Mitos y verdades acerca del sol

| Las camas solares son igual de perjudiciales que los rayos naturales; aplicar protector incluso en los horarios "permitidos". Experto da pistas para cuidarse.

M.L.

La mayoría de la gente cree que conoce todo sobre el sol y sus efectos. Cada año escuchan con tedio las recomendaciones de los expertos para cuidarse de un placer que, disfrutado en exceso, es nocivo. Pero muy pocos toman conciencia de que, al menos, 132.000 personas por año en el mundo desarrollan cáncer de piel, y 66.000 de ellas mueren a causa de la enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La cultura del bronceado incluye lógicas equívocas y preocupantes, además de varios mitos. Néstor Macedo, profesor agregado de Dermatología, se encarga de clasificar mentiras y verdades sobre el sol que ya calienta.

Sobre la piel bronceada no es necesario volver a usar protector solar.

"Siempre lo es, pero es más importante enseñarle a los niños cómo cuidarse del sol. El concepto global de la protección consiste en la fotoeducación, es decir, adquirir hábitos que minimicen la exposición deliberada al sol para erradicar la cultura del bronceado".

En zonas con lunares aplicar más protector que en el resto de la piel.

"Es un enorme error; se debe proteger toda la piel", expresó el médico. Es que los tumores, que son el mayor riesgo generado por la exposición excesiva de los rayos ultravioletas, no se desarrollan sólo a partir de lunares preexistentes, sino también de la piel sana. Tampoco disminuye el riesgo del paciente si se quita los lunares, ya que el tumor puede desarrollarse igual.

En los días nublados el sol no quema.

"Totalmente falso", sentenció el dermatólogo. Los rayos ultravioletas llegan igual a la superficie de la tierra y mantienen sus efectos nocivos. El daño que genera el sol es acumulativo y el destino de la piel se juega en los primeros 20 años. "Está determinado que en los primeros años de vida uno recibe del 70% al 80% de la radiación ultravioleta".

Antes de exponerse al sol conviene tomar sesiones de cama solar.

"Es una barbaridad. Las camas solares promueven cáncer y envejecimiento prematuro de la piel. Los efectos nocivos de los rayos ultravioletas se dan tanto por una fuente natural como por una artificial".

El cáncer de piel aparece poco.

"MENTIRA". El melanoma, el tumor más maligno de los de la piel ha aumentado su incidencia en las últimas décadas. Es un cáncer agresivo con alta tasa de mortalidad. "Duplica su incidencia cada diez años, es dramático", apuntó Macedo. En Uruguay aparecen 200 casos nuevos por año, con una mortalidad de 1,31 para hombre y 0,77 para mujeres.

Debajo de una sombrilla es imposible que nos quememos.

"Gravísimo error. La sombrilla protege sólo de los rayos infrarrojos, y no más del 20% de los rayos ultravioletas, que son los más fuertes y reflectivos".

El sol cura enfermedades como el acné y la psoriasis.

La radiación ultravioleta tiene un efecto dual sobre el acné. En un primer momento, los adolescentes tienen la percepción de que los mejora, por su efecto antiinflamatorio. Pero la radiación ultravioleta promueve el desarrollo de comedones, puntos negros; y esas lesiones originan la enfermedad del acné. Pero respecto a la psoriasis es verdad; "el 80% mejora con el sol, siempre que la exposición sea en forma prudente", explicó el dermatólogo.

Bronceado, sinónimo de salud.

"Falso. Cuando la piel está bronceada significa que sufrió daño. El sol no sólo promueve enfermedades sino que deprime los mecanismos defensivos del organismo". Eso no significa que no tenga efectos beneficiosos, porque sin él no habría vida. Además, actúa sobre la vitamina D, fundamental para la generación del metabolismo óseo.

Antes de las 10 y después de las 16 no hay que usar protector solar.

El fotoprotector es ineludible, incluso cuando las personas realizan actividades al aire libre en los horarios "permitidos".

En el Caribe o en el norte el sol es menos agresivo.

Falso. Los efectos tóxicos agudos pueden ser mayores en las latitudes bajas del sur, ya que se siente más la disminución de la capa de ozono, pero los efectos crónicos a largo plazo son similares en cualquier latitud, explicó Macedo.

Ojo con los a, b, c y los uvb

Se reconocen tres sectores de rayos ultravioletas: los C, que son de corta longitud de onda, por debajo de 280 nanómetros, y prácticamente no llegan a la superficie de la tierra porque son filtrados; los ultravioletas B, que varían entre 320 y 380 nanómetros y promueven el desarrollo de tumores y envejecimiento de la piel; y los ultravioletas A, que tienen un sector de longitud de onda más largo, también nocivos.

Desde que sale el sol hasta que se oculta, la incidencia de los ultravioletas A es prácticamente constante. La de los B varía. Los UVB tienen una ocurrencia mayor en las horas del mediodía porque se suma la acción de los UVA, que es constante durante el día.

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