MAGDALENA HERRERA
"¿Y la televisión?", preguntó la niña en el momento que se cargaba el auto para conducir hacia las ansiadas vacaciones. El vehículo llevaba bicicletas, tabla morey, paletas y baldes de todos colores para la playa, juegos de mesa y un largo etcétera. "¿Y la tele?", volvió a reiterar la pequeña.
Los niños uruguayos, de entre 4 y 11 años, miran tres horas y media de televisión por día, según un informe realizado por la empresa Ibope. Para MediaMetría TV, la exposición de chicos entre 6 y 11 años es de casi tres horas, exactamente 168 minutos, promedio en el año.
Las cifras son comparables a las de países como Estados Unidos, en donde los niños miran tevé entre tres y cuatro horas. En España, por ejemplo, los niños pasan dos horas y media frente a la pantalla chica de acuerdo a la medidora del viejo continente Eurodata, aunque el tema se encuentra actualmente en las planas de los diarios de la Madre Patria como algo preocupante ya que se habla de un aumento de hasta 218 minutos. En Alemania, la exposición es de solo hora y media.
Claro que los uruguayitos enchufados al "chupete electrónico" tienen a quién salir. Según cifras de Ibope, las mujeres consumieron promedio cuatro horas con 14 minutos diarios de televisión en el período agosto-octubre de 2005 (ver recuadro). Viene a colación la anécdota que cuenta el profesor y psicólogo Luis Correa (ver columna página 2): una madre le mostró preocupación porque su hijo no tocaba un libro "¿Usted lee?" la interrogó el psicopedagogo.
La psicóloga Natalia Trenchi es contundente al respecto: "el abuso mediático trae efectos por tres vías diferentes. La primera son los contenidos, los mensajes que los niños reciben, que aprenden de la televisión. Otra vía es la naturaleza del fenómeno mediático, que independiente de lo que se vea, ya produce efectos sobre los chicos. Se ha demostrado científicamente que quienes abusan del consumo televisivo se acostumbran a responder a estímulos muy intensos y rápidos, de alguna manera se desentrena la capacidad atencional. Eso después repercute cuando el niño se enfrenta a situaciones más lentas, como por ejemplo en la escuela. La gran epidemia de dispersión que se observa en chicos ha llevado a estudiar a nivel internacional y local el tema, y no hay duda de que el abuso televisivo es parte importante del problema Tanto es así que la Academia Americana de Psiquiatría de Niños y Adolescentes ha recomendado que los menores de dos años no miren absolutamente nada de tevé, ni siquiera el mejor de los programas, y los mayores de esa edad entre media y una hora, no más".
La tercera vía del abuso televisivo, señala la experta, tiene que ver con todo lo que los niños dejan de hacer en esas tres horas o más que están frente a la pantalla chica: ejercicio, conversar, leer, estar con su familia. "Son todas situaciones que se aprenden haciéndolas. La televisión podría ser una aliada bárbara, lamentablemente se ha demonizado por el abuso y mal uso", señala Trenchi.
El Estado hace lo que puede para regular lo que parece ser incontrolable en el ámbito familiar. El Código de la Niñez y la Adolescencia en Uruguay, en sus artículos 181 y 182 del Capítulo XIII, señala: "la exhibición o emisión pública de imágenes, mensajes u objetos no podrá vulnerar los derechos de los niños y adolescentes, los principios reconocidos en la Constitución de la República y las leyes, o incitar a actitudes o conductas violentas, delictivas, discriminatorias o pornográficas.
Y prosigue: "Los programas de radio y televisión en las franjas horarias susceptibles de audiencia de niños y adolescentes deben favorecer los objetivos educativos que dichos medios de comunicación permiten desarrollar y deben potenciar los valores humanos y los principios del Estado democrático de derecho. Debe evitarse, en las franjas horarias antedichas, la exhibición de películas que promuevan actitudes o conductas violentas, delictivas, discriminatorias o pornográficas, o fomenten vicios sociales. ¿Se cumple?
SELECCIÓN. En esas tres horas de exposición televisiva, "los niños prefieren programas originalmente pensados para ellos, a pesar de que también miran otros como por ejemplo series y films, aseguran los analistas de Ibope y MediaMetría.
Mientras los chicos cortan la torta para la televisión abierta en un 73% (Ibope) y 71% (MediaMetría), y para los canales de cable en un 27% (Ibope) y 29% (MediaMetría), los programas infantiles que registran mayor rating son Bob Esponja (6,2 % Ibope, setiembre/15,7 MediaMetría, noviembre), El chavo (5,9% Ibope, setiembre/ 8,1 MediaMetría) Yu gi oh (3,7% Ibope, setiembre/ 8,1% MediaMetría, noviembre), entre una lista de catorce otros ciclos que incluyen Futurama, Agrandadytos, Disneylandia, Loco por Vos, Cine Baby, Dibujos Animados 10, Cacho Bochinche. (Ver infografía).
Por supuesto que el ideal es que en tres horas y a veces más de exposición televisiva, los chicos solo miraran programas especialmente realizados para ellos. Pero no siempre es así. "Desgraciadamente una gran parte de la programación actual en la televisión actual es violenta. Cientos de estudios sobre los efectos de la violencia en los niños y los adolescentes demuestran que ellos pueden volverse inmunes al horror de la violencia, gradualmente aceptar la violencia como un modo de resolver problemas, imitar la violencia que observan en la pantalla chica, e identificarse con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores", se señala en un informe sobre el tema realizado por la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente. "Los niños que se exponen excesivamente a la violencia en televisión tienden a ser más agresivos... El impacto de la violencia en la televisión puede ser evidente de inmediato en el comportamiento del niño o puede surgir años más tarde y la gente joven puede verse afectada aun cuando la atmósfera familiar no muestre tendencias violentas", agrega el estudio académica estadounidense.
También un estudio realizado en la Universidad Complutense, en España, concluyó que "las puntuaciones globales en agresividad en adolescentes aumentan con el tiempo de exposición a la televisión y en mayor medida con las horas dedicadas a videojuegos, mientras que se reduce con el tiempo dedicado a deberes escolares y en especial a lectura extraescolar".
La investigación fue realizada sobre 2.322 niños y jóvenes de 9 a 11 años, y de 14 a 16 años. "En preadolescentes y adolescentes, la mayor contribución a la puntuación global en agresión proviene de la física, seguida de la verbal y con una influencia más limitada de la ira y de la hostilidad. En general, los preadolescentes presentan menores valores en agresión (de 9 a 11 años) que los adolescentes (de 14 a 16), y las mujeres menor que los varones", se indica en el estudio de la universidad española, que fue dirigido por la profesora Carmen Santisteban. En el panorama de los niños uruguayos, la psicóloga Natalia Trenchi señala que no existen dudas que consumiendo violencia televisada se genera agresividad y violencia, fundamentalmente en aquellos chicos más vulnerables y sensibles, o que ya traigan problemas de agresividad "Justamente, los niños más violentos son los que consumen más programas de ese tipo, lo que es muy peligroso. Está absolutamente comprobado: se aprenden comportamientos, se normatiza la violencia, el niño se insensibiliza en la repetición. Se observa en la intensidad de las burlas, que muchas veces dejan de serlo para llegar a la agresión. Nadie se va a transformar en un asesino por esa sola causa, pero el abuso de la violencia mediática aumenta la agresividad de los niños. Es un hecho científico", finaliza la especialista.
CONSEJOS PARA PROTEGER A LOS CHICOS
1. Prestar atención a los programas que los niños ven en la televisión y mirar alguno con ellos.
2. Establecer límites a la cantidad de tiempo que pueden estar mirando, considerando quitar el televisor del cuarto del chico.
3. Señalarles que, aunque el actor no se ha hecho daño ni se ha muerto, tal violencia en la vida real resulta en dolor o muerte.
4. No aprobar los episodios violentos frente a sus hijos, enfatizando la creencia de que tal comportamiento no es la mejor manera de resolver un problema.
5. Negarse a dejar que los niños miren programas que se sabe contienen violencia, cambiando de canal o apagando el televisor cuando se presenta algo ofensivo, explicándoles qué hay de malo en el programa.
6. Contrarrestar la presión que ejercen sus amigos y compañeros de clase, comunicándose con otros padres y poniéndose de acuerdo para establecer reglas similares sobre la cantidad de tiempo y el tipo de programa que los niños pueden mirar.
Fuente: American Academy of Child & Adolescent Psichiatry
DE TAL PALO TAL ASTILLA
Cuatro horas con 14 minutos es el promedio de horas que las uruguayas adultas se exponen frente a la pantalla chica: tres horas y cuarto de televisión abierta y el restante de canales de cable.
Ellas prefieren los horarios centrales en primer lugar, y luego le siguen los vespertinos, según el informe "Las mujeres y el consumo de TV" realizado por la empresa Ibope. "El género preferido por todas las mujeres sin distinción socioeconómica es el entretenimiento. Si se analiza según estrato se observa que las de nivel bajo y medio bajo prefieren los films; las de nivel medio eligen las series, mientras que las de la clase alta miran en primera instancia los noticieros," aseguran los analistas de la empresa medidora, que utiliza la metodología People meter para conseguir sus resultados en un universo de 422.576 hogares particulares de Montevideo con al menos un televisor, lo que equivaldría al análisis del comportamiento de más un millón doscientos mil individuos.