NOMBRES

Timothée Chalamet entre el arte y una redefinición de la masculinidad

El actor centennial está en los radares del cine, de la moda y de su generación

Timothée Chalamet en la alfombra roja de The King
Timothée Chalamet en la alfombra roja de The King

Es solo un chico divirtiéndose. Hace dos años Timothée Chalamet bromeaba porque no lo cansaba ver el tráiler de Llámame por tu nombre. Es la película que protagoniza con Armie Hammer, que dirige Luca Guadagnino y que se basó en el libro de André Aciman. Aunque había tenido papeles previos interesantes, le sorprendía verse en una pantalla. Le daba risa. Entonces tenía 22 años. Lo que sucedía a comienzos de 2018 era eso que podría calificarse como un sueño cumplido: estaba promocionando el trabajo que lo convirtió en uno de los actores del momento, y no solo por la popularidad (que sí), sino por el nivel digno de un Oscar, del film, del personaje y de su actuación.

Ahora tiene 23 años, Llámame por tu nombre no se llevó el premio mayor de la Academia (perdió ante La forma del agua de Guillermo del Toro) y tampoco fue Timothée el mejor actor (fue el nominado más joven en 80 años de la Academia, pero le ganó Gary Oldman por Las horas más oscuras). Sin embargo él y los que lo vieron siendo Elio, probando el primer amor y sufriendo en un verano italiano, no podrán salir jamás de la idea de que ese papel fue su bendición en el mundo del cine.

Pero Timothée no es solo el chico que se divierte. Trabaja duro. Se entrega, remueve sus vísceras y las deja relucir hasta conmover y erizar al otro. Maneja sus puntos de intensidad hasta un perfecto equilibrio para que esas entrañas luzcan reales y, como se percibe en Beautiful boy (una de sus últimas películas) lo quiebre a él como actor, al personaje, al que mira.

Timothée Chalamet en la alfombra roja de The King
Timothée Chalamet en la alfombra roja de The King

Ahora, con The King recién estrenada en Netflix, Timothée convirtió su cuerpo, su mente y sus gestos en la solemnidad y en la rebeldía de un rey. Asimismo, dicen las críticas que ya aparecieron (la película se vio previamente en festivales), a lo suntuoso de una película épica, a las batallas, a la intriga, las estrategias y las luchas de poder, le hace de contrapunto la humanidad (para algunos críticos resulta un poco anacrónica con el relato) que le imprime Timothée a su versión del Enrique V de Shakespeare.

El amor en la vida real y en la pantalla

Elio es un chico normal en los 80, estadounidense con raíces tanas, viviendo un verano también normal en una Italia caliente, de luz cálida y alrededores verdes. Delgado, rizos flojos y morenos, ojos verdes. Se pasa los días entre la lectura, el piano, las charlas con sus padres, la piscina, el sexo adolescente con una chica del lugar y salidas con amigos. Oliver (Armie Hammer) llega para romperlo todo. Para quebrarlo a Elio, y a sí mismo. Para enamorarse. Lo sienten, lo evitan, lo confiesan, lo viven y los rompe. Los años 80 no eran el mejor escenario.

Beautiful boy
Mirá el tráiler de "Beautiful Boy"

Lo que conquistó a Timothée para ser Elio fue la confesión que leyó en el libro de André Aciman en la que se basó la película. El diálogo se da frente a un soldado de bronce en memoria de una batalla de la Primera Guerra Mundial. Después de uno de los paseos de Elio y Oliver en bicicleta, el chico admite que aunque parezca un sabelotodo, hace agua en lo que importa. Duda, o se confunde respecto a Oliver. Sobre el fuego y los nervios que le hace sentir el otro.

“El libro es tan genuino, tan completo y está tan bien escrito que tenía la sensación de que esa escena sería un barómetro para determinar si lo conseguiríamos o no. Ese día, Luca Guadagnino no sabía muy bien cómo quería grabarla, y fue Armie Hammer quien tuvo la idea de hacerlo en una sola toma y en un plano general. Le quitó todo ese rollo 'cringe' de Hollywood. Si le quitas el sonido a la película, es imposible adivinar que se trata de alguien diciéndole a otra persona que está enamorado de ella”, comentó Timothée en una entrevista que le hizo el músico Harry Styles para Vice.

De Elio, aunque unos años mayor, Timothée tiene el origen europeo en la sangre (su madre es estadounidense y su padre francés), tiene, también y aunque ahora no tanto, la falta de experiencia en el amor. “Desearía tener una respuesta”, dijo en una entrevista con el medio Grazie, cuando le preguntaron cuánto de todo lo que sentía Elio, había experimentado él.

Casa de "Llámame por tu nombre"
Tráiler de Llámame por tu nombre

En el lente de los paparazzi, ahora por lo menos, camina de la mano con Lily Rose Depp por Nueva York, o la besa en un barco en Italia o la mira con admiración en la alfombra roja. Son colegas en The King, pero esos gestos se dieron al margen del set. Sobre el amor en sí, o como transmitirlo a través de la pantalla, Timothée —que fue también el par romántico de Saoirse Ronan en Lady Bird (2017), y que luego lo será en Mujercitas (2019)— cree en los momentos espontáneos.

La generación que tiene un mensaje y actitud para el cambio

 “Puedes ser lo que quieras ser. No hay una noción específica, ni talla de vaqueros, ni camiseta, ni afeitado, ni ceja, ni disolución o ningún consumo de drogas en el que te tengas que involucrar para ser masculino. Es emocionante; vivimos en un mundo nuevo y más valiente. Tal vez sea por las redes sociales, quizás por quién sabe qué, pero hay una verdadera intención por parte de nuestra generación de hacer las cosas de una manera distinta...”. En el intercambio con Harry Styles esas palabras de Timothée importan mucho. Ambos, el músico y el actor, representan una ruptura de estructuras vinculadas a las definiciones de roles y géneros en las que crecieron, pero con las que nunca estuvieron conformes.

En poco tiempo Timothée se convirtió en un icono en varios aspectos. En su andar, fue de los que tuvo que retractarse y desvincularse emocional y económicamente de lo que es ser un actor de Woody Allen. Pero es el ejemplo de una generación que, a esta altura, parece más consciente y dispuesta a pedir disculpas. Centennial, con acceso a mundos anhelados por muchos y con una influencia marcada sobre sus coetáneos, Timothée es un defensor de la expresión personal sin vueltas y sin culpas. Está en su discurso y en su forma de vestir, con sus trajes de brillos o floreados. Con sus expresiones andróginas ha puesto foco en el discurso sobre la masculinidad.

Timothée, el chico que en su adolescencia acaparaba los escenarios de su escuela secundaria demostrando la maleabilidad para sufrir y reír a la vez, hoy acapara las pantallas. Pero sin dejar de ser cauteloso. Medita sus decisiones y es consciente de la ansiedad que le corre por las venas. Los próximos papeles, además de Mujercitas, serán en una de Wes Anderson, The French Dispatch, y en una nueva versión del clásico de la ciencia ficción literaria, Dune, ambas a estrenarse en 2020.

Mientras, en la vorágine de la vida de la fama, Timothée escribe. Quiere contarle a su yo del futuro lo que vive, quiere tener un cable a tierra donde repasar lo que tiene. Sus padres son el otro cable. Y la actuación, en ese lío, es el submundo que le electrifica los huesos y lo saca de control. Timothée, parece, es equilibrio.

Tres películas que protagoniza

Llámame por tu nombre
"Llámame por tu nombre": el primer amor

Timothée es Elio, un chico que se enamora de Oliver, un estudiante que llega a la casa de verano de su familia en Italia. Elio es correspondido, pero sufren las dificultades de la represión a la homosexualidad de los años 80 (cuando transcurre la historia). Sensual, dulce y triste, fue dirigida dirigida por Luca Guadagnino, y basada en el libro homónimo de André Aciman. La semana pasada se publicó Finde me, la secuela, en inglés.

Beautiful boy
"Siempre serás mi hijo": las drogas

Beautiful boy (Siempre serás mi hijo) es otra adaptación de un libro homónimo, esta vez del periodista David Sheff, que contó la vida de Nic, su hijo, adicto a las metanfetaminas. La historia retrata un muchacho que no tenía indicios de convertirse en un adolescente adicto. Derriba los prejuicios de un problema real estadounidense y transmite la autodestrucción de uno, y el derrumbe del otro.

Timothée Chalamet como Enrique V en The King
"The King": el derecho al trono inglés

Al momento de escribir estas líneas The King no había sido estrenada en Uruguay; está disponible en Netflix desde el viernes. Basado en las obras de teatro Enrique IV y V de Shakespeare, el papel de Timothée es el de Enrique V, un príncipe que en la Inglaterra del siglo XV debió asumir el trono tras la muerte de su padre, pasando de ser el joven descarriado que no tenía intereses monárquicos, a luchar por el respeto como rey.

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