Gnosticismo, cristianismo, sal y pimienta

| EL PADRE JULIO ELIZAGA Y EL TEÓLOGO MIGUEL PASTORINO ANALIZAN LA POLÉMICA OBRA DE BROWN LUEGO DE VER LA PELÍCULA JUNTO A DS. MARCAN GRUESOS ERRORES HISTÓRICOS EN UNA NOVELA QUE SEGÚN SU AUTOR CONTIENE DATOS FIDEDIGNOS. EL FILM SE OLVIDA CUANDO SE SALE DE LA SALA, ASEGURA EL SACERDOTE.

M. H.

El Padre Julio César Elizaga respiró algo aliviado. Se prendían las luces de la sala, y todavía la pantalla mostraba los créditos del film. Por dos horas y media, el sacerdote de la Iglesia de Belén en Malvín Norte miró el film atentamente, sin emitir sonido. "Ah, por supuesto que sí, en cierta forma me sentí aliviado. Es una película que no llega a nada, que uno olvida a la salida, incluso diría que la novela resulta superior más allá de los graves errores históricos en los que incurre. Hasta los críticos no fueron nada benévolos, le dieron dos estrellas. Creo que mucha gente no llegará entenderla completamente, hay demasiado diálogo y la segunda parte se vuelve muy monótona. No sé si todas las personas sacarán las conclusiones que pretende el autor de El Código Da Vinci", señala el representante eclesiástico, particular estudioso de esos temas y experto en las nuevas formas de religiosidad.

Solo una vez, sobre los minutos finales del film, Elizaga se agarró la cabeza: cuando el historiador de Harvard, experto en símbolos John Langdom, interpretado por Tom Hanks, le revela a Sophie, encarnada por Audrey Tautou, el gran secreto del Santo Grial. Según la novela de Brown, esa verdad fue callada por la Iglesia aunque costara sangre, primero con las Cruzadas, luego con la Inquisición y en El Código, mediante el Opus Dei. El Santo Grial es una hija que Jesús habría tenido al casarse con María Magdalena, de la cual existe descendencia en la actualidad.

"Esa conclusión me resulta un disparate tan grande, e inclusive en el contexto en qué está dicha en la película, que no lleva a nada. Pensé que se iba a explotar más con imágenes la vida de María Magdalena en Francia, como sostiene erróneamente Brown. No aparece Jesús ni ella en ningún momento. El film no vale, y luego de verlo me doy cuenta que es puro "pamento" todo lo que se ha hecho. Leí en crónicas que, en Cannes, cuando Langdom le revela el secreto a Sophie, todos los espectadores estallaron a carcajadas".

Es cierto que la película resultó un fiasco para la crítica internacional y nacional e incluso para no entendidos, en cuanto a que no estuvo a la altura de la novela, y de las expectativas creadas por el gran marketing en torno a ella. De todas maneras, el fin de semana pasado rompió récord de taquilla en Montevideo.

VERACIDAD. Pero no es la taquilla lo que preocupa a la Iglesia. Lo que inquieta, según Elizaga, es que el autor, por un lado señala que su novela es ficción, pero en una de sus páginas escribe que los datos históricos recogidos son fidedignos y están tomados de historiadores. Además, según señala el teólogo uruguayo Miguel Angel Pastorino en su libro ¿Qué hay de cierto tras El Código Da Vinci?, Brown dijo en una entrevista para la cadena ABC de Estados Unidos, que de no haber recurrido a la ficción, su libro "no hubiera variado en nada...tras varios viajes a Europa y dos años de investigación, acabé convencido de su veracidad. Llegué a la conclusión de que esta teoría tiene más sentido que lo que aprendí de niño. No dudaría en reproducir el texto, no como ficción, sino como obra de investigación histórica".

Las únicas referencias de Brown son de novelas anteriores, señala el sacerdote, refiriéndose a El enigma Sagrado, El enigma de los templarios, entre otras. "No ofrece fundamentación alguna. Este hombre no es un investigador, es un profesor de inglés. y un buen novelista, hay que reconocérselo. Pero de historiador no tiene absolutamente nada. En todos los datos que ofrece en su libro, existen equivocaciones o mal interpretaciones".

Desde el análisis histórico, asegura el profesor en Teología Miguel Pastorino, Dan Brown sabe muy poco. "La interpretación que hace de los signos, de otras religiones, son totalmente incoherentes. Lo que pasa que nadie maneja la religión egipcia, por ejemplo. ¿Cómo va a decir que Amón e Isis son pareja, cuando la pareja de Isis es Osiris? No tiene idea. El término Mona Lisa fue posterior a la obra, antes se la llamó La Gioconda (la jocosa). Errores como ésos hay muchos en las 500 páginas. El problema es que en Uruguay no tenemos formación en historia de las religiones".

Es cierto que Brown comete anacronismos, como sugiere el Padre Elizaga. El Estado del Vaticano como tal se estableció en 1929, y el autor lo cita anterior a esa época. "Lo mismo que el beso -aclara- que Brown le da interpretación amorosa entre Jesús y María Magdalena. Es inconcebible pensar en aquel Oriente a hombres besando a las mujeres en la boca. El dar un beso de pasión no pertenece a la cultura de la época, no se usaba, es muy posterior y pertenece a Occidente".

En su novela, Brown habla de la caza de cinco millones de brujas. En la película, la cifra baja a 50 mil. "Las ejecuciones en Europa no pasaron esa última cifra en tres siglos. Pero no todas eran mujeres ni brujas. En España la Inquisición condenó más musulmanes y judíos que a brujas. Lo que nadie dice es que el tribunal eclesiástico perdonaba una gran cantidad de víctimas que el civil luego terminaba ejecutando. Tampoco se cuenta que el Papa Gregorio VII le escribe una carta al rey de Dinamarca pidiéndole que por favor deje de acusar a las mujeres de causar tempestades para hacer con ellas cualquier clase de atrocidades", explica el teólogo, agregando que la Iglesia pidió perdón por el pasado.

GNÓSTICOS. Para empezar, Elizaga afirma que es un grave error señalar que los "gnósticos son verdaderos cristianos que fueron perseguidos por el sector machista de la Iglesia, por defender la humanidad de Jesús y por adorar a la divinidad femenina, y que sus textos de línea más espiritual habrían sido destruidos", según deja entrever Brown en su novela.

"El gnosticismo es un movimiento primeramente de origen iraní, al cual se le fue sumando después filosofía platónica y luego tradición judía. Se observa que es anterior al cristianismo, y solo en el siglo II, III y IV se le acerca, toma elementos, y los interpreta. Algo similar a lo que hizo la Umbanda: toma contacto con la Iglesia católica y recoge imágenes de Jesús, María, y los Santos, pero les da otro nombre y los reinterpreta. La imagen es la de Jesús, pero para ellos es Osanlá, como la Virgen María es Iemanjá", explica el párroco.

Tampoco el gnosticismo era un grupo homogéneo que tuviera una doctrina unificada, sino que eran sectas que variaban de grupo a grupo, señala Elizaga. "Hubo distintos maestros y no todos pensaban igual. Quien defendió al cristianismo frente al gnosticismo, fue San Ireneo, Obispo de Lyon en Francia, quien escribió en el año 180 el libro Adversus Haereses (contra las herejías). En un momento se ríe y dice: "cada día inventan una cosa nueva". La doctrina gnóstica, según la analiza desde San Ireneo hasta los expertos actuales, es dualista. Tienen un Dios que está por encima de todos, pero que no se lo puede llegar a conocer, "que vive al margen de este mundo malo". Sostiene que lo material inclusive el hombre, fue creado por un Dios menor que llaman el Demiurgo, quien de alguna manera estropeó todo. Entonces, únicamente los que tienen una chispa divina en su corazón, que no es tampoco el alma ni el espíritu, son los elegidos y pueden recibir una revelación de Dios que es la gnosis (conocimiento). Según ellos, la gente no se salva por el amor, por su buena vida, por la fe, sino a través de aquellos que reciben un conocimiento acerca de Dios, del origen de si mismo y de la finalidad de la vida".

Los gnósticos, explica el teólogo Miguel Pastorino, escribieron evangelios que ellos llaman apócrifos (según Judas, según María Magdalena), en los que se basa también Dan Brown para escribir su novela. "Pero que son posteriores a los del cristianismo que fueron escritos entre el 50 y el 95 por Apóstoles o sus discípulos. ¿Son textos históricos? No, son de la doctrina gnóstica con figuras cristianas, que las utilizan como forma de legitimación de su propia religión. No se trataba de un cristianismo marginal, como señala Brown, pues existía una mutua desacreditación. No solo los cristianos rechazaban el gnosticismo por tergiversar el mensaje y la vida de Jesús con doctrinas orientales y filosofías extrañas sino que los gnósticos también atacaban a los cristianos ortodoxos por considerarlos seres inferiores espiritualmente. Era otra religión. Otra confusión que se genera es por su nombre apócrifos, ocultos. Pero no están nada ocultos, fueron publicados, siempre se conocieron, yo los he estudiado mucho".

En El Código Da Vinci se citan textos del evangelio de María Magdalena, donde dice que Pedro se puso celoso porque Jesús la había elegido a ella. "Los gnósticos escriben eso porque en cada uno de sus textos, Jesús elige a un apóstol para revelarle el secreto gnóstico. Así como en los de Judas o Tomás, ellos son los elegidos, en el de Magdalena, ella es la protagonista. Pero Dan Brown va más allá y cita las palabras de Pedro "¿Por qué la has elegido a ella?" y ahí corta el diálogo. Pero los evangelios gnósticos son mucho más machistas que los cristianos. En el versículo siguiente, Pedro le dice: "Maestro, si las mujeres no entran al reino de los cielos". Y Jesús le responde: "en verdad te digo que las mujeres no entrarán al reino de los cielos pero yo haré de María Magdalena un varón. Y en el versículo 114 se señala: "transformarás su alma, su chispa divina en algo masculino, porque el cuerpo no importa". Es decir, con esos elementos, de los cuales se ve que Dan Brown leyó un par de revistas y nada más, si uno maneja la doctrina gnóstica, sabe que el cristianismo fue mucho más revolucionario sobre el lugar de la mujer y la humanidad de Cristo, que los gnósticos, quienes además negaban a Jesús humano, al contrario de lo que dice el autor de El Código."

JESÚS CASADO. Otro error en el que cae Brown, afirma Elizaga, se refiere a la figura de María Magdalena. ¿Es imposible que haya tenido una relación matrimonial con Jesús cuando el celibato era una rareza en el judeocristianismo del Siglo I? "Es cierto, a los 20 años, la gran mayoría se casaba. Pero había también célibes, y hasta notorios como Juan Bautista. Esa relación que imagina Brown no tiene asidero ninguno - dice el representante eclesiástico-. María Magdalena era una discípula que estaba más o menos a la altura de los otros apóstoles en cuanto al conocimiento, ya que escuchaba las enseñanzas de Jesús y las seguía en forma comprometida. Ella aparece especialmente a partir de la crucifixión, antes solo es mencionada en el Evangelio según San Lucas en el cual se dice de paso que Jesús había expulsado de ella siete demonios, lo cual no significa para nada que fuera una prostituta como se creyó. Ella ejerce un papel muy activo, está al pie de la cruz, acompaña, ve el sepulcro donde lo colocan y finalmente cuando Jesús resucita, se le aparece primero a María Magdalena, y por eso ella es llamada por la Iglesia el Apóstol de los Apóstoles".

LEYENDA DORADA. Según Brown, María Magdalena habría huido con un hijo de Jesús en su vientre, y llegado a Marsella. "Es una leyenda, denominada dorada, escrita por Jacques de Voragine en el Siglo XI, que se repite, señalando que llegaron a Francia en un barco sin remo ni vela. Y que nada menos iba Lázaro, Marta y María. Ya esa leyenda confunde a María Magdalena con María, la hermana de Lázaro. Es un disparate".

La historia más fidedigna, según el sacerdote Elizaga, es que María Magdalena se fue con la Virgen María y San Juan a Efeso. "Yo estuve allí, y aún se muestra la casa que se señala como de la Virgen María. ¿En qué se basa esto? Para el artículo IV de los hechos de los Apóstoles, desaparecen y no se nombran más a San Juan, a la Virgen ni a María Magdalena. Uno se pregunta ¿por qué? Puede ser que haya empezado la persecución de los judíos y se tuvieran que ir allá. Y por otra parte, es completamente demostrable que San Juan fue Obispo de Efeso, está la tumba, vacía, pero allí se encuentra. Y otro dato curioso es que en Efeso se levantó la primera Iglesia dedicada a María en Oriente. Existen varios historiadores cristianos del siglo VII y VIII, como por ejemplo San Beda el Venerable y San Gregorio de Tours, que hablan precisamente de la tumba de María Magdalena en Efeso. Luego habría sido trasladada a Constantinopla y entonces allí desaparece con la ida de las Cruzadas. No se supo más nada. Sin embargo la imagen más antigua que se encontró de ella fue en Dura-Europos, un pequeño pueblito, en que se muestra la escena en la que María Salomé, María la de Jacobo de Santiago y María Magdalena van al sepulcro a embalsamar el cuerpo de Jesús".

En cuanto al Grial, tan ocultado por la Iglesia según Brown, para Elizaga es la copa que utilizó Jesús durante la última cena. "Sostengo, casi seguro, es la que se encuentra en la catedral de Valencia, según una de las posibilidades."

¿INTENCIONES OCULTAS O PSEUDO HISTORIA?

Ni Elizaga ni Pastorino creen que detrás de la pluma de Brown se escondan oscuras intenciones. "Esos temas son literatura común en mucha gente, y lo que Brown cree también lo sienten muchas otras personas, aún antes de que él sacara el libro. Existe mucha literatura pseudo histórica sobre el linaje de Jesús, ya antes de El Código se veía una tendencia hacia esa línea. Un ejemplo concreto: en la revista Noticias, salió un artículo cuyo título dice: "Anticipo polémico: Archivo Vaticano: la carta de Pilatos dónde dice que él hizo desaparecer el cuerpo de Cristo". Uno piensa que es algo serio, y se lee el artículo donde el hombre investiga la carta que Pilatos le escribe al emperador Tiberio y le dice que él escondió el cuerpo, y que no resucitó nada. Bueno, se trata de una carta apócrifa del año 390. Pilatos jamás hubiera llegado a escribirla en esa época, por lo tanto es un texto escrito por otro, a nombre de Pilatos. Hay toneladas de libros de seudo historia", señala Pastorino y agrega: "con Brown coincido en unas sola cosa y es cuando dice: "no todo es como nos lo contaron".

OPUS DEI: EL MÁS ATACADO

Lejos se encuentra el sector de la Iglesia católica, denominado Opus Dei, de lo que pretende hacer creer Dan Brown, asegura el Padre Julio César Elizaga. "Bueno, primero esa ridiculez que se muestra en el film: un miembro del Opus ataviado como un monje. ¿Qué es eso? Se observa que el autor no conoce cómo es el Opus para nada. En lo único que se acerca es que se trata de un instituto algo conservador. ¿Que aplican todavía las disciplinas? Es cierto, y lo hicimos todos en la Iglesia aunque ya haya quedado en desuso en Uruguay y España por ejemplo. Pero cuando yo me preparaba para sacerdote, nos dábamos azotes en la espalda, con dolor pero no sangrado o heridas como se observa en la película. Y también nos colocábamos cilicios (cinturón con púas), con la completa autorización y bajo supervisión de nuestro superior espiritual. Era una suerte de mortificación y ofrecimiento de amor a Dios. Como cuando almorzábamos, nos dejaban una fruta y enseguida pasaba con una bandeja para que uno, si quería, la ofreciera a los carenciados. Y no me arrepiento de nada, porque todo eso me dio disciplina, entereza y fuerza espiritual".

¿Por qué Brown representa en el personaje del asesino Silas al Opus Dei? "Si se tiene prejuicios contra el cristianismo, en la mira siempre están los católicos, y entre ellos, el Opus, el grupo más conservador. Si algo lo caracteriza es que es muy ortodoxo, lo cual habla de un sector muy fiel dentro del catolicismo. Esa radicalidad lo lleva a ser muy criticado, sobre todo en España donde autores no cristianos lo catalogan de secta que no lo es porque está dentro de la Iglesia. Entonces ¿dónde se apunta el misil para dañar al cristianismo? Ahí", agrega el teólogo Pastorino.

PREJUICIO CON MÁS PÚBLICO

Dan Brown confunde fechas, datos, historia , según Pastorino. "Pero el tema de fondo es la cultura actual que da lugar al éxito de la novela. Es una cultura de mercado que coloniza los ambientes y cada uno consume una religión a la carta. Dios tiene que ser como a mi me parezca. No hay ninguna evidencia que Magdalena estuviera casada con Jesús. Si hubiera sido cierto no habría cambiado en nada a la Iglesia. Sabemos que no es verdad, pero parece que la cultura actual está como madre desesperada con un hijo soltero de 2.000 años al que lo quiere casar de golpe y le busca novia. Brown hizo eso. Lo que sucede es que la refutación no es contra la Iglesia sino contra la historia occidental. El debate surge cuando afirma que lo que dice es una investigación. Obliga a responderle que su novela no puede presentarse como no ficción. Otro elemento importante, es lo que un historiador norteamericano se refiere como el prejuicio anticatólico, que lo define como el último aceptable. Dice que si hoy se escribe contra el judaísmo, el movimiento gay o el Islam, la prensa te tilda por discriminador, intolerante y prejuicioso. Si se es anticatólico, bienvenido, rentable y nadie va a decir que no".

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