NOMBRES

El sol que intenta volver a brillar

Con algún problema de salud y alejado de los escenarios, Luis Miguel está viviendo uno de los peores momentos de su carrera musical.

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Las épocas de los conciertos exitosos parece haber quedado en el pasado.

Hay casos en los que el mismo apodo que te colocó en lo más alto del podio, se convierte en tu peor enemigo. Aunque su historia de declive no comienza ni termina allí, algo de eso le pasó a Luis Miguel. Si este hombre, indiscutible referente de la música latina, no hubiese sido llamado El Sol, hoy nadie estaría hablando de un ocaso. En sus más de 30 años de carrera también fue un dios, un rey y el creador del concepto de latin lover. Hoy, a los 46 y con un largo prontuario de conciertos cancelados, pasó a ser un vil mortal, tiene un reino que se desmorona y sufre sobrepeso.

La prensa del mundo —en particular la mexicana y española, donde Luismi era primera figura— dan cuenta de su caída cada vez que surge la oportunidad. Hablan del que podría ser el final de su carrera, de que ya nadie confía en el artista, de que el clima no debería ya servirle de excusa. Hay algo que se quebró definitivamente en aquel artista que, con el jopo más peinado y el pecho más bronceado del continente, se coronó como el primer latino en llenar el Madison Square Garden, con solo 23 años.

"Luis Miguel hizo tanto en tan poco tiempo y tan joven, que ha podido vivir hasta hace un año con la tranquilidad que le dejaron sus rentas. Plantaba a sus admiradores y seguían agotando las entradas, culpaba al clima para cancelar un concierto y los más aguerridos lo entendían sin pestañear. La fe ciega de sus feligreses parecía no tener límites, pero los tenía", escribió El País de Madrid hace dos semanas, días después que el cantante se dejara ver y fotografiar —un poco más sonriente y delgado que la última vez— a la salida de un restaurante en Beverly Hills con Kristina, su novia belga.

Hacía meses que Micky —como también es apodado de este lado del Atlántico— no se mostraba en público. Mucho más de un año que no daba un concierto, seis años que no producía un disco y al menos una década que no sacaba un éxito. El comienzo del fin ocurrió el 9 de febrero de 2015, en Mérida. Tras una hora de espera y abucheos del público, quien apareció en escena no fue el cantante sino el organizador del evento. "El artista simple y sencillamente se metió a su cuarto, pidió botellas de alcohol y está emborrachándose. Por eso es que no se presentó y esa es la verdad. No sabemos si va a venir, no ha tenido ni la decencia de cancelar". Pero lo peor llegó el 19 de noviembre, cuando el ídolo "traicionó" —sí, así lo sintieron sus compatriotas— al Auditorio Nacional de México, uno de los recintos más emblemáticos del país, al faltar a la cita. "Cuando estaba bajando las escaleras de mi despacho para ver el show en vivo me topé con que Luis Miguel se estaba yendo. Ya tenía la camioneta en la puerta. Me quedé en shock", recuerda el director del Auditorio, Gerardo Estrada. En marzo y abril de 2016 se coordinaron cuatro nuevas fechas. Pero Luismi volvió a cancelar. Hoy, las puertas del Auditorio están cerradas para él.

En tanto, los rumores corrían por lo bajo y lo alto también. Una de las teorías era que Luis Miguel estaba bebiendo más de la cuenta, y que por eso había suspendido tantos conciertos. "Luismi, otra vez borracho", titularon varios diarios del DF después de que se viralizó un video donde el Rey del bolero se lanzaba contra el suelo durante una actuación en la ciudad de Palenque, al Sur de México. Los más drásticos afirmaban que el cantante "podría tener problemas con sustancias", situación que su expublicista, Víctor Hugo Sánchez, no descartó en una entrevista a la televisión latina: "Se dice que consume drogas. Es probable con este tipo de vida que lleva, con esa soledad, con esos problemas familiares que ha tenido...".

Otra de las teorías, sostenida por sus representantes, señalaba que podía padecer el trastorno llamado tinnitus, que genera sonidos o golpes en el oído. "Es una situación complicada. Tienen que pensar que yo empecé con nueve años esta carrera: con la música, los decibelios, los conciertos. Son más de 30 años expuesto a sonidos muy fuertes", admitió el artista e Clarín en noviembre de 2015, días antes de presentarse en en Argentina.

Justamente, ese concierto disparó la única entrevista para televisión que dio en los últimos siete años. Fue para la cadena TN, con un encuentro en Puerto Vallarta, donde habló de las fans, el amor y la política, pero la respuesta más contundente llegó cuando reconoció finalmente que estaba enfermo de un oído. "Un Luis Miguel más naranja que bronceado justificó su retiro temporal por los niveles de decibelios que ha tenido que soportar a lo largo de su carrera", recogió El País de Madrid.

Contrariamente a lo que muchos suponen, Luis Miguel no nació en México sino en Puerto Rico, el 19 de abril de 1970. Comenzó su carrera de la mano de su padre, un cantante español poco conocido apodado Luisito Rey (Luis Gallego Sánchez), quien vio en el talento de su hijo mayor la posibilidad de cumplir los sueños que él no alcanzó. El niño debutó como cantante en la boda de la hija del entonces presidente de México, José López Portillo, en 1981. Acto seguido, uno de los personajes más turbios de la historia mexicana, el entonces jefe de la Policía de la capital, Arturo Durazo Moreno, financió su primer álbum y logró un contrato discográfico con EMI.

Ese fue el comienzo de una trayectoria que incluyó música pop, villancicos, boleros, tangos y baladas; cinco premios Grammyy cuatro premios Grammy Latinos; más de cien millones de discos vendidos; la colaboración con el músico, productor y compositor español Juan Carlos Calderón y con mítico bolerista clásico mexicano Armando Manzanero; participaciones en cine y televisión, además de cosechar mujeres, dinero y hasta un vino propio. Pero, al parecer, el éxito también agobia. "Es difícil después de los conciertos, después de tanta euforia, llegar al silencio", dijo a TN. "No es fácil, pero te vas acostumbrando".

Un padre ausente para sus dos hijos.

Más allá de los escenarios, en el ámbito familiar tampoco soplan vientos alentadores. Mientras la foto con su novia belga lo sacó de las tinieblas por unos días, su exesposa Aracely Arámbula dijo en una entrevista para el diario El Tiempo de México que sus hijos, Daniel y Miguel, poco a poco han dejado de ver a Luis Miguel como una figura paterna. "Jamás les he hablado mal de su papá, pero conforme pasa el tiempo y él no los busca, creo que ellos ya no lo ven como un padre, porque eso se da con la convivencia diaria", aseguró la actriz. "Él es un padre ausente, ojalá que si algún día quiere recuperar el tiempo perdido, no sea demasiado tarde. La imagen paterna mis hijos la ven en mi hermano Leo y en mi papá, que es con quienes ellos han convivido desde que nacieron", agregó.

Celoso in extremis de su vida privada, Luis Miguel tiene muchos fans pero pocos amigos. Uno de esos incondicionales es el torero Enrique Ponce, padrino del hijo mayor de Luismi. Ponce dijo que a las dificultades habituales de muchas las parejas separadas, al cantante y la actriz se les suma que viven en países diferentes, hecho que también afecta su vínculo con los niños. "Yo vivo en España y ellos en América, con lo cuál es muy difícil vernos todo lo que nos gustaría".

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