Popelka y sus 10 años en Tijuana

Exfutbolista, sacerdote, psicólogo y comunicador, fue uno de los curas más populares del país. En septiembre de 2001 se fue al norte de México, zona convulsionada si las hay. ¿Por qué no vuelve? "Los ríos buscan el mar".

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LEONEL GARCÍA

Fue a poco de haberse instalado en suelo mexicano. El padre Ernesto Popelka (55) no es -lo reconoce- muy preciso para las fechas. Pero recuerda bien que eran tiempos difíciles. Ocurrió a las afueras de la sede de la Institución Dalmanutá, junto a la pequeña Capilla Santa Teresita, Avenida Mar Amarillo, colonia (barrio) de Linda Vista, Tijuana, su hogar desde hace hoy diez años.

"Nos visitaba una religiosa argentina. Íbamos a buscar una bandera que habíamos mandado bordar. Y la calle estaba cerrada. Balacera, cuatro muertos, una criatura … Eran tiempos de violencia entre cárteles. Estaba la policía, la tevé… Nosotros salíamos esquivando…" ¿Balas? "…Cadáveres. Esas cosas pasaban todos los días".

Al Padre Popelka, cuyo pasado futbolero le hizo gozar en Uruguay de una notoriedad popular muy superior a la de cualquier sacerdote común, se lo nota distendido y amable por teléfono. Esos años "ya son pasado", dice antes de pintar una semblanza, mucho más plácida que la que traen frecuentemente las agencias internacionales de noticias, de la que en los primeros días de septiembre cumplirá una década como su tierra adoptiva.

"Eso fue una historia real de Tijuana que se ha superado por completo desde hace cuatro o cinco años. Pero, bueno, eso fue antes, en tiempos de los Arellano Félix (N. de R. líderes históricos del Cartel de Tijuana) que se disputaban la zona con otras organizaciones. Ahora estamos un poco más tranquilos. Por eso han venido muchas inversiones. Volvió el Turismo. Lamentablemente, el problema de los cárteles se ha desplazado, por el `Efecto Cucaracha` que le dicen, a Monterrey o Ciudad Juárez. La acción del gobierno está funcionando".

El cura refiere a la "Iniciativa Mérida", una versión mexicana del "Plan Colombia", subvencionada por el vecino Estados Unidos y puesto en marcha hace tres años para luchar contra el narcotráfico. Según datos oficiales, si entre noviembre y diciembre de 2008 había en Tijuana siete homicidios diarios, para ese mismo período de 2010 se había reducido a "apenas" uno. Cuestión de perspectiva, que le dicen.

FRONTERA. México está tan lejos de Dios y tan cerca de EE.UU., al decir del expresidente Porfirio Díaz. Popelka no está tan en desacuerdo respecto a lo primero. "Mucha práctica, procesiones, pero perro que ladra no muerde… Cuando llegan las opciones de vida fundamentales, de amor a Dios, de entrega al prójimo, ahí las prácticas quedan de lado".

Y sobre lo otro, la potencia está, muro mediante, a cinco cuadras de su hogar. México está muy cerca; Tijuana, al lado. La inmigración ilegal es una de las primeras cosas que el mundo asocia con esta ciudad.

-¿Ayudó a mucha gente a cruzar? ¿Algún uruguayo?

-Sí, a muchos. Imagínate, como en Uruguay yo era muy conocido y acá somos poquitos, enseguida nos contactan. Siempre le echamos la mano pero… ¡no tenemos un salvoconducto para pasarlos! La ayuda es dentro de lo que uno puede, un plato de comida que no se le niega a nadie, un techo, un consejo… Siempre piden algún contacto, porque quienes vienen del sur creen que uno acá conoce gente… y es un mundo muy resbaloso, porque está sembrado de los que llamamos "polleros", delincuentes que despluman a los ilegales, los dejan en el desierto encerrados en un trailer, traficantes de personas…

-¿Y qué más le piden?

-Siempre piden alguna ayuda espiritual, por la familia que dejaron, una imagen como la "Guadalupana" para llevar en el viaje, una misa o una bendición...

-Y usted lo concede.

-Y yo concedo. Bendigo para que no les pase nada, para que Dios los acompañe, para que les proteja el alma. Después… Acá eso es permanente, duele ver todo lo que esta gente deja en el sur, familia, amigos… ¡Y luego están las peripecias que pasan en el desierto, los polleros, los robos, las humillaciones! Por eso, muchos están optando por conseguir trabajo acá. Esta es la primera ciudad en crecimiento en México, ahora hay mucho empleo en las firmas "maquiladoras" (armadoras).

NOTORIEDAD. Si bien dice que en el Nacional de sus épocas juveniles -"Allá por el `74 o `75, el técnico era (Miguel) Ignomirello"- había varios universitarios, un estudiante de psicología no era común en el ambiente del fútbol -"¡Todavía me acuerdo de mi primera nota en El País! ¡La hizo Jorge Savia (todavía periodista de esta casa) y la tituló `Por la punta y con los libros bajo el brazo`! ¡Fue en Los Céspedes, a poco de debutar!"-, y un jugador que se volviera cura, mucho menos.

"Ya estaba en Danubio. De chiquito -soy de Gregorio Aznárez-era muy religioso. Luego me vine a Montevideo, el fútbol, una novia, las luces, los viajes… Y bueno, por casualidad o por la Providencia, uno vuelve a una misa, a entrar a una Iglesia, a confesarse… Uno empieza a `plumerear` los objetos que estaban llenos de tierra y resulta que abajo seguían intactos".

Puntero izquierdo veloz y promisorio, citado a la Selección y con alguna que otra tarjeta roja en el currículum ("Eran por responder, no por agredir, ¡lo de ofrecer la otra mejilla lo aprendí después!"), dice que cuando recibió la "llamada" le estaba por salir un pase al exterior. Lo querían Unión de Curtidores de León Guanajuato, de México, Junior de Barranquilla, de Colombia, y también de Brasil. Mucha plata de por medio. Recuerda riendo que más de un dirigente de los de la Curva lo habrá querido matar.

Su formación como terapeuta y sacerdote, su carisma, y sobre todo su pasado deportivo lo convirtieron, casi, en una celebridad. A pedido del exárbitro José Fortunato realizó una serie charlas psicológicas a los jueces. "Di clases, bauticé a unos, casé a otros. Hace unos días me llamó Gustavo Gallesio, seguí el contacto con Fernandito Cabrera, con (Jorge) Larrionda, Marcelito Costa".

Escribió un libro: La psicología del arbitraje. También tuvo un importante rol para acercar a las partes durante una huelga de futbolistas, en los años 90. Era muy solicitado por los jugadores para que oficiara sus matrimonios. "Ufff… fueron muchos, Julio Dely Valdez, el Chino Recoba, el Mellizo Morales, yo que sé… a unos cuantos les bauticé a los hijos. Hubo un momento que en Montevideo casaba a uno por mes, ¡y en el exterior también, Juan Andrés Larre me pidió que lo fuera a casar a Francia!"

Atendió por diez años una capilla en Propios y 8 de Octubre. "Lo hice porque me la ofreció el Padre Hugo, de Tierra Santa. Nuestro trabajo (en Dalmanutá) no es atender capillas sino la dirección espiritual" (ver nota aparte). También tenía una presencia permanente en las tardes de Radio Monte Carlo. Mucha popularidad; mucha notoriedad. Pero en los primeros días de septiembre de 2001, no recuerda con exactitud la fecha, se fue a Tijuana para radicarse ahí.

VOLVER, NO. El Padre Popelka hoy tiene la ciudadanía mexicana. "Por ahora" no piensa en volver. Fue a sustituir al padre Andrés Arocena, representante de Dalmanutá en Tijuana, quien falleció pocos días antes del "11-S". "Ese fue el motivo explícito de mi partida", enfatiza el exfutbolista. "En Dalmanutá siempre mandamos sacerdotes uruguayos al extranjero. Podía haber sido otro de la congregación, pero fui yo", agrega.

Popelka volvió por unos días en 2005, cuando falleció su madre. En ese mismo año, la Conferencia Episcopal Uruguaya (CEU) recibió una carta con más de 26 mil firmas de fieles para que se le asignara un destino en el país. Allegados a él, hablando en reserva, sostienen que la popularidad de este sacerdote molestaba a varias autoridades eclesiásticas. "Envidia" fue la palabra de estas fuentes. Con diplomacia, el implicado prefiere tirar la pelota afuera y huir de cualquier polémica; con filosofía, apela a la metáfora de los ríos buscando al mar.

-¿No lo halagaba su fama?

-Ni fu, ni fa. Lo que a mí me interesan son los cambios, los actores de fe, de amor, de entrega…

-¿Y no cree que esa fama le jugó en contra en la cúpula eclesiástica? ¿Eso no tuvo que ver en su partida?

-No te lo sabría decir. ¡Trata de investigar ahí (risas)! No es mi tarea. Nunca tuve inconvenientes con los obispos, ni observaciones ni sanciones. Lo que tú afirmas corre por tu cuenta, no la mía.

-Dice "no te lo sabría decir". Lo puede desmentir.

-No, porque ese no es mi trabajo. No me interesa. Los ríos buscan el mar, van buscando espacios de trabajo, de desarrollo. Se me presentó ese lugar en Tijuana, siempre nos han tratado como reyes, no lo dudé y estoy muy feliz de haber tomado esa decisión. Nunca me arrepentí. Luego, Dios dirá.

Dirección espiritual, una terapia religiosa

Conocer al sacerdote jesuita Luis Montes fue un punto de inflexión en la vida de Ernesto Popelka. Ambos fundaron la Institución Dalmanutá el 15 de agosto de 1980 en Uruguay. Esta congregación, presente también en Argentina, Brasil y México, tiene como misión la dirección espiritual, algo así como terapia religiosa. "No me gusta llamarla así para no confundir... pero es eso exactamente".

Popelka ya era psicólogo cuando fue ordenado, el 11 de junio de 1985. El hoy obispo de Salto, Pablo Galimberti, con quien mantiene un gran vínculo de afecto (ver aparte), fue quien lo invistió como sacerdote. Hay fechas que no olvida: "El año pasado, ese día cumplí 25 años de sacerdocio, se clausuraba en Roma el Año Sacerdotal, se cumplían 150 años de la muerte del Cura de Ars, Patrono de los Sacerdotes, ¡y también comenzaba el Mundial de Sudáfrica, con los debuts de México y Uruguay!"

Hoy en la sede de Tijuana hay dos sacerdotes y una religiosa. Le ofrecen dirección espiritual a entre 10 y 15 personas por día. Casi el 70% son matrimonios en crisis. Popelka reconoce que eso no es lo ideal. "Acompañamos y tratamos que la gente viva con intensidad su fe cristiana, vivir como Cristo vivió, que es el ideal. Y las personas que no tienen otro tipo de compromisos, diríamos, afectivos, pueden progresar mucho más rápido en la vida espiritual". Por supuesto, oficia misas, bautismos y bodas en la capilla contigua.

En los momentos más duros de Tijuana tuvo que echar mano a otro tipo de terapia. "Se me acercaban mucho las víctimas de los secuestros. Tenían el trauma de que volviera a ocurrir y la amenaza de represalias si abrían la boca. Entonces, ellos o sus familiares me pedían orientación, calma o apoyo psicoterapéutico".

Del Uruguay laico al México hiperreligioso. Sin embargo, Popelka deja claro que esos extremos no son tales. "Acá, las apariencias engañan. A mí las grandes procesiones no me impresionan ni entusiasman. Tampoco en Uruguay son todos ateos, ¿eh? Una vez en la Curia Romana me dijeron, comparando a los italianos y los uruguayos, que ellos eran `muy practicantes y poco creyentes` y nosotros `poco practicantes y muy creyentes`. Con eso te explico que la verdadera actitud de fe cristiana es interior y no exterior".

De muros y paraíso

Ernesto Popelka vivió el mayor ataque terrorista en suelo estadounidense, como vecino. Y como un vecino recién llegado. Hacía poco había fallecido el sacerdote Arocena, a quien venía a suplantar. "Estaba con el otro padre (de la congregación), Ignacio. Eran las siete de la mañana, él estaba viendo la tele y me grita para que venga. Yo pensé que estaba viendo una película de ciencia ficción, y eran las Torres Gemelas que se caían. Yo no lo podía creer. Puse cuanto medio de comunicación había y, aunque no creas, en uno de ellos se escucha que habían atacado la embajada americana en Montevideo. Me puse como loco a llamar para allá, donde me tranquilizaron… Imagínate, la locura, el delirio, la paranoia, el pecado, el diablo, ¡y encima decían que actuaban en nombre de Dios!"

-¿Ya veía venir el endurecimiento de las políticas migratorias?

-Sí, lógicamente. Y las medidas rayanas en la paranoia, aunque lógicas, que implementó EE.UU. Ya había un muro a cinco cuadras de casa. Luego levantaron uno nuevo.

-¿Y qué opina sobre eso?

-Que ojalá no existieran los muros. Pero los países tienen derecho a elegir quién entra en su territorio. Ojalá no existieran los muros, pero eso se va a ver en el Paraíso Terrenal.

Amigo y consejero

El obispo de Salto, Pablo Galimberti, aceptó escribir a Domingo una semblanza sobre el Padre Popelka. "Tuve la alegría de introducirlo en esta misión sacerdotal, hace ya 26 años. En esa ceremonia realizada en el Club Atenas, expresó que Cristo sigue amando a este pueblo uruguayo, y él quería transmitir con su vida este mensaje. Dijo que este pueblo es también celeste. `Nuestro pueblo es hijo de Juan A. Lavalleja, es hijo de Batlle y es hijo también de Obdulio Varela. También es hijo de Gardel, también es hijo de Leguisamo`. Y ¿por qué mencionaba esto? Porque él también venía del Interior, era universitario, estuvo en el ambiente de los libros. `Soy también un hijo legítimo de Obdulio Varela; he jugado en primera división, he vestido la celeste. Además me gusta el mate, las carreras y el tango. Es decir, soy un uruguayo hasta la médula. Y sin embargo hoy estoy revestido sacerdotalmente`. Y esto lo decía para expresar que de la misma manera que él había experimentado en su vida este cambio que lo hacía muy feliz, eso era también un gran mensaje para el pueblo uruguayo. Y contando brevemente cómo fue su cambio, destacó la figura del Padre Luis Pedro Montes, iniciador de Dalmanutá, a través del cual él descubrió esta vocación religiosa. Estos son los rasgos que destaco en el Padre Ernesto Popelka, a quien aprecio muchísimo como sacerdote, como consejero y como amigo".

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