Una experiencia exitosa que fue premiada

La ONG RCB Ituzaingó cumplió cuatro años el pasado 19 de junio. Según sus impulsoras, surgió como una necesidad comprendida tanto por las cuidadoras del pueblo -de las cuales 10 forman hoy parte del emprendimiento- como de la dirección de las colonias. Es que los programas "Asistencia familiar" y "Hogar sustituto" quitaban al paciente del ambiente -muchas veces lúgubre y deshumanizante- de la Etchepare, pero no significaba necesariamente una rehabilitación, por más talleres que se hicieran.

"Como cuidadora, yo siempre los veía en mi casa. Estaban mirando televisión, yo cambiaba de canal y ellos como si nada", recuerda Daniela. Financiada por el BPS, la ONG, con la asistencia de docentes y personal de enfermería, ofrece clases de cocina, peluquería, expresión plástica y quinta. Hay actividades sociales, recreativas y unos cuatro paseos al año. Pero más que eso, estas actividades favorecen la socialización, la autonomía, la autoestima y la mejora cognitiva. Hay quienes llegaron encerrados en su mundo y hoy hasta hay quien ha conseguido novia.

"Imagínate que cambio es esto para una persona que pasa las 24 horas viendo televisión, sin salir de la casa. Son gente que se olvida de firmar, de que sabía leer, de comer en una mesa, de usar los cubiertos, ¡de tantas cosas que uno no puede imaginar!", afirma la directora.

En total, RBC tiene registrados a 107 pacientes, con un promedio de edad que ronda los 50 años. La mayoría son esquizofrénicos u oligofrénicos. Muchos están viviendo en Ituzaingó, pero también hay de Santa Lucía, Pueblo Nuevo, Capurro y 25 de Agosto. En 2009, el Centro Latinoamericano de Desarrollo (Celade) le otorgó a RBC Ituzaingó el Premio Nacional a la Excelencia Ciudadana. Por iniciativa propia, ahí se está desarrollando un curso de capacitación para cuidadores (algo que se considera muy necesario) mediante un convenio con el Programa Nacional del Discapacitado (Pronadi). La experiencia se está repitiendo, poco después se inauguró RBC San José.

Más allá de participar en talleres o cursos, a las cuidadoras no se les exige formación técnica o profesional en el trato de estos pacientes. "Nadie nos enseñó a ser lo que somos, todas crecimos con pacientes psiquiátricos. Tenemos garra y corazón", corajea Betty Castro.

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