Es la última perla en un collar de muchas cuentas: después del Atari, el Nintendo y las computadoras, ya llegó a Uruguay una nueva casta de entretenimientos virtuales. Son los llamados juegos de manager (o de administrador). Su particularidad es que no tienen vistosos gráficos, ni colores brillantes ni músicas enloquecedoras ni escenarios tridimensionales. Sus elementos esenciales son la estrategia y la inteligencia.
Tal vez estos son los factores que atraen a miles de jugadores de todo el mundo a pasar horas frente a sus computadoras intentando organizar a un cuadro de fútbol, una escudería de fórmula 1, una banda de rock y hasta un ejército a punto de ir a la guerra.
En Uruguay, como en muchos países, el rey en este tipo de juegos es Hattrick, un sistema inventado por un grupo de amigos suecos que en pocos años se extendió a todo el planeta; hoy se juega en Uruguay, pero también en Serbia, Vietnam, Trinidad y Tobago, Moldavia, Eslovenia y en todos los países desarrollados. El juego es aparentemente sencillo, y sin embargo esconde un sinfín de sutilezas que son las que hacen al éxito en la vida real y los negocios duros, como los del fútbol. El jugador es el manager de su equipo, con las consiguientes responsabilidades y algunas más: comprar y vender jugadores, decidir cuánto se les paga, en qué posiciones juegan, qué jugador es mejor para cada partido e incluso los detalles sobre el estadio, el entrenador y hasta el fisioterapeuta.
A diferencia de los videojuegos tradicionales, lo que cuenta en Hattrick no es la rapidez de los dedos, ni siquiera la destreza informática. En el juego no se gana a corto plazo: para llegar a la Primera División de una liga, tal vez puedan pasar dos o tres años. Casi como en la vida real. Y para perder del todo, hay pocas posibilidades: fundirse, por tener una deuda mayor a 500.000 euros o hacer trampa y ser descubierto por alguno de los gamemasters, que son los responsables del sistema en cada país.
ADICTOS. Martín Fernández, de 20 años, es uno de los más de 5.000 uruguayos "adictos" a Hattrick. Comenzó a jugar en enero pasado, poco después de llegar de Estados Unidos, donde había vivido durante un tiempo. Enseguida se enteró por sus amigos de la novedad y decidió crear su propio equipo, Bones Jrs. (Huesos Juniors). Con los meses el entusiasmo creció. Hoy admite que pasa hasta cinco horas frente a la pantalla.
El objetivo, dice el estudiante de Ingeniería Mecánica, es ganar y ganar para seguir subiendo. En Uruguay ya hay seis ligas —y dentro de cada una seis subligas, en las que juegan ocho equipos—, pero es posible llegar incluso a los mundiales. "Se pone bueno, porque al final terminás ‘hablando’ con otra gente, en foros y conferencias en Internet", explicó el jugador.
Los partidos de la liga uruguaya se juegan todos los domingos. Aunque no se pueden ver (es decir, no hay muñequitos que corren detrás de la pelota, como en los videojuegos), es posible seguirlos por la computadora, con relato escrito incluido. Los miércoles se juegan los amistosos, que sirven para probar y entrenar a los jugadores, con miras a afinar la puntería a la hora de armar el equipo de domingo.
DESDE SUECIA. Hattrick se convirtió en fenómeno de culto muy rápidamente. El juego fue inventado por un grupo de amigos suecos liderados por Bjorn Holmer, hace siete años. Al principio jugaban los partidos entre ellos pero tres años después ya había 1.700 jugadores. Pronto se convirtió en el juego más popular de su tipo y ahora se calcula que es jugado por más de 550.000 personas en 92 países. Además, se puede jugar gratuitamente y con pocos recursos, ya que sólo se necesita una computadora poco sofisticada con un navegador y acceso a Internet.
Ese fue uno de los atractivos que llevó a Juan Solé, un uruguayo de 27 años y estudiante de Diseño Gráfico, a crear su equipo, New Cans —al que bautizó con el mismo nombre que tenía su cuadro de fútbol del liceo– hace seis meses. Ahora está en la Quinta División de la liga uruguaya y prevé que para llegar a la primera, con suerte, necesitará dos o tres años y muchos movimiento de compra, venta y estrategia. Juan se pasa media hora al día, al menos, frente a la pantalla para mantener a su equipo. En estos días tiene un patrimonio negativo de 2.644.199 pesos, su cuadro tiene 785 socios, sus patrocinadores se muestran "encantados" y los aficionados "felices".
El equipo de Martín, que todavía se considera un novato en materia de Hattrick, también juega en la Quinta División. El objetivo de todos es llegar a Primera. Luego es posible incluso alcanzar el nivel de la selección de Uruguay. Cuando el juego superó todas las expectativas y llegó a tener 8.000 equipos, sus creadores formaron la empresa Extralives AB, que es la que cobra una cuota que pagan los managers para recibir servicios especiales que los ayuda a mejorar el juego y toda la estrategia que lo rodea.
El juego ha pasado a ser materia obligada de conversación entre grupos de amigos, que además se van "contagiando" la adicción. Martín y Juan forman parte de uno de esos grupos y confiesan que casi siempre "el" tema es Hattrick.
OTROS DESAFIOS
La manía ya se extiende a otras áreas. Ahora es posible jugar al "manager" de diferentes tipos de deportes y negocios:
Project Rockstar
(www.projectrockstar.com). Los fanáticos de la música eligen este juego para administrar a una banda de rock. Deben ocuparse de todos los detalles, desde el nombre del grupo hasta la contratación de los músicos. Sólo puede jugarse en inglés.
ManagerZone
(www.managerzone.com). Como Hattrick, es un juego de fútbol, aunque presenta mejores recursos gráficos y más opciones para administrar el equipo. Sólo es gratuito durante el primer mes y se puede jugar en español.
King of Chaos
(www.kingofchaos.com). En este caso el jugador es un general del Ejército que debe derrotar al enemigo en una guerra. Pero también tiene que conseguir el financiamiento para llevar adelante la lucha. Se juega en inglés.
F1 Real Manager
(www.f1 portal.net/games/f1rem). El jugador es el jefe máximo de una escudería de Fórmula 1. Va en inglés.
El Mister
(www.elmister.com). También de fútbol, pero a diferencia de los otros dos, es más simple y no va tan en serio. Se puede jugar en español.
Civitis
(www.civitis.com). El jugador es un ciudadano virtual, que vive su vida cotidiana pero también puede instalar negocios, ser mecenas de deportistas o incluso ser político. Se juega en español.