La piel de la mandíbula de los cocodrilos y los caimanes, pese a su aspecto atemorizante, es más sensible a la presión y las vibraciones que las yemas de los dedos de los seres humanos, reveló un estudio publicado por la revista Journal of Experimental Biology. Estos reptiles son capaces de ejercer una enorme fuerza con sus mandíbulas, pero también pueden transportar elementos muy delicados sin romperlos, como los huevos de sus crías. "No esperábamos que estos puntos fueran tan sensibles, pues estos animales tienen una gruesa capa protectora en la piel", señaló Dunca Leitch, coautor de la investigación. Las protuberancias que se aprecian en la piel de los cocodrilos son "órganos sensoriales integumentarios", según la descripción técnica, con gran cantidad de nervios receptores, que incluso son más numerosos cerca de la boca.