THE ECONOMIST | HANOI
En la escalinata del Palacio de la Reunificación, en Ciudad Ho Chi Minh, un guía relata los dramáticos momentos finales de la Guerra de Vietnam. En la mañana del 30 de abril de 1975, dos tanques de las "fuerzas de liberación" embistieron los portones de lo que entonces era el palacio presidencial de Vietnam del Sur, en lo que entonces era Saigón. Uno de los comandantes de la división de tanques corrió y escaló hasta la azotea para arrancar la bandera del gobierno respaldado por Estados Unidos y colocar en su lugar el pabellón comunista, como símbolo de la reunificación de las dos mitades del país y para poner fin a 30 años de conflicto.
Sin embargo, el guía no parece conmoverse por esta historia. La relata cuando promedia el tour guiado como una de la serie de anécdotas históricas. Al igual que la mayoría de los vietnamitas, nació después de la guerra y por tanto, siente poca conexión personal con los hechos que relata. Dice que nació en el norte, y vino a la parte sur del país para mejorar su inglés y encontrar un buen empleo. Desde la azotea del palacio, no mira el jardín donde están los tanques, convertidos en monumento nacional, sino a los altos edificios que sobresalen en la ciudad, los que lucen nombres de marcas estadounidenses como Citibank y Sheraton.
El 30 aniversario de la caída de Saigón dio a los líderes de avanzada edad de Vietnam y a los medios de comunicación internacionales la oportunidad de recordar el legado de la guerra. Sin embargo, para la mayoría de los vietnamitas, la brecha principal ya no está entre el norte y el sur, ni entre los trabajadores y el capital, sino entre los que han abrazado las recientes reformas económicas del gobierno y los que todavía están postergados.
DESCONFIANZA. Quedan pocos rastros de hostilidad contra Estados Unidos que, después de todo, fue uno entre varios países contra los que Vietnam luchó en el siglo pasado. El más reciente enfrentamiento bélico fue con China, en 1979, que resultó un enemigo perenne a lo largo del último milenio. Las autoridades todavía sospechan más de sus vecinos al norte y compañeros comunistas, que del resto.
Estados Unidos y Vietnam restablecieron relaciones diplomáticas en 1995 y firmaron un acuerdo comercial en 2000. Estados Unidos es ahora el principal mercado receptor de productos vietnamitas. Las disputas entre los dos países giran más sobre aranceles y acceso a mercados que sobre crímenes de guerra y soldados desaparecidos.
El año pasado, United Airlines reanudó los vuelos a Ciudad Ho Chi Minh. El mes pasado, una nave de guerra de Estados Unidos arribó por primera vez en muchos años. Los marineros estadounidenses no llamaron la atención al recorrer las calles de la urbe.
DESIGUALDAD. Después de 1975, los victoriosos comunistas abolieron la libertad económica y obligaron a los productores agrícolas a formar parte del sistema colectivo de producción que es característico de los regímenes marxistas. La ineficiencia de ese sistema llevó al país al borde del hambre, a comienzos de la década de los ’80. Las autoridades aliviaron las restricciones y empezaron a abrir la economía, primero en agricultura, después a las inversiones extranjeras y en fecha más reciente a los empresarios locales. En términos generales, las reformas económicas tuvieron éxito: la economía de Vietnam creció a un promedio de 7% en la última década, aunque el progreso ha sido desparejo. Ciudad Ho Chi Minh representa el 17% de la producción nacional, 30% de la inversión extranjera y 40% de las exportaciones, lo que resulta desmesurado, teniendo en cuenta que sus habitantes representan el 9% de la población del país. El ingreso per cápita es alrededor de cuatro veces superior al promedio nacional. Si se agregan las cuatro provincias contiguas, significan el 40% de la producción y el 70% de las exportaciones.
Un grupo de académicos vietnamitas y del exterior analizó el año pasado las diferencias entre las tasas de inversión y de crecimiento en las partes norte y sur del país, y llegó a la conclusión de que la actitud de los burócratas locales explica la disparidad mejor que cualquier otro factor. En teoría, rige la misma ley de inversiones a lo largo de Vietnam, pero algunos gobiernos provinciales son más proclives a la apertura económica que otros.
Por ejemplo, Ciudad Ho Chi Minh renovó un hermoso edificio colonial para ser sede de la oficina de promoción de inversiones. Las autoridades, que hablan inglés, enumeran las diversas ventajas que ofrece la ciudad, utilizando despliegues de PowerPoint y folletos en papel ilustración. El gobierno municipal puede procesar varias solicitudes para la apertura de negocios, a través de Internet. También está iniciando un sistema de respuesta a través de la red para responder a las preguntas de los inversores, tanto en inglés como en vietnamita.
En contraste, Pham Huy Dap, quien es un jerarca encargado de promoción de inversiones en la provincia norteña de Bac Giang, recibe a los visitantes en una oficina oscura, húmeda y con escaso espacio. No tiene ningún PC a la vista. Su único material de promoción es un folleto de pobre impresión que describe planes para una nueva área industrial. Está escrito solo en vietnamita. La economía local depende en principal medida de empresas estatales y no del sector privado, explica el jerarca. La mayor fuente de empleo es una planta estatal productora de fertilizantes. No llama la atención, que entre 2000 y 2003, la provincia no recibió ninguna inversión extranjera.
REALIDAD: DOS PAISES EN UNO
La tensión entre el norte y el sur de Vietnam ha resultado difícil de erradicar. Las dos regiones siempre fueron diferentes. El clima cálido del sur permite tres cosechas de arroz por año en el delta del Río Mekong, en tanto los productores en la más fresca cuenca del Río Rojo, en el norte, solo pueden lograr dos.
En tiempos previos a la colonia, los gobernantes del sur eran más hospitalarios con los inmigrantes, lo que derivó en que la región tenga una proporción más alta de chinos étnicos.
Sureños y norteños hablan dialectos diferentes, gustan de comidas diferentes y —según la creencia popular— tienen temperamentos distintos. Se considera que los norteños son reservados y retraídos, en tanto los sureños son amistosos y extravagantes.
La guerra profundizó las diferencias. El sur sufrió menos por los bombardeos de Estados Unidos, lo que le dejó mejor infraestructura. Los norteños viven bajo régimen comunista desde 1954, mientras los pobladores del sur tienen mayor experiencia con la economía libre. La fuga de sureños de buena posición económica ante el avance comunista en 1975, y el siguiente éxodo por el mar, dejó al sur con una diáspora más numerosa. Los vínculos con los vietnamitas que residen en el exterior dan al sur una perspectiva más cosmopolita y proveen a los empresarios de capital e ideas.
APUNTES DE LA HISTORIA
- PROTAGONISTA. Ho Chi Minh (1880-1969) es el líder histórico que guió a los vietnamitas en la guerra y triunfo sobre las tropas francesas y luego las estadounidenses, aunque falleció antes de la victoria final. Fundó el Partido Comunista de Indochina y la guerrilla del Viet Minh. Fue Presidente de Vietnam del Norte desde 1945 hasta su fallecimiento.
- DIVISION. Vietnam quedó dividido entre norte y sur, en el paralelo 17, como resultado de las conversaciones de paz realizadas en Ginebra, en 1954, entre los vietnamitas y Francia, luego que fuerzas francesas fueron atacadas por el Viet Minh en Dien Bien.