NEWSWEEK I RIAD
Una palabra que él pronuncia puede agitar o tranquilizar los mercados mundiales, desde Tokio hasta Wall Street. Ahora, que Alan Greenspan se retiró después de muchos años en la Presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, la persona que tiene ese poder en el mundo es el ministro de Petróleo de Arabia Saudita, Alí Naimi, quien ya ha sido descripto como "el Greenspan petrolero".
"Naimi elige cuidadosamente las palabras porque tiene conciencia del impacto que provocarán", señala Frank Verrastro, experto en energía que se desempeña en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales, con sede en Washington. "Conoce al sector en detalle. Sabe con quién hablar para las cosas que es necesario hacer".
Naimi es, en efecto, el Presidente del banco central del petróleo, el jefe máximo del cartel petroleo y guardián de sus reservas más grandes. Si bien, a propósito, actúa con perfil bajo, Naimi es considerado el Ministro de Petróleo saudita más influyente de la historia. La Reserva Federal utiliza la oferta monetaria de Estados Unidos para estabilizar los mercados mundiales. Los sauditas utilizan enormes reservas de petróleo. Cuando el huracán Katrina devastó parte de la costa Sur de Estados Unidos y redujo la capacidad de refinación de Estados Unidos, Naimi tranquilizó a los mercados al declarar que Arabia Saudita supliría el faltante. En marzo de 2003, cuando la guerra ya ardía en Irak, Arabia Saudita anunció que estaba pronta para utilizar su capacidad excedente de dos millones de barriles por día, con la finalidad de asegurar un suministro estable.
DOCENCIA. Graduado en geología en la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, Naimi, de 71 años, quien sale a correr todas las mañanas, tiene fluidas relaciones con los occidentales, pero actúa con total independencia en su función en el mundo del petróleo. Ha fortalecido la habilidad y capacidad de búsqueda de petróleo de Arabia Saudita, un país que en otros tiempos dependía de los conocimientos de Estados Unidos y países de Europa. "Los pozos petroleros son sus hijos, y los trata de esa manera", indica Verrastro. Bajo el Rey Abdullah bin Abdel Aziz, se ha convertido en el principal asesor económico del reino. Naimi es el primer líder de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que convence a sus miembros que la estabilidad de precios del petróleo también los beneficia a ellos.
Nacido en una familia humilde, se crío entre los camiones cisterna y equipos de perforación de pozos de la empresa Aramco. Según la leyenda que ha quedado en esa compañía, a los 15 años cuando era un empleado administrativo, prometió que tomaría el timón de Aramco, lo que efectivamente hizo en 1984. En el momento en que lo designaron Ministro de Petróleo, en 1995, OPEP estaba en problemas. Los miembros desafiaban los límites fijados a la producción, debido a que los precios del petróleo estaban rezagados. "El desempeño de Naimi ha sido notable", comenta Leonardo Maugeri, vicepresidente primero del gigante italiano de energía, ENI. "Pocas personas saben lo difícil que es imponer la disciplina en OPEP. Y, él lo logró".
Por cierto, los precios del petróleo crecieron de manera aguda desde ese tiempo, pero contrariamente a lo que ocurrió en otros shocks petroleros, muy pocos culpan a OPEP. Naimi es visto como una voz confiable y con autoridad en el ámbito del suministro de petróleo.
REACCION. En abril de 2004, con los precios a un nivel en torno de U$S 40 el barril, Naimi comenzó a expresar preocupación por posibles cuellos de botella que podrían formarse en la refinación de la producción de petróleo. Greenspan habló en el mismo sentido. Las declaraciones de ambos intensificaron una ola de compras de acciones de refinerías.
Naimi sabe que los precios volátiles pueden inspirar un nuevo movimiento de conservación y ahorro de energía en Occidente, con consecuencias lóbregas para su país. Los precios descendentes del crudo redujeron el ingreso per cápita saudita en las décadas de los ’70 y ’80, en tanto los precios en ascenso constituyen uno de los motivos principales de aumento del ingreso de los sauditas en la actualidad. Con el propósito de tranquilizar a los Occidentales, que tienen temor por el grado de confiabilidad de los suministros de petróleo de Medio Oriente, Naimi prometió, en mayo de 2005, en las declaraciones más espontáneas que se hayan escuchado de un Ministro de Petróleo de Arabia Saudita, fortalecer la capacidad excedente e incrementar la producción.
Naimi no oculta su irritación por el discurso que hizo el presidente George W. Bush, en el que hizo una exhortación a terminar con la "adicción" de Estados Unidos al petróleo de Medio Oriente. "Siempre hemos mantenido capacidad excedente", afirma. "Cada vez que hay inestabilidad que amenaza los suministros de petróleo, siempre surge el salvataje de lo que algunos llaman el inestable Medio Oriente, donde la gente hace todo lo que está a su alcance para responder a las necesidades del mundo".
Cuanto más alto se encuentre el precio del petróleo —en los últimos días estuvo alrededor de U$S 70 el barril— mayor es el poder de Arabia Saudita, que este año tendrá normes ganancias, las que podrían ser mayores si no mantuviera grandes reservas para estabilizar el mercado. Algunos analistas preguntan: ¿A qué altura el costo de las reservas sobrepasa el rédito político de ser el banco central mundial del petróleo? Naimi insiste en que Arabia Saudita está decidida a destinar U$S 50.000 millones en 2010 a ampliar su capacidad de producción para mantener su papel de fuente global de último recurso.
PODER
COSMOPOLITA, SAGAZ Y CON MUCHO
w Alí Naimi es el último representante de una generación cosmopolita que creció en función de sus méritos personales, más que por vínculos familiares con la monarquía saudita. Se formó en Aramco, en los tiempos en que la empresa era una verdadera universidad para tecnócratas del petróleo e ingenieros. Ese período finalizó con la nacionalización de Aramco a comienzos de la década de los ’70 del siglo pasado. "Naimi pertenece a la última generación que tuvo acceso a maneras diferentes de hacer las cosas, tanto en Arabia Saudita como en Estados Unidos", señala Edward Chow, consultor petrolero y ex ejecutivo de Chevron, quien ha trabajado estrechamente con Aramco. "¿Qué ocurrirá después de él? Sin duda, hay muchos Príncipes a los que les gustaría tener ese cargo".
Pero, hay muy pocos que pueden igualar su sagacidad para proteger los intereses petroleros sauditas. Leonardo Maugeri está convencido que Naimi se comprometió a reabrir los campos petroleros sauditas a la exploración estadounidense en 1999 para presionar a los miembros de OPEP a que obedecieran las cuotas. A su vez, Chow sostiene que, una vez que los precios del petróleo reanudaron la tendencia en aumento, Aramco afianzó su posición para explorar los campos sauditas. Un vocero de Naimi negó que el Ministerio haya intentado bloquear la exploración por parte de extranjeros. Pero, las empresas externas han reducido su ambición y ahora realizan modestas ofertas para procesar gas natural. Eso le da a Naimi el poder de manejar hasta las reservas futuras de su banco petrolero.