MARÍA INÉS LORENZO
Una de cada cuatro personas que asiste al gastroenterólogo llega por la misma razón: síndrome de colon irritable. Puede no resultar familiar, pero se trata de la enfermedad gastrointestinal más frecuente, pues afecta al 11% de los uruguayos, con una prevalencia mayor en mujeres que en hombres (14% contra un 9%) y suele verse más en pacientes jóvenes.
Otro dato: es común que se lo asocie al estrés, aunque para los expertos es un combo psicológico, hormonal y genético, todo influye, pero sus causas no se conocen con certeza.
En sí, se trata de un trastorno funcional del intestino grueso que se caracteriza por la presencia de dolor o malestar abdominal, vientre inflamado, diarrea crónica y/o estreñimiento. Tampoco se descartan mareos, dolores de cabeza, pérdida de apetito y ansiedad excesiva.
Sin embargo, a pesar de tal enumeración de molestias, el síndrome no produce lesiones en el intestino, aclara Henry Cohen, profesor titular de la cátedra de Gastroenterología de la Facultad de Medicina. Y agrega que justamente por eso se lo denomina como "trastorno funcional" y no "orgánico".
"Estos pacientes tienen una percepción alterada de los fenómenos que suceden en su tubo digestivo. Al sentir diferente tienen un umbral más bajo al dolor, lo que significa que menos estímulos les desencadenan más molestias digestivas que a otras personas", explica Cohen.
alerta a más edad. Los síntomas del síndrome del colon irritable generalmente se instalan varios días y pueden aparecer y desaparecer en distintos períodos de tiempo, indica Carolina Olano, presidenta de la Sociedad de Gastroenterología del Uruguay. Y agrega que como el trastorno es más frecuente en los jóvenes, cuando sus indicios se manifiestan entre los 40, 50 o más años, se deben realizar varios exámenes para descartar que los mismos no correspondan a otras patologías.
Si bien Cohen explica que las causas del síndrome no se conocen del todo, también revela que muchos de los que lo padecen tienen problemas de motilidad (movimiento de los alimentos a través del tracto digestivo) en el intestino, y otros sufrieron antes una infección o inflamación urinaria. Estudios médicos sugieren que también influyen las alteraciones hormonales, lo genético y lo psicológico.
"Antes, por ejemplo, se pensaba (y varios hoy también) que cualquiera desarrollaba la enfermedad por una situación de estrés y no necesariamente es así", acota la gastroenteróloga. Está bien, ese puede ser un factor desencadenante pero cuando se trata de un cuadro muy grande. En realidad, el estrés, al igual que la ansiedad emocional y la depresión lo que hacen es empeorar los síntomas del síndrome, explican los médicos.
Otro agravante del trastorno son las intolerancias alimentarias, en las que los pacientes son altamente sensibles al gluten del trigo, la levadura, la leche y el alcohol. "Tampoco soportan los cambios bruscos de dietas", especifica Olano.
Ante todo, tranquilos. Dentro del espectro de gravedad del síndrome de intestino irritable se pueden encontrar desde pacientes con molestias leves a más severas, que pueden condicionar su vida a través del ausentismo laboral o educativo, la reducción de actividad física y en menor medida el aislamiento social, indica Olano, aunque aclara que la mayoría de las personas no llegan a esos extremos.
Según un estudio realizado por el investigador estadounidense Doug Drossman y el canadiense Grant Thompson, el 70% de los casos son leves, un 25% intermedios y un 5% graves. No obstante, la gastroenteróloga prefiere no hablar de números, sino de la importancia de realizar una consulta médica ante la evidencia de los síntomas, porque si el trastorno se trata adecuadamente, no hay de qué preocuparse. "Es benigno", resalta.
De hecho, la expectativa de vida de los pacientes con esa enfermedad es igual a la de los que no la tienen, revelan los expertos. Y añaden que una vez que se obtiene el diagnóstico es fundamental transmitirles tranquilidad.
"Hay que hacerles comprender que el síndrome no va a facilitar la aparición de un cáncer, que es el mayor temor que ellos manifiestan", dice Cohen, también secretario de la Organización Mundial de Gastroenterología.
"A veces, con sólo serenar a la persona ya se obtiene una notoria mejoría", acota Olano, a la vez que aclara que el tratamiento se complementa con el seguimiento personalizado de un gastroenterólogo y una nutricionista.
"Los cambios de alimentación variarán de acuerdo al estilo de vida y a la sensibilidad digestiva que se tenga", aclara la presidenta de la Sociedad de Gastroenterología.
Lo mismo sucede con los medicamentos, que deben reservarse para controlar síntomas concretos en los casos más severos, aclaran los expertos, y señalan que muchos de ellos se han dejado de utilizar porque sus efectos generan otros inconvenientes de salud.
"El mejor tratamiento consiste en controlar periódicamente al paciente brindándole contención. La comunicación es fundamental", finalizan Olano y Cohen.
El dato
Teatro en los ómnibus
Desde hace varios meses que los miembros de la cátedra de Gastroenterología del Hospital de Clínicas trabajan en un proyecto educativo que se dará a conocer el próximo 29 de mayo, en el Día Mundial de la Salud Digestiva. "Este año se eligió como tema informativo el síndrome de intestino irritable. El objetivo no es alarmar a la población sino explicarle de qué se trata, en qué ocasiones se manifiesta y cómo mejorarlo", explica la gastroenteróloga Carolina Olano, docente de la cátedra, que agrega que para consumar la iniciativa se realizará una suerte de obra de teatro en los ómnibus montevideanos durante todo ese día. "Se eligió esa manera de comunicación porque permite informar de manera más fácil y amena, y porque pensamos que atrae más visualmente", señala otro gastroenterólogo, Henry Cohen.
Las cifras
11% Es el porcentaje de la población uruguaya que sufre el síndrome del intestino irritable. "Una enfermedad benigna", dicen expertos.
25% De las consultas que llegan a los centros gastroenterológicos son por ese trastorno, dice la médica Carolina Olano.
15% Porcentaje de la población mundial que sufre síndrome de colon irritable, según la Organización Mundial de Gastroenterología.
La salud digestiva en 10 pasos
Teniendo en cuenta que entre el 14 y 15% de la población mundial padece síndrome de intestino irritable, la Organización Mundial de Gastroenterología (OMG) elaboró diez recomendaciones para cuidar la salud digestiva:
Comer con más frecuencia y menor cantidad de alimentos en cada comida, sin aumentar la ingesta total de calorías. Siempre es preferible ingerir menos alimentos cinco veces al día que dos o tres comidas abundantes.
Incluir fibra en la dieta y comer entre cuatro a seis porciones de frutas y verduras al día. También se debe aumentar el consumo diario de cereales integrales y leguminosas.
Consumir pescado regularmente.
Controlar la ingesta de comidas ricas en grasa y frituras.
Tomar yogures y leches fermentadas, que contengan probióticos para ayudar al proceso digestivo. Sus beneficios consisten en equilibrar la flora intestinal e inhibir el crecimiento de bacterias nocivas en el intestino.
Elegir carnes rojas magras y carnes blancas como pollo sin piel.
Beber al menos dos litros de agua diarios y evitar las bebidas azucaradas, alcohólicas o con cafeína.
Comer con moderación, despacio, masticando bien los alimentos.
Un estilo de vida saludable incluye realizar actividad física regularmente, y evitar el cigarrillo.
Mantener el peso corporal adecuado. Las personas con problemas de sobrepeso u obesidad suelen sufrir más desórdenes digestivos.
"Los consejos no sólo apuntan a mejorar el síndrome del intestino irritable, sino también el tránsito lento, la constipación funcional y la salud en general", detalla el secretario de la OMG en Uruguay, Henry Cohen, gastroenterólogo y profesor titular de la cátedra de esa especialidad de la Facultad de Medicina.