Comportamiento

Querer tener hijos pero no con quién

Si bien se suele creer que el retraso de la maternidad se debe a la carrera, 85% de las mujeres que congelan óvulos no tienen pareja estable, muestra investigación.

El estudio derriba varios esterotipos.
El estudio derriba varios esterotipos.

Con 33 años recién cumplidos, Analía Farren decidió congelar sus óvulos: "Hace poco más de un año que estoy en pareja, pero mi novio todavía no quiere tener chicos. El problema es que el tiempo pasa y no tengo ganas de perder la posibilidad de ser mamá", cuenta. Su decisión refleja una problemática que salió recientemente a la luz en un estudio que suma un factor de complejidad al hecho ya establecido de que la maternidad se da a edades cada vez más tardías.

"La literatura médica y la cobertura de los medios de comunicación en torno a la criopreservación de óvulos usualmente sugieren que las mujeres recurren a este procedimiento para demorar la maternidad por estar concentradas en sus estudios o en sus carreras", declaró Marcia Inhorn, antropóloga de la Universidad de Yale, Estados Unidos, y agregó: "Nuestro estudio, sin embargo, sugiere que es la falta de pareja estable la principal motivación".

Dentro de las motivaciones que surgen del estudio de Inhorn, presentado días atrás en el encuentro anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (Eshre, según sus siglas en inglés), se encuentra también el hecho de que al momento de congelar óvulos muchas mujeres se encuentran en pareja con varones que no quieren tener hijos o no "se encuentran listos" para ser padres.

Así, su estudio pone en entredicho la idea asumida de que el motivo casi excluyente que lleva hoy a muchas mujeres a demorar ser madres es darse tiempo para el desarrollo de una carrera.

Inhorn basó su investigación en 150 entrevistas a mujeres que acudieron a clínicas de medicina reproductiva en los Estados Unidos y en Israel para congelar (vitrificar) óvulos. El 85% de las entrevistadas se encontraban sin pareja al momento de vitrificar óvulos, reflejando seis situaciones distintas de vida: algunas estaban solteras; otras, divorciadas; otras acababan de separarse y en otros casos las parejas vivían en otros países; otras eran madres solteras, y, en un porcentaje muy menor, algunas estaban enfocadas en el planeamiento de sus carreras. En los casos restantes (el 15%), las mujeres que recurrieron a la vitrificación de óvulos estaban en pareja, pero estas no querían tener hijos o "no estaban listos para ser padres"; en algunos casos tenían dudas sobre la solidez de la relación; en otros, estaban con múltiples parejas.

Como refleja este trabajo, destacó Inhorn, querer demorar la maternidad en función del estudio o del trabajo fue la causa menos citada. "De hecho, la mayoría de las mujeres ya habían completado su educación y cumplido con sus metas profesionales al momento de elegir criopreservar óvulos", comentó la investigadora.

La vitrificación de óvulos, que menciona el estudio, es un procedimiento de congelación ultrarrápida que permite preservar los óvulos en nitrógeno líquido a 196 grados bajo cero, explicó Santiago Brugo Olmedo, especialista en medicina reproductiva. La vitrificación de óvulos es la respuesta que ofrece hoy la ciencia a la decisión de muchas mujeres de demorar la maternidad sin perder la posibilidad de tener hijos a futuro a partir de óvulos propios.

En Uruguay, la demora en la maternidad se refleja en indicadores como la cada vez más avanzada edad promedio en que la mujer tiene su primer hijo. En Uruguay, según datos del Ministerio de Salud Pública, la edad promedio de las mujeres para tener su primer hijo en la actualidad es de 27,6 años; la cifra se ha mantenido estable en las útimas dos décadas.

Quizá también sea un elemento a tomar en cuenta la falta o menor compromiso con la paternidad de los varones de entre 30 y 35 años de edad que menciona Inhorn en las conclusiones de su estudio.

De hecho, hoy se advierte a esas edades una menor actitud de compromiso para con la maternidad y la paternidad, aunque en las mujeres entra a correr la presión del reloj biológico, que advierte que a partir de los 36 años comienza a decaer significativamente su fertilidad".  

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