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La modelo que cambió la pasarela

Ashley Graham le ganó al bullying, se convirtió en súperestrella y logró transformar los conceptos de la industria de la moda.

Ashley Graham
Ashley Graham

No tuvo una niñez fácil. En aquellos años en el Scott Middle School de Lincoln, Nebraska, Ashley no solo tenía un sobrepeso considerable: también había sido diagnosticada con déficit atencional y dislexia, por lo que los estudios no le fluían con facilidad. Entonces, Graham era el objetivo directo de quienes disfrutan haciendo bullying.

Hoy, la más famosa de las modelos que han roto con el estereotipo de una industria que en las últimas décadas solo ha resaltado las figuras excesivamente delgadas y no ha dado espacio a la diversidad, está lejos de ser una presa fácil para quienes disfrutan atacando al resto. Así lo demostró el jueves 19 de julio: luego de que un seguidor en Instagram comentara que su abdomen era "como de embarazada", Ashley, conocida por hacer frente a quienes hacen comentarios de este tipo, simplemente contestó: "Es solo grasa". La honestidad, el aplomo y la seguridad de su respuesta le sumaron millones de likes entre sus más de siete millones de seguidores repartidos por todo el mundo.

"Claro que me han hecho body shaming. Todavía me pasa" dice vía mail, sobre este hábito de burlarse de los cuerpos ajenos. Algo que, en estos tiempos de tanta exposición virtual, se expande como una plaga.

"Las redes sociales han creado tantas buenas comunidades, pero lamentablemente también son un terreno fértil para el odio. Nunca dejo que esos comentarios cargados de mala onda afecten cómo vivo y cómo amo mi cuerpo. Ya no hay espacio en mi vida para ese tipo de energía", explica. Y cuenta que le debe gran parte de esta personalidad asertiva y firme a la huella imborrable de su madre, Linda. La misma que en febrero de este año, con 53 años, posó en bikini junto a su hija en una campaña publicitaria realizada en una playa de Marruecos para la marca Swimsuits for all.

"De algún modo, haber tenido trastornos de aprendizaje me enseñó que realmente podría superarlo todo. La dislexia y el déficit atencional pueden ser muy frustrantes, pero mi madre me ayudó a convertir los muchos pensamientos negativos que tenía sobre mí misma en afirmaciones positivas", asegura Ashley, quien se ha transformado en un ícono en la industria de la moda.

En agosto del año pasado The New York Times destacó el reconocimiento que ha logrado en Estados Unidos, donde el 67 por ciento de las mujeres tienen una talla superior a la 46, pero solo representan el dos por ciento de las imágenes utilizadas por los principales medios para representarlas. "Las mujeres fuera de este canon se han convertido en una especie de mayoría invisible en Estados Unidos. Pero una mujer ha tenido la misión de cambiar eso y está teniendo un impacto dramático. Ashley Graham está cambiando la conversación de la belleza", decía la nota.

Descubierta.

Ashley Graham inició su carrera en el modelaje el año 2000, cuando, con apenas 12 años, fue invitada a sumarse a la agencia de modelos I & I. Estaba paseando con sus amigas por un centro comercial cuando fue descubierta. Jamás había pensado en la posibilidad de que pudiera ser rostro para alguna marca, pero la idea la sedujo de inmediato. Ya en 2003 tenía contrato con la reconocida agencia Ford. Luego comenzó a aparecer en varias revistas de moda que empezaban a resaltar la diversidad y una imagen menos idealizada o irreal de las mujeres: en 2009 salió en Glamour junto a otras modelos con siluetas que hasta entonces no eran representadas en las editoriales de moda, como Kate Dillon Levin y Lizzie Miller. Más tarde, en 2011, hizo historia al aparecer en la portada de Vogue Italia como nuevo ícono de la moda junto a Candice Huffine y Jennie Runk. Para 2013, ya era toda una empresaria: había diseñado una línea de ropa interior para la marca de lencería canadiense Addition Elle.

"Cuando yo estaba creciendo, no había muchos modelos que se vieran como yo. Entonces decidí que quería convertirme en uno. Espero que, cuando la gente piense en mí, esto les recuerde la importancia de vivir de manera auténtica y nunca dejar que las inseguridades te detengan", dice sobre su rápido ascenso en el mundo de la moda y las campañas publicitarias.

Pero no fue hasta 2015 que Ashley logró consagrarse definitivamente: es el primer año de su vida profesional mencionado en la reseña de Vogue.com sobre esta chica de Nebraska. Ese año, apareció en la portada de The Sunday Times Magazine y protagonizó la campaña #Curvesinbikini de la revista Sports Illustrated (un año más tarde aparecería en la tapa de la célebre edición de trajes de baño de esa revista).

Además, fue en ese 2015 cuando Ashley comenzó a perfilarse como activista del cuerpo femenino: se convirtió en una líder indiscutida en la batalla para frenar la presión que sienten muchas mujeres por tener una figura acorde con los cánones tradicionales de belleza. Desde sus comienzos en el mundo del modelaje supo que podía usar su cuerpo como una herramienta de denuncia.

Ese camino, que no ha vuelto a abandonar, se consolidó con la charla TEDx que dio ese 2015, recordada principalmente por su llamado a no usar el término "plus size" (talla grande) cuando se hablaba de ella, porque esta expresión la hacía sentirse ajena a un mercado laboral en el que, hasta la fecha, solo había cosechado éxitos. Pero, sobre todo, llamó a las mujeres a sentirse bien con sus cuerpos tal como son. En este video, que ha sido visto más de 2.600.000 veces, vuelve a aludir a las enseñanzas de su madre como fuente de su fortaleza interior. "Ella me enseñó que la verdadera belleza viene desde adentro, y que la validación y la autoestima también debían venir desde adentro", dice mirando a la cámara. 

Inspiradora de nuevas generaciones

Desde hace años, Ashley ha estado llevando su mensaje a colegios y sedes comunitarias en Estados Unidos. Le interesa que su visión positiva sobre la diversidad de cuerpos llegue especialmente a los adolescentes, pues son los que más sufren tratando de encajar con expectativas irreales. Le interesa, además, que los jóvenes crezcan con una clara sensación de su propio valor. "A los 50 o 60, espero seguir aun siendo mentora de mujeres jóvenes. (...) Saber que inspiro a muchas niñas y mujeres en todo el mundo me inspira a mí también, y es un constante recuerdo de que debo continuar en este camino de amor propio", sostiene. Y agrega: "Es extremadamente importante que les enseñemos a las próximas generaciones a ser líderes, a ser personas fuertes y seguras de sí mismas. Tomo cuantas oportunidades pueda para compartir mi historia con los jóvenes, para que puedan aprender de mis consejos y también de mis errores. He visto que hay muchos niños y niñas increíblemente inteligentes y sabios, independientemente de su edad. Usualmente me hacen preguntas sobre cómo he aprendido a quererme a mí misma y no escuchar a los que hacen bullying. Pero lo que realmente me ha sorprendido es cuán receptivos son los estudiantes. De verdad quieren alguien a quien puedan admirar y respetar, y verse reflejados".

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