MANÉ PÉREZ

"La mujer artista hoy se reivindica"

Quiso ser actriz desde siempre. A los 28 años, es una de las artistas jóvenes más importantes de la escena local. Su actuación casi siempre está acompañada de canciones. Foto: Darwin Borrelli

Mané Pérez, actriz

De mujeres y de musicales. No lo buscó. Sucedió así. Sucedió como casi siempre ocurren las cosas que están destinadas a ser. Porque de eso se trata: de contar a mujeres a través de las canciones. O de eso se ha tratado, en gran medida, la carrera de Mané Pérez. Primero fue Delmira Agustini, en No daré hijos, daré versos, después fue una mujer vengativa contra la violencia de género en La Fiera, después fue una hermana más melancólica que rabiosa en Rabiosa melancolía, luego, un híbrido entre Carlota Ferreira y todas las mujeres que fueron, que son y que será, en Ella sobre ella. Todas obras atravesadas por las canciones.

Dice que lo de las mujeres y la música se fue dando. Y puede que haya ocurrido casi naturalmente, casi como ocurren las cosas que caen por su propio peso. O puede que lo de las mujeres sí se haya dado, pero lo de lo musical no, eso no se dio. Mané hizo algo para que eso sucediera: además de haber hecho la carrera de actuación en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático (EMAD), Mané estudió comedia musical en la escuela de Luis Trochón, donde además es docente.

Tiene 28 años, una voz que puede llegar a ser desgarradora, una capacidad de interpretación visceral, un premio Florencio, una carrera que la coloca como una de las actrices jóvenes más relevantes de la escena local y un objetivo que marca su futuro: no darse por vencida en esto de intentar vivir del arte. "Todavía siento que estoy en una edad y en un momento en el que no tengo que bajar los brazos y en el que puedo seguir viviendo, manteniéndome y peleándola a través del teatro". Especialmente porque Mané cree que no podría vivir de otra manera, porque lo eligió aunque elegirlo implique resignar otras cosas.

Mané es Mané.

"Shh. Silencio. Mírenme. Voy a bailar. Voy a cantar". Esa es Virginia, una nena de 3 años pidiendo atención a los adultos en un cumpleaños familiar para que le den espacio para hacer sus demostraciones artísticas. Es una niña que disfruta de bailar y de cantar y de que los demás la aplaudan. Es una niña que, unos años más tarde, cambiará de nombre. Nadie, más allá de su familia y amigos íntimos, la conoce como Virginia. Hace mucho tiempo que dejó ese nombre para usar el que le puso su hermano mayor: Mané. Porque Virginia Pérez era demasiado común. Mané es una derivación de "hermana", un proceso en el que su hermano fue sacando sílabas hasta llegar a su "nombre": "Hermanita. Manita. Mané". Y desde entonces, Mané ya no es Virginia. Mané es Mané.

Nació en Montevideo pero vivió muchos años en el interior, en Minas y en Melo. Allí, puntualmente, estuvo parte de su adolescencia. Llegó a los 11 y se quedó hasta los 14, cuando regresó a la capital. Volver implicó un "duelo", estar a 400 kilómetros de sus amigas y no poder manejarse sola en la ciudad fue un proceso difícil para Mané. Fue por eso, para que el desapego fuese más llevadero, que con su mamá averiguaron dónde podía estudiar actuación, algo que le había surgido desde niña, cuando pedía silencio para poder mostrar lo que hacía.

A los 16 ingresó a la Escuela de Comedia Musical de Luis Trochón, hoy llamada Escuela de Acción Artística, para hacer la carrera de Comedia Musical, que duraba tres años pero que Mané hizo en cuatro: "Un año el grupo de tercero no se abrió y me metí a hacer segundo de nuevo, de fanática". Allí supo que una actriz puede ser actriz pero también puede cantar y bailar y conjugar a las tres para contar una historia.

Cuando tuvo que elegir su futuro solo había una duda: o ser profesora de filosofía o ser actriz. "Obviamente en mi familia no había mucho conocimiento de lo que era el arte, el campo laboral, de cómo se vive, entonces claro mis padres tenían ese miedo y esos prejuicios". Sin embargo, las dudas se fueron rápido: sus padres la ayudaron a conocer la EMAD, porque, si su hija iba a ser actriz, entonces que fuera una actriz de verdad, bien formada.

Y lo hizo. Terminó Comedia Musical mientras hacía el primer año en la EMAD. Fue allí donde conoció a Marianella Morena. Y no se puede hablar de la carrera de Mané sin mencionar a Morena. Fue en 2010 cuando la directora y dramaturga participó en unas jornadas con los estudiantes de la escuela. Un año después, cuando Mané estaba cursando su último año de carrera, Morena la convocó para hacer un casting para su espectáculo Antígona Oriental. "Yo no podía porque era mi año de egreso, entonces ni siquiera hice el casting y prioricé terminar la carrera. Te podrás imaginar que casi me muero porque que Marianella me hubiese convocado era increíble para mí. Pero bueno, todo se da, todo pasa por algo, terminé la carrera, me recibí y al otro año me llamó para otro espectáculo".

Había tres Delmiras y tres Reyes, o había seis voces que buscaban a Delmira, que la reinterpretaban. Había canciones. Había tres actrices y tres actores. Había una obra que se llevó el premio Florencio 2014 a Mejor Espectáculo de Autor Nacional. Pero para llegar a todo eso, hubo un proceso de un año en el que Morena y sus seis actores, Mané entre ellos, crearon el espectáculo No daré hijos daré versos. Esa obra, dice Mané, fue especial, un punto de inflexión, una puerta que se abrió. No solo porque fue una de las primeras que hizo, sino también porque fue un espectáculo que montaron "a pulmón", y que los llevó lejos: se presentaron en Ecuador, Argentina, Estados Unidos, en varios lugares de España, en Venezuela. "Todos los sellos de mi pasaporte son por el teatro, me lo saqué para el primer viaje de No daré hijos... en 2015. Es muy emocionante".

—¿Hay una presencia fuerte de las mujeres creadoras?

Sí, creo que sí. Hay muchas mujeres haciendo y creando para la escena, hay una pisada fuerte femenina, se está reivindicando a la mujer artista con una mirada y opinión propia. Yo creo que está sucediendo algo que está pasando en todos los ámbitos y es que la mujer se está posicionando, se está revolucionando, está exigiendo, está hablando. Y el teatro es mi manera de revolucionarme. Mi opinión, mi crítica y mi aporte como mujer va desde lo artístico.

Después vino La Fiera, con ella su primer monólogo y con él, el premio Florencio 2016 a mejor actriz en un espectáculo unipersonal. Con la composición de esa mujer tigre que asesina hombres como venganza de su violencia, además, se fueron los fantasmas sobre la soledad en la escena. Y Mané supo que podía hacerlo.

¿Te preocupa el mensaje que des con tus espectáculos?

—No, si la obra se llega a plasmar bien en la escena, no. Es como que si vos no querés jugar con nosotros y no lo querés entender, está bien, porque el teatro es ficción, es un juego. De hecho también está bueno que genere posturas opuestas. Creo que me preocupa más que alguien salga indiferente de la sala y y se olvide de lo que vio a que alguien tome una postura opuesta o se enoje con el espectáculo. Eso también es modificar al espectador, desde el desencuentro, desde otro punto de vista, pero hubo algo, hubo un diálogo, entonces me parece que es lo lindo del teatro también, cuestionar y que cada uno sienta libremente.

Después vino la obra Rabiosa Melancolía. Pero, si de soledades escénicas se trata, en Ella sobre ella, su último trabajo, un unipersonal que creó con Morena, Mané dejó el cuerpo, el corazón, la voz y las entrañas para interpretar a una mujer que es Carlota Ferreira pero no, que es ella pero no, que es Morena pero no, que somos todas y no. Porque también de eso se trata el teatro, ¿no? De alguien que se entrega para hablar, casi siempre, de todos.

SUS COSAS.

Otra pasión

La música es otra de sus pasiones.
La música es otra de sus pasiones.

Cuando Mané entró a la Escuela de Comedia Musical, estaba aprendiendo a tocar la guitarra. Desde entonces, la música es su otra pasión. De hecho, para el espectáculo Ella sobre ella, la actriz compuso la letra y la música de todas las canciones que forman parte de la puesta

Referentes.

Luis Trochón es uno de sus maestros y referentes
Luis Trochón es uno de sus maestros y referentes

Mané admira a sus maestros, como Marianella Morena y Luis Trochón, y a Roxana Blanco, por su carrera. Dice que Morena fue como su tercera escuela y que por Trochón siente "admiración y agradecimiento": "Por su trayectoria y por todas las veces que salió adelante. Y porque fue la primera persona que confió en mí profesionalmente".

La última creación.

Ella sobre ella
Ella sobre ella.

Trabajó un año junto a Morena en la creación de la obra Ella sobre ella, que presentó los primeros días de mayo en el Solís. Sabe que habrá más, quiere que haya más. Por ahora, dice, quiere volver a hacer lo que ya hizo. De hecho, van a girar con Rabiosa Melancolía en Buenos Aires.

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