LEONEL GARCÍA
En el mundo del protocolo, los caballeros deben ser presentados a las damas y no al revés. En una mesa, el pan jamás deberá cortarse con un cuchillo; los cubiertos, una vez levantados, no deberán volver a tocar el mantel o la mesa. Si el anfitrión no fuma y no hay un cenicero a la vista, habrá que tolerar hasta lo imposible la necesidad de nicotina. El margen de impuntualidad admisible llega hasta los 15 minutos. Colocarse la servilleta en el cuello equivale a la muerte social; agarrar un pan y mojarlo en la salsa o el huevo frito es una herejía.
Es sábado de mañana en la sede de la Agrupación Universitaria del Uruguay, una casa de dos plantas sobre Bulevar Artigas. Once estudiantes, todas mujeres, están cultivando su savoir faire (saber hacer), durante su maratónica clase mensual que comenzó a las 9.00 y terminará a las seis de la tarde. No es un día de particular buena asistencia. Por distintos motivos hubo más faltas que las habituales. Solo dos alumnas están participando del módulo de Protocolo Social, lo que hace que la docente Mirta Gionghi lamente no tener quórum para hacer un buen role play. Hubiera sido interesante: hoy toca recepción, saludo y presentación. Las otras nueve, separadas en dos grupos, básico y avanzado, toman clases de un inglés específico, Socializing and business etiquete: cómo atender el teléfono, responder un fax, presentarse, programar una salida y darse cuenta de qué clase de salida se trata. A diferencia de una dinner (cena), una date (cita) tiene una connotación romántica, aclara la profesora de inglés Estefanía Pin. "So, be careful", sonríe.
La doctora en Diplomacia Cristina Sica, presidenta de la Asociación Uruguaya de Ceremonial y Protocolo (Aucyp), habla de lugares, situaciones y momentos, y cómo armonizarlos. Esa sería la clave de la etiqueta. Para ella, el protocolo ceremonial es "el soporte de los buenos modales en la cotidianidad". Aucyp dicta hoy una diplomatura (de un año de duración) y una tecnicatura (dos años) en la materia.
"Con estas características de estudio terciario, somos los únicos que damos estos cursos en el país", afirma esta mujer. "Podrá haber otras propuestas a niveles más básicos, pero son cursos... no quisiera decir `golondrinas`, pero sí de corta duración, que no se mantienen con el tiempo". Sica añade que en Aucyp están analizando insertarse en "una universidad" (no quiere decir cuál) para ofrecer una licenciatura de Ceremonial y Protocolo.
Sica sostiene que, bachillerato mediante, cualquiera está habilitado a participar de estos cursos terciarios. Y aún sin ese nivel educativo terminado, quien quiera adquirir estas destrezas sociales puede hacer- lo pagando el módulo de su interés (a $ 2.500). "Está lo que los griegos llaman `areté`, el conjunto de virtudes de una persona. Y ésta es una parte más del conocimiento, que sirve para desenvolverse, para actuar correctamente".
uso. Una laptop y un Power Point son el sustento de la clase a cargo de Gionghi, coordinadora de estos cursos. Puntualidad, urbanidad, presentación, saludo. Surgen varios datos útiles para aquellos que tengan el roce social de un hámster. A saber: un caballero debe ser presentado ante una dama, pero es la dama la que debe iniciar el saludo, que consiste en un estrechamiento de manos (en las sociedades latinas, la mujer decide si puede ser con un beso); a la hora de sentarse, ellas deberán cruzar sólo los tobillos y ellos deberán evitar cruzar las piernas "a la americana", de forma aparatosa y mostrando la suela del zapato. Jamás bostezar ni mirar el reloj por más que la reunión sea un embole mayúsculo; lo correcto es buscar una excusa elegante e irse.
Pero si hay un lugar donde el savoir faire queda más al descubierto es en la mesa. Esto es mucho más completo que saber cuál cuchillo es para carne o para pescado. Una vez que se levantan los cubiertos, estos ya no pueden volver a tocar el mantel. El comensal sólo puede apoyar los antebrazos sobre la mesa. Para ir al toilette, si no se quiere que se le retire el plato, debe dejar la servilleta (que tiene que estar en la falda, doblada en dos) abierta sobre el respaldo de la silla. Y si la salsa es muy tentadora, desmenuzar el pan (siempre ubicado en un platito a la izquierda) con la mano, pincharlo con el tenedor, y recién ahí dar rienda suelta a semejante placer.
"Esto no es pompa y boato", señala Sica. "Esto en realidad es algo que nuestros estudiantes van a usar en su vida laboral, en la redacción de una carta, si tienen que hacer de maestros de ceremonias, cómo efectuar y ordenar las presentaciones".
Si bien la presidenta de Aucyp asegura que entre los alumnos ha habido hasta jugadores de fútbol (y tampoco quiere dar nombres), el grueso de los participantes, mujeres en su inmensa mayoría, ya tienen incorporadas por formación o experiencia laboral nociones de protocolo. Silvia Mainetti (58) trabaja desde hace 25 años en una agencia de viajes. Mucho viaje al extranjero, mucha reunión con ejecutivos y cruceristas. "Notaba que me hacía falta cierta seguridad, de que mi postura es la correcta, mi saludo también, mi redacción igual". Verónica Giordano (32) considera la diplomatura que cursa como un complemento de su formación en Comunicación Social.
Marisol López (49), secretaria del Circulo de Ejecutivos de Crédito, lo ve como una posibilidad a futuro. "Donde trabajo hay muchas empresas asociadas, y a mí me puede servir para desempeñarme en otro ámbito, como un complemento laboral". Para Verónica Alcoba (32), empleada de una empresa que organiza eventos, lo que más le gustó aprender es lo relacionado al vínculo con personas que vienen del exterior: "Saber sus costumbres y tradiciones mejora la comunicación". Esto no es menor a la hora de agasajar con un obsequio: si a una ejecutiva china se le regala algo de color o con un envoltorio verde, se la está acusando de adulterio. Y ya no va a haber cómo sacar adelante negociación o ceremonia alguna.
A nivel político o empresarial, ¿qué tal es el nivel protocolar en Uruguay? Mirta Gionghi duda y ríe. "Ehh... vamos a ser diplomáticas: digamos que la gente se está interesando cada vez más. Pasa que esto es algo muy personal. Por más que una empresa quiera mandar a su personal a incursionar en el mundo de la cortesía, el que no es cortés no va a terminar siéndolo". Al contrario que en los cuentos, no existe algo así como sapos convertidos en príncipes.
¿Terminó de comer? cubiertos en 5.25
Preeminencias. En una reunión formal, un caballero debe ser presentado a una dama; un civil a una autoridad militar o eclesiástica; un nacional a un extranjero; el de menor rango o edad al de mayor; el anfitrión al invitado; el invitado común al de honor.
Saludo. Al contrario que en la presentación, el saludo debe ser un apretón de manos ni blando ni violento y siempre realizado con la mano derecha (la única excepción admitida es no tenerla). Lo inicia la persona de mayor preeminencia.
Costumbres. Por más que se hallan occidentalizado, los orientales (chinos, coreanos, japoneses) son reacios al contacto físico y prefieren una inclinación de cabeza. Los árabes, por su parte, dan la mano, agarran los hombros, dan dos besos, pero solo entre hombres (no suelen saludar a las mujeres; solo a nivel comercial por lo general les dan la mano).
Mesa. Recién cuando el anfitrión toma los cubiertos se puede empezar a comer. Antes, no se debe ni tomar un sorbo de agua. Tampoco se debe "jugar" con los cubiertos en el aire; para indicar que se terminó de comer. Lo correcto es dejarlos juntos en posición horaria que marque las 5.25 (imagine que el plato es un reloj). Si se los cruza, poniendo el cuchillo entre los dientes del tenedor, significa que la comida estuvo "espantosa".
Puntualidad. Es considerada fundamental. Hay un máximo de 15 minutos de tolerancia.