¿Son lindos los uruguayos?

| Estética Criolla

La belleza no abunda por estos lares en comparación al vecino, según muchos. El encanto natural es interesante, pero falta cuidado. El 60% tiene sobrepeso, y la medida promedio de cintura es de 89 cm. A fuerza de gimnasio, cirugías y productos estéticos, las cosas van cambiando.

MIGUEL BARDESIO

Pongamos que los países fueran personas y que van todos a la disco del Universo. Se arman las parejas, pero Uruguay va quedando solo, entonces uno, bien piola, quiere hacerle gancho y lo presenta a una potencial candidata: "Este charrúa, no sabés, muy buena gente, cálido, simpático y tranquilo". Cualquiera sabe que hay que sospechar de una presentación así pues cuando se destaca el relleno, es porque el envoltorio viene medio machucado.

Y sí, objetivamente ese concentrador del país no sería muy agraciado. Así lo indican los grandes números: según una encuesta del MSP, el tamaño de la cintura promedio de los hombres es de 93 centímetros y las mujeres, 86; el 30% es sedentario y el 93% no se alimenta adecuadamente. Otro sondeo, de la marca Dove, establece que el 80% de las mujeres no se siente bella.

El Uruguay verdadero, en cambio, está compuesto por tres millones y hay de todo. La última zancada de meter varias figuras en la órbita televisiva de Buenos Aires hizo que la pura sangre charrúa se adelantara algunos cuerpos en la carrera de la belleza. Hasta podría preguntarse -viendo a Eunice Castro, Claudia Fernández, Mónica Farro o Abigail-: "Bo, ¿ahora seremos más lindos?"

La respuesta no es fácil en un país que se ha preocupado poco por estas cuestiones, al menos públicamente. La historia puede dar algunas pistas. En los primeros años de la Colonia, las mujeres eran tan perezosas que apenas levantaban las piernas para bailar y tanto ellas como ellos, se vestían prácticamente con un taparrabo, según consigna el historiador Leonardo Borges. Más acá, el peluquero y juez de certámenes de belleza, Fabián Sciuto, calcula que el primer shampoo ("que era un poco menos agresivo que un detergente de piso") habrá ingresado por la Aduana hace 30 años.

Ahora y desde 1988, Ángel Cairo es el coordinador de Miss Universo Uruguay y hace un trabajo de scouting, "cazador" de las bellas postulantes. "Es difícil. Se necesita de mucha disciplina y perseverancia; yo voy a las facultades, discotecas, a eventos y por la misma calle. Busco buenos rostros, buenas alturas, curvilíneas y con personalidad, carisma. Hay material, pero es muy complicado encontrarlo. En un país con tres millones y una población envejecida, hay limitaciones".

Pero Cairo se refiere luego a la otra dimensión de la belleza, el cuidado: "Es casi nulo. En las facultades, donde está la gente joven, andan con el termo y el mate, comen cualquier cosa y está el alcohol y las drogas. La juventud es muy desaliñada, con vaqueros, el pelo así nomás, hay mucho hippie. Podrá haber individualidades, pero lo que prima es el descuido. Hay un trasfondo de ideología también. La universidad es muy marxista".

Desde la óptica femenina, Rosario Castillo confiesa que nunca, pero nunca, se dio vuelta en una calle montevideana a ver a algún hombre que le llamara la atención, como sí le pasó en Buenos Aires y en especial, en Roma. "En Uruguay, podemos encontrar seres humanos maravillosos, pero de belleza externa poca; son muy conservadores, no se atreven, pacatos". ¿Grises? "Sí, entre el gris y el marrón", se sonríe la presentadora de Canal 10.

Pero a no preocuparse tanto porque son visiones. Sara Perrone, de Canal 4, dice que sí ha visto ejemplares que están bien y es más: "Otros que están ¡bárbaros!", asegura. Mariano López, de Canal 12 y Oceáno FM y tan caballero, opina que "como las mujeres uruguayas no hay y en los últimos años hubo como una explosión". Un experto en el tema, el modelo y misiólogo (lo que significa ojo entrenado para la belleza femenina) Carlos Alberto Rapetti asegura que la mujer uruguaya es naturalmente muy bella. "Falta que se anime más, que se presente a los certámenes de belleza" (ver nota aparte).

RECIÉN LEVANTADOS. En el mundo de hoy, con el avance de la tecnología de la estética, hasta Hulk podría ser lindo. Con plata y ganas. Hay gimnasios y cirugías. Hay shampoo y cremas incluso para el dedo meñique del pie. La verdadera prueba es ser lindo recién levantado.

En eso, los uruguayos tienen una buena combinación. Como los vinos de corte que le ponen un toque de Merlot, otro de Syrah o de Cabernet o lo que sea, los uruguayos poseen una matriz genética interesante, de acuerdo al ideal de belleza occidental. Isabel Barreto, docente de antropología biológica, ha estudiado la herencia en la población y concluye que el mestizaje genético alcanza a todos a esta altura. Y más o menos en estos porcentajes: una presencia de 60% europea, 20% indígena y 20% africana.

Ángel Cairo lo dice en términos menos académicos: "Hay buena mezcla de razas, similar a la argentina, pero mucha menos cantidad".

Otro genetista, Bernardo Bertoni, destaca que el desarrollo del rostro en el vientre materno es un proceso muy complejo. Así como hay cirugía estética, algún día no muy lejano habrá genética estética; la manipulación para hacer de los hijos unas joyitas. Por ahora, el desarrollo de la cara está entregado al azar.

El resultado de los siglos, inmigración, nativos y esclavos da un prototipo de hombre y mujer uruguayo: pelo tirando al oscuro, levemente ondulado, estatura mediana, tez clara pero no blanca y facciones con varios toques de refinamiento.

En el baile dirán que es del montón, pero el montón tiene sus escalas. Y los uruguayos estarían, naturalmente, así como vinieron al mundo, entre las más altas. Sin embargo, podrían ser "despampanantes" con un poco más de cuidado, la principal falla, según muchos.

PRODUCCIÓN. Cada verano, se escucha la misma frase: "las porteñas son más lindas". ¿Por qué? La respuesta es sencilla: en Argentina el valor de la belleza está instalado de tal forma que "de verdad, muchas no comen otra cosa que lechuga y yogur", como dice Fabián Sciuto.

En marzo, el Ministerio de Salud Pública presentó la primera encuesta nacional de factores de riesgo y estableció que el 60% de los uruguayos tiene sobrepeso, el 30% mantiene actividad física baja (sedentarios) y el ejercicio intenso lo realiza el 4%. Un estudio igualito se hizo en Argentina en 2006. Dio sobrepeso en el 49%, los sedentarios son 26% y la actividad intensa, 10%. Las diferencias se pueden encontrar comparando el número de "rollitos" en una playa argentina y otra uruguaya.

La Cámara Uruguaya de Perfumería, Cosmética y Artículos de Tocador evaluó en febrero que el 7% de los ingresos de los hogares uruguayos se gasta en artículos de belleza. En 2002, era 5%. Muy bien, pero en Argentina es 9% y en Brasil, 8%.

Otra clave de esta comparación se refiere a los niveles de exposición. Fabián Sciuto lo grafica con un caso conocido: "Acá, tuvimos durante 10 años a Eunice Castro y era `la negra Eunice`, la contrataba a veces porque tampoco era la única modelo que había. Ahora está en Bailando y pasa a ser un personaje. ¿Cuál es la diferencia? La promoción que las modelos uruguayas no tienen".

Para Sara Perrone, "la belleza no es tema frívolo; es prolijidad, representación de valores y salud. El problema empieza cuando alguien se obsesiona con eso". Allí es que sobrevienen los trastornos alimenticios o las cirugías innecesarias. La encuesta de Dove, de 2007, señaló que el 44% de las uruguayas pasaría por el quirófano. El sondeo buscaba evaluar la autoestima femenina nacional, por cierto bastante baja.

Con todo, el nivel de cuidado va mejorando y también, muchos exageran. Las cirugías estéticas crecieron 30% en los últimos años, los gimnasios se multiplican y la frecuencia de peluquería es de una cada mes y medio, mejor al nivel mundial. Los productos de belleza ocupan cada vez más vidrieras. Incluso para hombres: en 2006 entró al país la primera línea de cosméticos masculinos.

RUBIAS Y TONTAS. ¿Qué es ser lindo? Como dice el diseñador Pablo Suárez, hay tantas estéticas como sociedades y grupos dentro de ellas. Para un dark es distinto que para un plancha o un hippie. Hay, sin embargo, un paradigma que se impone y que Rosario Castillo lo teoriza así: "Es el modelo Barbie, que nos viene de Estados Unidos y vía Argentina".

Suárez puede dar fe ello y también lo lamenta. "Para mí, es mucho más impactante una morocha con ojos transparentes, azulados. Pero lamentablemente, todas las mujeres quieren ser rubias".

En efecto, el rubio encabeza el ranking de los colores de peluquería, asegura Sciuto. Aquí también puede verse una paradoja entre el modelo y la realidad. Las rubias naturales son una especie en extinción; un estudio británico pronosticó que la última nacerá en Finlandia por el 2200. Ese será un problema para el futuro, pero ahora y en Uruguay, el meollo del asunto es que las rubias no pueden mantener el color más allá de los 20 años. "Lo mismo pasa con los pelirrojos; están fuera de clima, el sol los oscurece", explica Bertoni. Y el peluquero Fabián Sciuto añade: "Las rubias llegan a los 18, 19 años y se desesperan porque pierden el color y ahí es cuando se hacen los claritos".

La presentadora de noticias Rosario Castillo continúa con su teoría del modelo Barbie: "Esto les está haciendo la cabeza a las uruguayas: rubias, bocas grandes y ya no 90 centímetros de busto, sino 220. Esto viene de Argentina con otro agregado: a muchas de esas mujeres les gusta hacerse las tontas, como si la muñeca Barbie hablara". La referencia se dirige hacia el otro lado del charco y encuentra personajes como Belén Francese y sus rimas sin sentido, por ejemplo. "Trabajo con muchos hombres en el canal y ellos miran a esas mujeres, pero no las querrían para casarse".

El mundo de las misses

Oratoria, locución, protocolo y etiqueta, historia universal y uruguaya, vestuario, maquillaje y cirugía si fuese necesario. Ahora mismo la uruguaya Paula Andrea Díaz, de 19, está recibiendo gratis una preparación en todas estas materias. El examen final lo dará el 14 de julio en Vietnam, donde se celebra el concurso Miss Universo.

Paula Díaz fue electa Miss Universo Uruguay en marzo y de inmediato viajó a Colombia y allá estará por tres meses, levantándose a las seis de la mañana para sus clases y tratamientos. "En estos años, hemos mejorado muchísimo la preparación de las misses", asegura Ángel Cairo, coordinador en Uruguay.

En 2006, el empresario colombiano de la belleza Antonio Vergara Olmos se hizo cargo del certamen local. En ese año, la representante Fátimih Dávila (en la foto de portada) logró el puesto 23 y en 2007, Giannina Silva consiguió el puesto 18 en el certamen mundial.

"El problema que tenemos es que no hay un culto a las reinas, como sí pasa en los países del Caribe. Ahí, las reinas son un personaje importante", dice el coordinador de Miss Universo Uruguay, Ángel Cairo y añade que lo mismo se repite en Argentina y Chile.

A nivel de modelaje masculino, los postulantes son más escasos. Así lo dice uno de ellos, Carlos Alberto Rapetti, que trabaja para varias agencias. "En los `90, como que hubo más expansión", dice.

Él fue finalista de Mister Uruguay y ha ganado decenas de concursos, entre ellos "mister Canelón Chico" (donde vive) y otros a nivel de discoteca ("hombre ideal" de la Casona de Campbell) además de varios concursos fotográficos a través de Internet.

EL DATO

¿La belleza abre las puertas?

"Es una puerta, pero no al éxito. Una vez que entras, el éxito lo tienes que conseguir por otras cualidades" (Rosario Castillo).

"No me considero un tipo fachero. Lo que sí pasa es que trabajar en televisión me da más facilidad si quiero conocer a una chica. Tampoco es que se me regalen, pero me ahorro la carta de presentación" (Mariano López).

"Todo bien con el cuidado y la vida saludable, pero no al extremo. El éxito no pasa por el tamaño de las lolas o la cola" (Sara Perrone).

"La apariencia en tevé es clave. A veces la descuido y voy barbudo o sin peinar y la gente me lo critica. Les entra más lo que ven que lo que oyen" (Mariano López).

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