DETRÁS DE LA BELLEZA

La historia de Jonathan Van Ness

Es esteticista y una de las estrellas de Netflix con "Queer Eye". Sonriente y entusiasta, tiene una historia dura para contar tras esa imagen.

Jonathan Van Ness
Jonathan Van Ness. Foto: Getty Images

Hay una pista inflable en un escenario. Es un teatro y está colmado de gente. Jonathan Van Ness mide un metro con 83 centímetros, viste calza negra, maya azul y calcetines blancos. Su melena, larga, está levemente organizada en una trenza, salvo por los mechones que se escapan y enmarcan la cara. Su barba, densa, es característica. Así, Jonathan levanta los brazos frente a la platea, pide ovación, se pone de perfil, estira todo su cuerpo desde la punta de los dedos hasta los talones, toma impulso y salta. Dos piruetas hacia atrás y una zancada final. Vuelve al borde del escenario para agradecer y baila de felicidad o de gratitud frente a los que gritan. Algunos, por lo que se puede ver desde un video que fue grabado desde bambalinas y que ahora está en Instagram, levantan puños. Todos están allí, viéndolo, porque encontraron en él un ejemplo.

Jonathan Van Ness no es un gimnasta. Sí fue el primer porrista masculino de su escuela secundaria en Quincy, Illinois. También obtuvo una beca para la Universidad de Arizona por ese talento y empezó estudios en Ciencias Políticas que después dejó. Pero en ese escenario está para hacer reír. Y no, no es humorista. O un poco sí, porque Jonathan, desde que decide a conciencia, es todo lo que quiere ser: gimnasta, humorista, peluquero, esteticista y hasta estrella de un reality show (de uno de los buenos).

Su carrera en la pantalla

Jonathan es una de las caras más amables de Netflix. Con Antoni Porowski, Tan France, Karamo Brown y Bobby Berk son los conductores de Queer Eye, un programa en el que se encargan de ayudar a mejorar la vida de distintas personas. Se centran en estética, cultura, alimentación, decoración y moda, y en que haya una buena historia para contar (ver recuadro).

El reality que lo destacó

Queer Eye es de los grandes éxitos de Netflix. En su origen, fue pensada como un reboot de la versión que se transmitió en televisión estadounidense entre 2003 y 2007, donde la premisa era cinco hombres gays que ayudaban a mejorar la vida de un heterosexual. Pero la nueva versión cobró vida propia, tanto por los casos elegidos como por el carisma de los conductores. Se estrenó en 2018, tiene cuatro temporadas en Estados Unidos (ya está anunciada la quinta) y un especial de cuatro capítulos en Japón.

El papel de Jonathan en Queer Eye es el de asesorar en la estética de piel y cabello. Pero es, además, el hazmerreír en cada capítulo por sus ocurrencias. Sin embargo, detrás de la risa hay, como las que cuentan en la serie, una historia de superación. Y Queer Eye, además de ser la serie que lo hizo famoso, es su propio salvavidas.

Queer Eye
Tráiler primera temporada "Queer Eye". 

Con la serie y el podcast Getting Curious with Jonathan Van Ness, con sus espectáculos de stand up, con Gay of Thrones (una serie web de buen alcance en Estados Unidos que parodia Game of Thrones), y con el uso que le da a su Instagram, su vida ha sido, desde hace unos años, una exposición constante. Asimismo, entre los guiones y su propia prudencia, mucho de su privacidad se mantuvo en modo incógnito.

Contar su vida en un libro

“Me asusta ser así de vulnerable”, confiesa Jonathan al The New York Times en una entrevista a raíz de su libro, Over the Top: A Raw Journey to Self-Love, publicado en setiembre. Luego, en esa misma nota, comenta que le molesta cuando las personas se acercan a pedirle una foto aún notándose que está en medio de una charla importante, ardua. Para los otros, Jonathan debe disponer de una sonrisa lista para la selfie. Importa que pose con su melena abundante o que haga un chiste, que regale halagos motivacionales.

Los otros, los más lejanos, no saben —o ahora sí— que detrás hay un historial difícil. Anécdotas de una vida tan dura como puede ser la de una víctima de la homofobia, por ejemplo. O la de una víctima de abuso sexual infantil. O la de un adicto a las drogas más pesadas. O la de un chico que a los 25 años y en el medio de una inestabilidad emocional compleja, se entera que es VIH positivo. De eso habla en su libro, y en las entrevistas que vinieron después: de la vulnerabilidad.

Jonathan creció en Quincy, ciudad pequeña donde la frase “infierno grande” cobra sentido. Su familia materna es dueña de la cadena Quincy Media, por lo que es conocida. En casa no fue tan difícil porque, sobre todo su madre, siempre fue comprensiva y abierta, un soporte para una persona que desde la niñez desafiaba los esquemas heterosexuales.

En la escuela —a la que regresó con Queer Eye— sufrió bullying por eso, y por el sobrepeso. Vinieron los rumores maliciosos y, por esa época, también fue el abuso sexual. “Era demasiado gordo, demasiado femenino, demasiado ruidoso y demasiado desagradable”, recuerda. Y fueron marcas suficientes para que después, al crecer, el sabotaje fuera de su propia parte: autoestima por el piso, atracones de comida, sexo como anestesia que se convirtió en una adicción, drogas duras, deudas, depresión.

Over the top, libro de Jonathan Van Ness
Over the top, libro de Jonathan Van Ness

Hoy la cautela sobre su historia quedó de lado y no se arrepiente. Hablar de lo que le pasó lo vuelve vulnerable, pero es, a la vez, liberador para él, para otros, y derriba todo el tabú que tiene encima. Eso es, cree, un paso más hacia desestigmatizar y comprender. Algo que incluso él aprendió como VIH positivo y como parte de la comunidad LGBTQ+ (él se define como no-binario). Se ha convertido en un ícono contra los moldes a los que están atados los géneros. En su caso tacones, vestido y barba son compatibles porque abraza tanto su feminidad como su masculinidad.

Sea para una alfombra roja o unas fotos en la ciudad o para la vida misma, se viste como lo siente. La moda es su discurso, así como el humor, que empezó como un mecanismo de defensa.

Con esas herramientas y tras una recuperación compleja que unas líneas no son suficientes para explicar, Jonathan aprendió a quererse. También descubrió su talento para embellecer y motivar, y con Queer Eye, desde 2018, transmite su credo: “Nunca estás demasiado roto para ser reparado”.


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