Viajes

Travesías literarias que invitan a soñar con el viaje a sitios remotos

Una selección que va desde los clásicos como Robinson Crusoe de Defoe, hasta la peripecia de un náufrago por García Márquez; los relatos de viajes son fuente de inspiración

La ciudad de Nueva York en los ojos de la escritora española Elvira Lindo.
La ciudad de Hanói vista por la escritora norteamericana Susan Sontag.

Todo viaje empieza con el sueño; con el deseo de moverse hacia algún destino y ver nuevos paisajes, probar otros sabores y entender cómo viven las personas en otras partes el mundo. Esto es lo que ahora, mientras nos cuidamos unos a otros y nos quedamos en casa, podemos hacer: imaginar cuál será la próxima parada.

Con esto en mente, compartimos una selección de literatura de viajes para un poco de inspiración. Desde obras clásicas, pasando por la no ficción y terminando con una mezcla de ilustración y narración, estas son nuestras recomendaciones. Algunos textos se encuentran de manera gratuita en internet. Y los otros están disponibles en formato e-book.

La capital de Estonia desde un peculiar punto de vista.
La capital de Estonia desde un peculiar punto de vista.

Las aventuras de Robinson Crusoe. Esta novela inglesa, escrita por Daniel Defoe y publicada en 1719, cuenta la historia de un marinero que vivió alrededor de 30 años en una isla ubicada en el continente americano. La aventura comienza cuando, durante una expedición marina por África, Robinson Crusoe es capturado por piratas. Después de ser esclavizado durante años, logra escapar con la ayuda de un capitán portugués, quien lo lleva a Brasil. Vive allí por un tiempo y después de unos años, se convierte en el único sobreviviente de un nuevo naufragio. Es entonces cuando debe aprender a vivir en una isla, como un verdadero extraño.

Guía para viajeros inocentes. En 1867, Mark Twain emprendió una travesía que lo llevó desde Nueva York hasta Tierra Santa. El desaparecido diario Alta California le encargó una serie de crónicas de su viaje a bordo del Quaker City, el barco que atravesó los mares y le permitió a Twain llegar hasta Tierra Santa, Egipto, Crimea y Grecia, además de otros destinos en el Mediterráneo. Las historias de aquel viaje fueron resumidas en este libro y muestran a viajeros sorprendidos con los lugares y desde la mirada fresca de quien conoce un lugar por primera vez.

Viaje a Hanói. Este relato de la escritora Susan Sontag hace parte del libro Estilos radicales (1969) y es una combinación de crónica, diario personal y ensayo. En 1968, en plena guerra de Vietnam, Sontag viajó al norte de aquel país. La intelectual neoyorquina se había opuesto a las acciones bélicas de su país y en su viaje esperaba encontrarse con ese Vietnam que reivindicaba. Sin embargo, lo que imaginaba es diferente a lo que halla en verdad. Este es un punto de vista único, recomendado para quienes están interesados en esos viajes de confrontación.

Lugares que no quiero compartir con nadie. La ironía está en el título: la española Elvira Lindo decidió compartir en este libro, publicado en 2011, sus rincones preferidos de Nueva York. Es una guía turística, pues Lindo recorre algunos restaurantes, atracciones, jardines, parques y otros sitios, pero también es un testimonio personal de una mujer que se descubre a sí misma en Upper West, en Queens o en un café pequeño de la ciudad.

Relato de un náufrago. Este clásico de Gabriel García Márquez está basado en una historia real. Un hombre pasó 10 días a la deriva, en un bote, solo, sin agua ni comida. Luego de pasar hambre y sed, apareció en una costa colombiana. Luis Alejandro Velasco fue el náufrago y casi 16 años después de aquel suceso le contó la historia a García Márquez, cuando este era periodista de El Espectador. La historia se publicó por entregas en 1955 y luego se convirtió en un libro que hace parte de muchas bibliotecas del país.

El África vista por Ernest Hemingway en varias de sus obras.
El África vista por Ernest Hemingway en varias de sus obras.

VolcáNica: crónicas desde un país en erupción. La periodista y escritora Sabrina Duque explora en 12 crónicas la relación que existe entre los volcanes de Nicaragua y su gente, teniendo en cuenta la convulsionada realidad política del país en el 2018. Con el proyecto inicial del libro, Duque recibió la beca Michael Jacobs de crónica viajera que entrega la Fundación Gabriel García Márquez. Aunque al principio su objetivo era hacer una historia de viajes, en el momento de su investigación surgieron las manifestaciones contra el régimen de Daniel Ortega.

In praise of a normal, boring country. Es una de las historias más recientes que publicó el ilustrador, diseñador gráfico y autor de libros infantiles Christoph Niemann en The New York Times.

Este Elogio a un país normal y aburrido cuenta cómo es la vida en Tallin, la capital de Estonia, desde los ojos de un viajero. El relato combina la narración escrita con las ilustraciones de Neimann y, desde un punto de vista muy personal, narra las virtudes en la historia de un país que ha sobrevivido a guerras y recesiones económicas.

No es lo habitual para una guía de viajes pero el talento narrativo del autor y su peculiar óptica lo vuelven una opción interesante en la materia.

Un destino remoto y atractivo.
La ciudad de Nueva York visitada por escritores.

Las aventuras de Tintín. También el cómic puede ser una fuente inagotable de crónicas viajeras. Prueba de ello son los 24 álbumes que componen la legendaria saga de Las Aventuras de Tintín.

En esta historieta del autor belga Hergé (seudónimo de Georges Remi) el protagonista y sus amigos y antagonistas recorren el mundo de punta a punta en medio de fabulosas aventuras. El joven e incansable reportero Tintín se convirtió en una figura icónica de la cultura popular en el siglo XX y hoy es un clásico.

Publicadas entre 1928 y 1976, las andanzas del inquieto y sempiterno joven Tintín y su perro Milú eligieron los puntos más remotos desde sus orígenes. Ya en el segundo volumen las aventuras se ambientan en el Congo Belga, donde puede verse la veta colonialista en las ideas de Hergé, hecha la abstracción la historia brinda un entretenimiento sostenido.

Pero más allá del África negra y colonizada, los pasos de Tintín pronto se encaminan hacia Estados Unidos, donde termina envuelto en una historia con gángsters en la violenta Chicago de la década de 1930. Y luego se suma la India, Egipto, la brumosa Escocia, las tierras del Chaco en Sudamérica, durante la guerra entre Bolivia y Paraguay; volverá años más tarde a América Central para ir tras las huellas de un tesoro, exóticas islas en el Lejano Oriente y aún más allá de los límites terrestres cuando en la década de 1950 emprende, nada menos, que un viaje a la Luna.

Las verdes colinas de África. Ernest Hemingway fue durante buena parte de su vida un viajero incansable. Buena parte de su literatura se nutre del conocimiento adquirido en sus andanzas.

El escritor sentía una particular atracción por África, que visitó varias veces en el curso de safaris que le gustaba presentar como arriesgados. Aunque tal vez no se cuente entre lo mejor de su literatura, la novela Al romper el alba presenta estas vivencias como ningún otro relato del gigante norteamericano. Esta obra póstuma relata las andanzas de un cazador americano en medio de la convulsionada Kenia y tiene, según los entendidos en la obra del Nobel, un fuerte contenido autobiográfico.

Más allá de la peripecia del personaje resultará inolvidable para el lector el paisaje descrito en Las nieves del Kilimanjaro, relato que da pie a la celebrada adaptación cinematográfica.

La buena literatura está llena de viajes, desde Homero en adelante, y los ejemplos no se agotan en los manejados aquí. Solo hay que revisar un poco la biblioteca y dar con varios tesoros.

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