 2000 y comenzó un período de fuerte ascenso hasta alcanzar los altos niveles actuales. Este episodio más reciente ha sido excepcional, tanto desde el punto de vista de la velocidad a la que aumentó el saldo en cuenta corriente como de su nivel, llegando a un máximo de casi 8% del PIB en 2007.

VALOR POR DINERO. Las empresas y los sindicatos alemanes respondieron al reto del descenso de la competitividad con una serie de acuerdos que limitaron los aumentos salariales. Estos acuerdos y un incremento de la productividad de la mano de obra, ayudaron a limitar el alza de los costos unitarios de la mano de obra y contrarrestaron el impacto de la sustancial apreciación del tipo de cambio ocurrida después de la introducción del euro en 1999.

La competitividad, no vinculada a los precios, tradicionalmente alta de Alemania y la composición de sus exportaciones también fueron un factor importante, colocando a las empresas alemanas en una posición favorable para participar en el crecimiento del comercio mundial.

Por último, los exportadores alemanes también se beneficiaron de su especialización en sectores como la maquinaria y los bienes manufacturados y de su tradicional atención a la innovación y flexibilidad, incluido un sólido servicio posventa.

ESTRUCTURAL. Muchos factores han contribuido a los superávits en cuenta corriente de Alemania. Algunos son claramente temporales, como los vinculados a las fases ascendentes del ciclo económico de los socios comerciales de Alemania. Otros son de carácter más estructural. Gran parte del alto nivel de ahorro en Alemania es una respuesta racional y positiva al envejecimiento de la población. Del mismo modo, el sólido desempeño de las exportaciones de Alemania es un reflejo del nivel de competitividad de las empresas a nivel mundial.

Pero otros factores estructurales que contribuyen al alto nivel de los superávits en cuenta corriente podrían ser menos aconsejables. Concretamente, la rigidez de los mercados de servicios y de trabajo de Alemania sigue limitando el crecimiento interno. También contribuye al desempleo estructural, que continúa siendo alto, y agrava la dependencia de Alemania del comercio exterior.

La aplicación de un amplio programa de reforma, que abarque los mercados de servicios y de trabajo, podría liberar el potencial de crecimiento interno de Alemania. Un sector de servicios más amplio y productivo podría incrementar la importancia relativa de la economía interna, lo que ayudaría a reducir la volatilidad del ingreso y la consiguiente necesidad de ahorro precautorio. La creación de nuevas empresas en este sector también fomentaría la inversión y crearía nuevos empleos que respaldarían el consumo.

El aumento del consumo y la inversión incrementarían las importaciones, lo que podría reducir el superávit en cuenta corriente, fortaleciendo el crecimiento.

Fuente: Finanzas & Desarrollo, FMI.

(*) Helge Berger es Subjefe de División y Martin Schindler es Economista Principal del Departamento de Europa del FMI.

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