Marketing mejora la pareja

| El Foda es un análisis que empresas usan para medir debilidades y amenazas, y así crecer. Dicen que esas estrategias de mercadeo pueden trasladarse al amor.

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EL MERCURIO | MAGDALENA ANDRADE

Se puede unir algo tan frío y mercantilista -como lo es el marketing- con algo tan pasional e irracional como lo es (o debería ser) el amor de pareja?, se preguntaban todos cuando el coach español David Suriol propuso escribir un libro que hablara sobre estrategias empresariales aplicadas a la relación amorosa.

Sí, se puede, contesta hoy Suriol: un experto en negocios que con los años comenzó a notar que las reglas que regían en las empresas -fidelización del cliente, posicionamiento del producto, definición de objetivos, estrategia comunicacional- eran también válidas para mejorar a la pareja.

El resultado fue el libro Marketing de pareja (Editorial Norma), que escribió en coautoría con el editor económico Miguel Janer, y que ha vendido 20 mil ejemplares en España y varios más en América Latina. "La gente quiere tener pareja, así es que el producto es bueno. Estar en pareja y tener estabilidad emocional son los principales deseos. Si este producto es el más deseado, y el que mejor se puede vender, ¿por qué fracasa tanto?", pregunta Suriol, al teléfono desde San Sebastián, España.

Lo que gatilla el fracaso es que después de algún tiempo de relación -cinco años, calcula el escritor- pocos son los que siguen invirtiendo tiempo, dinero y ganas en la pareja. ¿Hace lo mismo una empresa que se ha ganado una cartera de clientes y no quiere perderlos? "Cuando ves que la marca que más te gusta invierte en publicidad, te intenta fidelizar, te quiere como al mejor cliente, busca retenerte, intenta mejorar el producto para que te guste más, ¿no te suena esto a una pareja de novios? ¿No crees que se pueda utilizar en una pareja que lleva quince años de relación?", ejemplifica. Y agrega: "Imagínate que tu pareja es tu socio, que se han juntado para un proyecto a largo plazo y que sólo tienen un producto. El proyecto empresarial es lo que forman los dos y el único producto es la relación. Para cuidar ese producto habrá que estrujarse el cerebro en estrategias propias de multinacional".

Puede sonar frío, dice Suriol. Pero también a sentido común. "Hay muchas parejas, entre los 35 y 45 años, que están con el tema de los niños y el reparto de tareas y que están desenfocando lo importante: no cuidan su relación".

Un plan de producción. Como toda empresa, una pareja que quiera emprender su camino y prosperar en el tiempo debe establecer un plan de trabajo. Y, para ello, debe tener claro cuál será su misión, cómo será su producto -la relación-, qué plan de comunicación interna y externa implantará y también cuál será su estrategia de distribución de prioridades, de tiempos y de reparto de tareas.

Primero hay que definir la misión: qué es lo que quiere lograr esa pareja. ¿Quiere tener hijos? ¿Quiere comprarse una casa? ¿Quiere potenciar la carrera de uno de los socios? Para eso, hay que definir principios y objetivos, y estar constantemente haciéndose muchísimas preguntas que las parejas hoy no se hacen.

Lo segundo es definir el producto: ¿qué es una pareja? ¿Dos personas que eran estudiantes, que compartían piso, que de repente empezaron a compartir habitación y tener vida sexual? "Eso no es ser pareja. Tampoco es un hombre que trabaja y una mujer sometida a ese hombre, como lo veían nuestros abuelos. Una pareja son dos personas que van juntas en un mismo proyecto".

Lo tercero es hacer un plan de comunicación, que es la columna vertebral de la pareja. "La mayoría de las veces sólo se transmiten información, pero no se comunican. Que si tú vas a recoger a los niños, que si falta mantequilla. Es como un intercambio de datos para ir completando la agenda. Hay que buscar el momento diario para conversar de lo que sucede en el trabajo, para ver lo que pasa con los hijos, compartir".

Para lograr esto, Suriol propone tener un "plan de comunicación interna": una serie de pactos entre ambos miembros para fomentar la conversación. El primero es un tiempo para sentarse a conversar de la vida sin distractores. Lo segundo son los paseos después del trabajo, en los que puedan hablar de cualquier cosa que no sean ni la casa, ni el trabajo, ni los hijos. Como tercer punto está la "campaña de publicidad": agendar, una vez al año, un viaje fuera de casa, los dos solos, sin más responsabilidad que conversar lo que quieren para el futuro.

El "plan de comunicación externa", por su parte, implica controlar cómo los demás miembros de la familia ven a la pareja.

El último eslabón es cómo se planificará la distribución. Lo primero es pensar en las prioridades. "La primera debe ser la pareja. El trabajo no es tu familia. ¿Por qué le robas tiempo a tu pareja y se lo regalas a tu empresa?" También es muy importante el reparto de las tareas domésticas: uno de los principales motivos de ruptura de matrimonios. "No deja de ser curioso que una responsabilidad que debería ser repartida entre ambos, recae normalmente sobre la mujer. Una cosa es llevar la responsabilidad de algo y otra es ayudar. Lo que hacen los hombres es ayudar. La verdadera negociación en el reparto de tareas está en el reparto de responsabilidades, si no hay ese reparto, al final hay ruptura".

Crisis y foda. En el mundo de los negocios, el análisis FODA -Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas- es una herramienta vital a la hora de tomar una decisión que afecta a la empresa o al producto. David Suriol propone que cada cierto tiempo los miembros de una pareja trasladen ese análisis a su relación.

"El FODA es como un GPS: nos advierte de nuestro estado de la relación en cada momento. Primero, hay que analizar las debilidades para encontrar los defectos que se van haciendo grandes con el tiempo: falta de comunicación, no respetar los espacios personales, problemas con los hijos, celos o que ambos hayan comenzado a fijarse en otras personas. Luego, las amenazas externas: terceros, familiares, el trabajo, los proyectos personales de cada uno que pueden alterar la dinámica de la relación. Al tener claras estas amenazas, debemos recordar las fortalezas: todas aquellas cosas que nos unieron como pareja, y tratar de volver a ponerlas en práctica. También identificar las oportunidades: un cambio de trabajo o un cambio de casa, o un cambio en la rutina, pueden ser una posibilidad para cambiar".

Después de hacer el análisis FODA, la pareja tiene cuatro estrategias a seguir para mejorar su relación: mantenerse como está en buen camino, fortalecer sus individualidades, intentar un cambio progresivo para salir de la crisis, acudir a un terapeuta de parejas, o la ruptura.

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