La policía deportiva

| Cocaína y marihuana son las dos sustancias más encontradas en los deportistas uruguayos. Hasta ahora sólo se pena el consumo, pero de aprobarse un decreto del Ministerio de Deporte, será doping la posesión, el tráfico y la administración de sustancias prohibidas.

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CATERINA NOTARGIOVANNI

Cuando un control antidoping da positivo, la mayoría de los acusados afirman ser inocentes. "Está diciendo que le hicieron una trampa, que él no tomó nada", declaró a Ovación Digital el presidente de River Plate cuando se supo que uno de sus jugadores había dado positivo por cocaína, el pasado 27 de septiembre.

O que fue un boicot, o que no saben cómo llegó la sustancia a su organismo, o que la culpa es de los litros de mate que beben por día, o que debe haber un error en el análisis. En sus declaraciones públicas, los deportistas suelen depositar las responsabilidades afuera.

Por otro lado, la actual legislación en materia de doping tampoco les brinda la posibilidad de demostrar que sus argumentos son veraces, ya que basta con la presencia de la sustancia prohibida en la orina para aplicar sanciones. Pero esto está próximo a cambiar.

Esta semana el Ministerio de Turismo y Deporte, a través de su Dirección Nacional de Deporte, enviará al Poder Ejecutivo un decreto de casi 50 artículos que no sólo instalará la figura de un Tribunal Disciplinario y otro de Apelaciones -en los que se podrá intentar probar cómo ingresó la sustancia al organismo-, sino que agregará como falta la posesión, tráfico y administración de cualquiera de las más de 100 sustancias y métodos prohibidos. Es decir, no sólo se sancionará el consumo. La pena puede alcanzar al entorno del atleta, equipo técnico, médicos, colaboradores. De hecho, las autoridades estarán habilitadas para revisar mochilas y equipajes.

Otro de los cambios sustanciales será la flexibilización o endurecimiento de las penas, que si bien se mantienen en dos años para la primera vez, podrán disminuirse a una amonestación o aumentarse a cuatro años, según una serie de atenuantes o agravantes establecidos en el decreto. Paralelamente, la inhabilitación de por vida prevista ante una segunda infracción se aplicará en un tercera.

"Ahora los deportistas tienen mayores garantías y, a la vez, nosotros la posibilidad de investigar", ilustra la abogada María Eugenia Lamas, asesora legal de la Dirección Nacional de Deporte (Dinade).

De esta forma, Uruguay termina de adaptar su legislación a la que sugiere la Agencia Mundial Antidopaje (Wada, por sus siglas en inglés), organismo internacional creado para luchar contra el dopaje en el deporte y, entre otros, encargado de elaborar la Lista de Sustancias Prohibidas vigente para todos los deportes y deportistas del planeta. (Ver nota aparte).

Prevalencia criolla. Dicha lista está integrada por cinco grandes grupos de sustancias y distingue entre aquellas vedadas dentro y fuera de competencia. Por otro lado, Wada establece tres condiciones para prohibirlas: que mejoren el rendimiento deportivo, que dañen la salud de los atletas y que atenten contra el espíritu del deporte (juego limpio). Si se cumplen dos de las tres, la sustancia pasa a integrar la lista negra.

Entre las que no se pueden consumir en competencia están la cocaína y la marihuana, las dos drogas que más aparecen en los resultados adversos que se realizan en Uruguay. "Le podría marcar que en la casuística de los últimos diez años las sustancias tóxicas psicoactivas, cocaína y marihuana, se han llevado por delante al resto. Cada tanto aparece algún anabólico y algún diurético", señala José Veloso, médico deportólogo y jefe del Departamento de Control de Dopaje de la Dinade. Para el caso de la marihuana, la norma establece un mínimo de 15 nanogramos por mililitro con la intención de proteger al fumador pasivo. Aunque en la realidad la mayoría de los positivos tenían entre 60 y 90 nanogramos.

Uruguay registra en promedio un 8% de resultados adversos (así se dice oficialmente cuando se encuentra una sustancia prohibida), mientras que mundialmente esa media es de 1,84% (año 2008, último dato disponible). En los dos últimos años, la mayoría de los doping locales se dieron en fútbol, basquetbol, ciclismo y boxeo.

La alta prevalencia de marihuana y cocaína indica que los atletas uruguayos no incumplen las normas para mejorar su rendimiento físico. "Nuestros deportistas no escapan a la realidad de las conductas que se observan en estos momentos en toda la sociedad. Creo que si bien es un problema, no es exclusivo del deporte. Sí lo sería el uso de aquellas sustancias que buscan mejorar el rendimiento", asegura Ernesto Irurueta, profesor y licenciado en Educación Física y Director Nacional de Deporte.

¿Esto quiere decir que la presencia de marihuana y cocaína es menos preocupante? "El Ministerio tiene suscritos convenios en relación al dopaje. Las dos sustancias están prohibidas por Wada, por lo tanto es preocupante. Pero nosotros entendemos que se debe diferenciar el uso de sustancias como éstas, llamadas `drogas sociales`, del resto. Nos parece que estamos ante problemas diferentes, y si bien todo tipo de sustancia que esté en la lista debe ser objeto de sanción, entendemos que no es lo mismo el uso de estas drogas que el de aquellas que buscan mejorar el rendimiento", arguye Irurueta.

Vale decir que la diferenciación de las llamadas "drogas sociales" del resto, especialmente la marihuana, se discute año a año en el seno de Wada cuando se analiza la inclusión y/o exclusión de sustancias de su Lista Prohibida.

Se debe agregar que, curiosamente, el alcohol sólo está prohibido en algunos deportes (y en competición) como automovilismo, karate, motociclismo, tiro al arco, entre otros. Es lícito jugar borracho un partido de fútbol oficial (un sondeo entre jueces de primera división indica que no se han registrado casos, aunque una fuente manifestó haberse cruzado con algún jugador alcoholizado en las ligas del Interior).

La faceta de consumo "social" que se le atribuye a la marihuana y cocaína llevó a las autoridades locales a establecer un trato diferencial a la hora de la sanción. Si el deportista manifiesta su voluntad de rehabilitación se inicia un procedimiento de controles y psicoterapias al que el deportista deberá someterse. Si lo hace durante nueve meses como mínimo, si en los chequeos sorpresivos no encuentran sustancias y si los técnicos de Dinade lo aprueban, el atleta puede volver a competir. Se da una habilitación provisional hasta que se cumplan los dos años que marca la norma.

Experiencia clínica. Jesús Chalela es presidente de la Asociación Uruguaya de Psicología del Deporte, docente de la Escuela Nacional de Entrenadores de Basquetbol e integrante del Departamento Psicológico del Colegio de Árbitros del Uruguay. Pero por sobre todo, tiene 22 años trabajando con la psiquis de los atletas. "En mi experiencia en la rehabilitación psicológica del doping, el uso de marihuana y cocaína se da fuera de competencia", señala. Se refiere a que muchos las consumen para superar ansiedades, ya sea la pre como la post competencia.

Los factores psicológicos que inciden en las conductas de abuso y adicción no difieren al de cualquier mortal: baja autoestima, falta de motivación en determinadas circunstancias o dificultades en la capacidad de tomar decisiones, sentimientos de estancamiento o falta de superación, y poco control de la ansiedad. "Hay una presión social muy grande sobre los deportistas", señala Chalela.

Un doping positivo repercute directamente en la autoestima y la confianza. "Además, crea todo un estigma social, como que cometieron un delito terrible, cuando sabemos muy bien que hoy se consume en todos los órdenes de la sociedad", dispara.

Chalela cuenta también que en la mayoría de los casos el abusador no reconoce su problema y casi nunca el consumo es la primera razón de demanda de tratamiento. La tarea de Chalela es ayudar a que se preparen para volver a la competencia "porque es su vida". Paralelamente se trabaja en la causas que lo llevaron a las drogas.

Procedimiento. El Laboratorio Químico del Ministerio de Deporte es el encargado de analizar las dos muestras de orina de los atletas, la A y la B. Si la primera arroja un resultado adverso, el deportista puede solicitar la apertura de la B. Para este análisis, el involucrado puede llevar un químico o médico al laboratorio, y debe abonar el costo. También puede admitir y no llegar a esta instancia. Pero de los 115 casos de marihuana y cocaína registrados en los últimos 10 años, sólo 7 lo admitieron. La realidad indica que en el 99,9% de los casos, aquí y en el mundo, se confirma el resultado de la muestra A.

Por año se controlan unos 20 deportes, que se ordenan según su connotación y desarrollo. Fútbol, básquet y ciclismo encabezan el listado.

El Departamento de Control del Dopaje planifica anualmente los chequeos que realizará, teniendo en cuenta los fixtures locales, los campeonatos internacionales y los rendimientos (para el caso de los deportes individuales). Por ejemplo: en el caso de una vuelta por etapas como la ciclista, el ganador de cada una y el de la general se controlan obligatoriamente, ilustra Veloso. Quien logre un récord en natación o represente a Uruguay en competencias en el exterior, también. En definitiva, a mejor desempeño más posibilidades de ser llamado a control. Cuando se trata de juegos colectivos, los deportistas se seleccionan por sorteo. Para cuando finalice 2010 se habrán tomado unas 270 muestras.

La comunicación se hace por telegrama al involucrado y a su club o asociación, y sólo en los casos de positivo. Para los negativos, la notificación es por carta al presidente de la asociación. De ahí que para un deportista infractor el sólo hecho de recibir el telegrama es sinónimo de problemas.

Las cifras

1,84% Del total de muestras analizadas en los 34 laboratorios habilitados por Wada arrojaron resultados positivos en doping, en el año 2008.

59% De esos positivos fueron por uso de anabólicos, el 9% por marihuana y el 8,5% por estimulantes (de ellos, el 16,3% fue por cocaína).

8% De las muestras analizadas en Uruguay contenían sustancias prohibidas, la amplia mayoría con cocaína y marihuana.

485 Es el costo en dólares de cada examen que realiza el Laboratorio Químico. El Estado gasta US$ 200.000 por año sólo en insumos.

Mirada de las autoridades

Prof. Ernesto Irurueta

Director nacional de deporte.

Esta flexibilidad que antes no existía da un marco más lógico y permite la aplicación de medidas de distinta naturaleza que van a ir en beneficio del deportista. Ahora la mirada es la misma para aquel que consume un anabolizante, destinado exclusivamente a mejorar del rendimiento, que para aquel al que le encontraron cocaína o marihuana. Se aplica la misma sanción y creo que no estamos ante el mismo hecho".

José Veloso

Jefe del Departamento de control de dopaje de la Dinade, médico deportólogo.

Lo que debería cambiar para disminuir los casos positivos es el compromiso del deportista con su cuerpo, con su organismo, pensar en competir disfrutando del talento y la calidad sin poner en riesgo su salud por usar un fármaco al que se le atribuyen más ventajas de las que realmente tiene. Es un tema de conducta, de sentido común, de quererse a uno mismo".

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