Michelle Pfeiffer: La actriz que siempre vuelve, ahora como heroína de Marvel

Tras acumular premios y éxitos durante los 80 y los 90, decidió disfrutar de su familia lejos de la industria; ahora volvió como parte del elenco de "Ant-Man".

Michelle Pfeiffer. Foto: Difusión
Michelle Pfeiffer ca. 2002
Davis Factor

Fue una de las actrices más destacadas de los años 80 y 90, ha recibido tres nominaciones a los Oscar y ha sabido salir del espiral de Hollywood y volver a entrar con gracia. El último regreso de la Gatúbela más inolvidable en las películas de Batman es como la Avispa original, Janet Van Dyne, en Ant-Man y la Avispa: Quantumanía, junto a Paul Rudd, Michael Douglas y Evangeline Lily.

Michelle Pfeiffer (64) es tan famosa por sus interpretaciones como por los papeles rechazados: dijo no a Mujer bonita, Bajos instintos y a El silencio de los inocentes. También a Thelma y Louise, la única negativa de la que se arrepiente.

La actriz lleva desde el 2000 entrando y saliendo del cine a su antojo y sumándose solo a proyectos que le suponen algún tipo de reto o le permiten trabajar con gente que le gusta. Tiene poco que demostrar. Su carrera es prodigiosa en variedad y calidad. Ha hecho drama, comedia, musical, thrillers y cine de época, ha sido malvada de Disney y superheroína en Marvel y DC; sus películas han recaudado más de US$ 7.000 millones en taquilla y acumula ocho nominaciones a los Globo de Oro y tres a los Oscar.

Paul Rudd cuenta que cuando todas las estrellas de las distintas sagas se reunieron en el apoteósico final de Vengadores: Endgame, nadie despertó tanto entusiasmo como ella. “Pude escuchar como Mark Ruffalo le decía a Chris Hemsworth: ¡Dios, es Michelle Pfeiffer!”

Hacia la cima

Un día, como recordó en su cuenta de Instagram, se dijo: “Por algún sitio hay que empezar” y se apuntó a Miss Orange County. Ganó, llegó a participar en Miss California y allí quedó sexta. No le interesaba la victoria, tenía un plan B: su peluquero le había contado que uno de los jurados era un agente que solía fichar a las concursantes. Y la fichó. Salió de allí sin corona, pero con agente.

Los pequeños papeles empezaron a llegar y todos tenían una característica: desde el guión su personaje se definía como “una bomba sexual”. “¿Y qué pasa si la gente no piensa que soy sexy?”, se preguntaba ella, según confesó muchos años más tarde. “Voy a parecer una tonta”. Nadie lo pensó.

Y ella se fijó una máxima: “Cada vez que elegía un papel, me aseguraba de que fuera algo un poco mejor que el anterior”.

Hizo su debut cinematográfico en 1980, junto a Tony Danza en Los caballeros de Hollywood y dos años después protagonizó la segunda parte del musical Grease. La onda expansiva de ese fracaso fue tan grande que el director Brian de Palma y Al Pacino se negaron a contratarla para Caracortada. Solo cedieron ante la insistencia del productor.

“No venía de Juilliard [la prestigiosa escuela de arte neoyorquina]. Estaba aprendiendo a la vista de todos. Así que siempre he tenido la sensación de que un día van a descubrir que realmente soy un fraude, que no sé lo que estoy haciendo”, confesó a la revista Vanity Fair en 2017.

Uno de sus primeros éxitos llegó con Las brujas de Eastwick (1987). Con el siguiente trabajo, Casada con la mafia (1987), llegó su primera nominación al Globo de Oro. Al año siguiente logró su primera nominación al Oscar por su papel en Relaciones peligrosas. La siguiente ocasión en que estuvo a punto de hacerse con la estatuilla fue por Los fabulosos Baker Boys (1989).

Ya nadie cuestionaba su talento, pero tuvo que opacar su belleza para una de esas decisiones de casting que inexplicablemente funcionan: interpretar a la acomplejada camarera de Frankie y Johnny (1991). También resultó creíble como la sofisticada condesa Olenska en La edad de la inocencia (1993) o la inocente ama de casa sureña que cruza el país para conocer a Kennedy en Conflictos de amor (1992), que le dio su tercera nominación al Oscar. En los 90, además de consolidar su estrellato, rompió la taquilla con Batman regresa (1992) y fundó la productora Via Rosa en la que producía los papeles que le interesaban, como Mentes peligrosas (1995) y Un día inolvidable (1996).

Con el inicio del nuevo milenio y cuando todavía estaba en lo más alto, se retiró para pasar más tiempo con su familia. “No quise dejar de trabajar, pero me volví muy exigente con mis requisitos”, explicó. “¿Dónde se graba? ¿Cuánto dura el rodaje? ¿Puedo llevar a los niños? Hice que fuese difícil contratarme. Y me parece bien”.

Su salida de Hollywood no fue traumática. Simplemente, sus prioridades cambiaron. “En esta industria nunca te guardan tu asiento. Es muy competitiva. Está ese tiempo de transición en el que ni eres joven ni tienes la edad suficiente para ser la abuela. Estoy en una edad en la que las partes se vuelven más interesantes para mí. Supongo que el momento realmente funcionó, porque no siento que me haya perdido mucho”.

Desde su vuelta solo hace lo que le apetece, ha alternado éxitos de taquilla (Maléfica o Ant-Man) con pequeñas producciones independientes. Con Salida francesa consiguió en 2021 su última nominación al Globo de Oro. Por el bien del cine y de los espectadores esperemos que a Michelle Pfeifer le queden muchas reapariciones.

(Con información de El País de España)

Salvada de una secta

Michelle Pfeiffer reveló que en sus años de juventud, cuando empezaba en el mundo del cine, perteneció a una secta cuyo fin último era alimentarse de nada más que la luz del sol. Se llama respiracionismo y es una corriente que aspira a la perfección espiritual renunciando a todo tipo de alimentación que no venga de los rayos solares.

La actriz recordó en entrevista en The Sunday Telegraph que tenía apenas 20 cuando, poco tiempo después de aterrizar en Hollywood, conoció a una pareja que la inició en este tipo de vida.

Al principio partió como una dieta vegetariana, cuenta la actriz, pero al poco tiempo la sometieron a un régimen “imposible de seguir” y “eran muy controladores”.

No fue hasta que conoció a su primer marido, el actor Peter Horton, que logró deshacerse de la influencia que los respiracionistas tenían en su vida. Y es que Horton justamente estaba preparando un papel para una película sobre una secta en aquel momento. Al acompañarlo a hacer entrevistas a los seguidores de la iglesia de la unificación, Pfeiffer se dio cuenta de que lo que ella vivía era exactamente eso.

En cine

Papeles icónicos

michelle2.jpg
Michelle Pfeiffer.

La actriz estadounidense ha pasado a la historia como una de las Gatúbelas más recordadas del cine. La sensual rubia interpretó al icónico personaje en la película de Tim Burton, Batman regresa, estrenada en 1992 y protagonizada por Michael Keaton.

michelle 3.jpg

Pfeiffer ha actuado en producciones como Mentes peligrosas, Yo soy Sam, Hairspray, Sombras tenebrosas y Ant-Man y la Avispa, entre otras películas.

michelle4.jpg

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar