Un día de ómnibus para ver a la Virgen

| De 2.400 revelaciones de María documentadas por uno de los mayores expertos en el tema ninguna ocurrió en Uruguay. Entonces, hay fieles que deciden viajar al exterior para vivir una experiencia más cercana con ella. ¿Qué mueve a los peregrinos? ¿Qué hace digna de fe a una aparición?

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La peregrinación "de moda" es a Salta, Argentina. Se calcula que unos 2.000 uruguayos van ahí por año. La Iglesia la tolera, pero aún no se ha pronunciado.

LEONEL GARCÍA

Ocurrió durante la última visita de los obispos uruguayos al Vaticano, en 2008. Los religiosos visitaban la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo vaticano que vela por los postulados del catolicismo. Monseñor Heriberto Bodeant, secretario general de la Conferencia Episcopal Uruguaya, ríe con el recuerdo: "Le preguntamos a los funcionarios cuál tema les ocupaba más tiempo. Ellos se miraron, sonrieron y contestaron: `las apariciones marianas`".

Parece que la Virgen acostumbra aparecer seguido entre los mortales. En 2007, el sacerdote y teólogo francés René Laurentin, que a sus 94 años sigue siendo uno de los "mariólogos" más reconocidos del mundo, publicó el Diccionario de las Apariciones, en el que documenta más de 2.400 de estas manifestaciones, obra que fue calificada como un "monumento" por el Vaticano. Pero la madre de Jesús, el Hijo de Dios según la tradición cristiana -cuyo nacimiento dio origen a la Navidad y a una nueva Era-, no ha tenido ninguna revelación que haya conmocionado en Uruguay.

Es por eso que los devotos criollos que deciden experimentar un contacto más próximo con la Virgen deben recorrer grandes distancias, siguiendo estas "revelaciones privadas" (otro nombre con el que se las conoce) que la Santa Sede tolera más de lo que reconoce, además de no pronunciarse sobre ellas de forma directa.

De Montevideo a Salta, en el norte de Argentina, distan 1.430 kilómetros y 25 horas en ómnibus que pueden hacerse realmente largas. En esa ciudad, un ama de casa con tres hijos, María Livia Galliano, asegura haber tenido su primer contacto con la Virgen en 1990. Alrededor del 2000 se erigió un pequeño santuario en la cumbre del cercano Cerro 20 de Febrero, hoy más conocido como Cerro de las Apariciones, a unos 350 metros de altura. Hay sacerdotes, confesionarios, baños químicos, una ambulancia y mucho silencio. Todos los sábados, se anuncia, la Virgen del Cerro se hace presente. Los devotos aseguran sentir su presencia. Los testimonios de conversiones, cambios de vida, curaciones y exorcismos son innumerables. Hay veces que el número de fieles presentes pasa los 70.000.

EMOCIONES. Lucía Queirolo (30), licenciada en Comunicación, estuvo ahí por primera vez en agosto de 2005. Ella, poco afín "a esto de las apariciones", quedó impactada. Tanto es así que junto con otras laicas católicas organizan desde Montevideo y cada tres semanas, de marzo a diciembre, la Peregrinación Salta Uruguay. Desde noviembre de aquel año ella ha viajado al menos una vez al mes. Pese a sus reiteradas experiencias, aún se conmueve con su relato, que surge como cascada.

"El lugar te invita al silencio. Estás junto a 60 mil personas y escuchás el silencio. El sábado al mediodía se reza el rosario y se produce la aparición de la Virgen. Uno no la ve, la siente, ¡no sé cómo explicarlo! Notás una paz… Es que estás en un cerro todo el día en silencio, con el celular apagado, en un lugar donde no se compra ni se vende nada… Luego la gente se pone en fila, aparece María Livia y te pone la mano en el hombro. Ella te cuenta que la Virgen está enfrente tuyo, arrodillada, rezando. Ahí Jesús te da un abrazo. ¡Es una de las pocas peregrinaciones en que Jesús y María se aparecen a la misma vez, y la primera en que tenés contacto con Jesús! Vos vivís ese abrazo, se te aflojan las piernas, es una alegría enorme. Y el domingo, María Livia da una conferencia… Doy fe que la gente que va al cerro, sube de una manera y baja de otra. A vos no te van a dejar de pasar cosas buenas y malas, pero tendrás una paz interior que te permitirá una actitud diferente".

Como coordinadora de estos viajes (se parte un jueves, se regresa un lunes), Lucía estima que por año unos 2.000 uruguayos suben al Cerro de las Apariciones. Su cercanía con el país y el auge que ha tenido en los últimos años hace que hoy Salta esté en la cresta de la ola para los peregrinos vernáculos, incluso por encima de otras localidades aún más cercanas donde se han producido revelaciones privadas, como San Rafael de los Arroyos, también en Argentina, en la provincia de Buenos Aires. No existen datos sobre cuántos compatriotas viajan a experimentar la presencia de la Virgen en templos y santuarios mundialmente conocidos como Lourdes (Francia), Fátima (Portugal) o Guadalupe (México), por tratarse siempre de iniciativas privadas. Por ejemplo: solo una empresa argentina, Alhec Tours, especializada en peregrinaciones a distintas partes del mundo, lleva por año a unos 30 uruguayos desde Buenos Aires a Medjugorge, en Bosnia Herzegovina.

Es que la fe moverá montañas, pero también dinero y multitudes. La Organización Mundial de Turismo (OMT) indicó en 2010 que el turismo religioso (de todos los credos) representa 300 millones de personas y casi US$ 17.000 millones.

POR FE. Sea visitando un país vecino o cruzando el océano, las historias de los peregrinos son muy similares. Hablan de silencios y de agradecimientos; de presencias cercanas y sensaciones difíciles de expresar; de una mayor fuerza para enfrentar la vida; de curaciones y exorcismos (sobre todo ajenos); pero sobre todas las cosas, coinciden en señalar cambios de vida y conversiones.

"Para nosotros, el milagro mayor es el de la conversión", señala el sacerdote y teólogo Miguel Pastorino, director de Comunicación de la Arquidiócesis de Montevideo, quien ha estado en Salta rezando, confesando y atendiendo a personas "que expresaban su cambio de vida de una manera que conmovía".

La abogada Albertina Vilar (60) se eriza, así lo reconoce, al recordar su experiencia en Lourdes, donde fue en enero de este año, pleno invierno francés. "Hay unas piscinas milagrosas, donde te atienden unas monjas, que curan el alma y el cuerpo. En mi caso fue el alma... que me hizo mucho bien. Y este año tuve varios inconvenientes de salud, y sentir a la Virgen me ayudó a sobrellevarlos".

¿Qué es lo que puede motivar a alguien a viajar tan lejos? Además, quien quiera ir a Europa debe pensar en un gasto mínimo de 2.000 dólares. "Vivir una experiencia con la Madre", responde esta abogada.

La Iglesia Católica suele acompaña estas manifestaciones; es decir, no condena pero tampoco -salvo que exista una desviación doctrinaria en el mensaje del vidente- se pronuncia oficialmente a favor. Reconocer la veracidad de una de estas revelaciones privadas no es una tarea fácil, incluso para un experto como Laurentin (ver nota aparte). "Cualquier aparición solo puede volver a decir las palabras del Evangelio. No puede creerse en ellas como de fe divina sino con fe humana", indica.

La decisión final la tiene el obispo correspondiente. Esto tiene que ocurrir, además, luego que finalizan estas manifestaciones. "¿Qué podría pasar si la Iglesia juega su palabra, el fenómeno prosigue y el vidente se `desvía` de la doctrina?", se pregunta Pastorino. Lourdes ha sido una de las pocas reconocidas por la Iglesia; esto sólo ha ocurrido en 15 de las 2.400 apariciones estudiadas por Laurentin. Pero la falta de una decisión institucional, como en Salta o en Medjugorge, no disuade a los peregrinos.

Es el caso de Elena de Césare (57), una óptica que fue tres veces a Bosnia; la primera de ellas fue un año después que su hijo menor, de entonces 12 años, sorteara con éxito un trasplante de riñón. "No se salva", le había dado como diagnóstico un médico con mucha firmeza y cero tacto. "Ahí sentí el poder de la oración. Y simplemente, sentí el llamado, la invitación, de la Madre. Fue únicamente la fe", dice sin ocultar la emoción que la hizo viajar unos 11.500 kilómetros desde Montevideo. "Sin querer nos metimos en el patio de una casa donde había una capillita y unos italianos rezando el rosario. Mi marido y yo nos sumamos y apareció una de las videntes, María (Marija Pavlovich). De pronto, notamos que estaba hablando con la Virgen, lo notamos en cómo movía los labios… Cuando terminó la aparición, ella se levantó y dijo que la Virgen había extendido sus brazos sobre todos nosotros".

Cuando Laurentin comenzó sus investigaciones, en 1953, no le interesaban las apariciones marianas, era un escéptico total. Hoy cambió su postura gracias al fenómeno recurrente del "milagro mayor". "Las apariciones convierten a miles de personas, o que se reencuentran con la fe que habían perdido. Entonces, yo digo que es una pena que la Iglesia no reconozca a algunas apariciones que son dignas de fe". Es que justamente por la fe, por tenerla o no, pasa la clave de este fenómeno.

La cifra

175

Costo más barato (en dólares) de peregrinar a Salta desde Uruguay. Ir a Medjugorge, desde Argentina, vale unos US$ 3.400 (base doble).

La cifra

4.000

Costo aproximado en dólares de un tour por Lourdes, Fátima y El Camino de Santiago, partiendo desde Buenos Aires.

Virgen de Lourdes

En 1862, el obispo Bertrand Laurence expresó: "La Virgen se le apareció realmente a Bernardette". El teólogo René Laurentin piensa que fue una declaración realmente audaz y casi impensable, por lo tajante, en los tiempos de hoy. Lo cierto es que desde entonces la Virgen de Lourdes es una aparición reconocida por la Iglesia. Al santuario ubicado en esa localidad cerca de los Pirineos llegan 6 millones de fieles al año.

Virgen de Medjugorge

Un pequeño pueblo de Bosnia Herzegovina, de solo cuatro mil habitantes, cambió totalmente su rutina desde el 24 de junio de 1981, cuando dos muchachas tuvieron el primer contacto con la "Gospa" (la Virgen, en croata). En total, son seis los videntes en esta revelación. Si bien no ha habido pronunciación de la Iglesia, ésta ha autorizado las peregrinaciones. La Madre Teresa de Calcuta era una devota ilustre de esta Virgen.

Virgen de Guadalupe

En 2009, la revista Forbes ubicó a la Basílica de la Virgen de Guadalupe, al norte de Ciudad de México, en el primer lugar de los destinos religiosos del mundo, con 20 millones de visitantes, superando al Vaticano. Su fiesta se celebra el 12 de diciembre. La última, hace apenas 12 días, conmemoró el 480° aniversario de la última aparición al indio Juan Diego, reunió a 7 millones de personas y el Papa envió un mensaje.

La Iglesia nunca tiene certezas de estas apariciones

El sacerdote y teólogo René Laurentin está completamente ciego desde 2005. Usa audífonos y tiene notorias dificultades para desplazarse. No hay que olvidar que tiene 94 años. "Me queda la lucidez y es cada vez más penetrante... pero me cuesta hacérselo entender a los demás", se permite bromear en su encuentro con Domingo. En su sotana tiene prendidos un crucifijo y un distintivo de la Legión de Honor del Ejército de Francia, recordando su pasado como soldado en la Segunda Guerra Mundial. Entonces permaneció cinco años como prisionero de los alemanes. Aún hoy agradece que su captor fuera el ejército alemán y no la Gestapo.

La del padre Laurentin no es la voz oficial del Vaticano, pero sí la de una eminencia en esto de las apariciones marianas. Pero incluso para él, que lleva casi seis décadas estudiándolas, que fue un experto consultado durante el Concilio Vaticano II y es miembro de la Academia Teológica de Roma, es difícil diferenciar una manifestación presuntamente genuina de una fantochada.

"Una aparición es creíble solo si nos recuerda a nuestros oídos de sordos las palabras profundas y simples del Evangelio", enfatiza. La pastora Bernadette Soubirous, la vidente que afirmó haber presenciado las 18 apariciones de la Virgen en Lourdes, en 1858, y cuyo mensaje incluía términos como "oración", "penitencia", "pobreza" y "amor", es el ejemplo perfecto para este experto. Por el contrario, si un vidente comienza hablar de un cuarto integrante de la Santísima Trinidad, será inmediatamente condenado por la Iglesia.

"En la Iglesia se considera que las apariciones que tuvieron lugar después de la muerte del último apóstol -o sea, cuando se terminó de escribir la Biblia, la palabra de Dios- no pueden creerse como de fe divina, sino con fe humana. Solo se puede examinar su autenticidad estudiando (psicológicamente) al vidente, constatando los buenos frutos de esta aparición en el corazón de los cristianos, como las curaciones y las conversiones como las que ocurrieron en Lourdes".

El papa Pío X escribió en una encíclica en 1902 que "la Iglesia nunca tiene certeza sobre una aparición", recuerda Laurentin. Es por eso que el Sumo Pontífice nunca se expide sobre estas revelaciones; el reconocimiento se hace indirectamente, a través del obispo correspondiente.

Es por los "buenos frutos" que Laurentin percibió en Salta, y por lo convincente del relato de la vidente María Livia, que este experto tiene la "certeza moral" de que esta mujer vio a la Virgen. Aún así, como el obispo local no se ha pronunciado, toma sus recaudos. "La Iglesia es prudente y yo también lo soy. Solo soy un investigador y mantengo mis argumentos de experto". Parecida es su postura sobre las apariciones de Medjugorge. No es para menos: tres obispos de esa localidad balcánica no han dado su aval a esa aparición.

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