-El Batlle que tras el duelo le dice a su hijo `no me felicites, he matado a un hombre`, ¿no muestra cierta humanidad y quizá arrepentimiento?
-No sé que pudo haber sentido Batlle por haber matado de un balazo a su adversario que tenía la misma edad de ese hijo que vino a felicitarlo. No puedo saberlo. Lo que sí sé es que lo que publica el diario El Día al respecto parece una broma de mal gusto. Sí sé que Batlle dijo a un juez que no conocía a Beltrán. Está todo en los expedientes. Según un prestigioso magistrado penal uruguayo no se conocen antecedentes de algo similar, con respecto a como la Justicia se condujo en este caso.
-¿No le atribuye ningún mérito a Batlle y Ordóñez, más allá de este episodio?
-Era una figura impresionante, de una personalidad compleja, un político de raza que tenía un increíble manejo del poder y del Estado. Pero era un hombre, me queda claro por lo que estudié, que no aceptaba críticas, que no tenía figuras que le hicieran contrapeso, estaba rodeado de cortesanos. Obviamente que no le quito el mérito de que era una persona inteligente, un hombre que hizo una obra muy importante para Uruguay, sería necio de mi parte negarlo. Pero siempre se ha contado la mitad de la historia, siempre se la han atribuido todos los logros sociales, y no es así. Todos sabemos que no es así. Atrás había un Partido Nacional, también una incipiente Unión Cívica, y una Iglesia que jugó un papel importante. Esos logros que consiguió fueron fenómenos que se estaban dando en el mundo. Los méritos se los llevó él porque fue el que venció. Suele suceder en la historia, pero hay luces y sombras.