Comportamiento

Felicidad, salud y aplicaciones

Algunas apps ofrecen varios caminos hacia un mayor bienestar y una calidad de vida superior. ¿Puede que la clave de la felicidad esté disponible para descargar?

aplicación, yoga
Foto: Pixabay

En nuestros smartphones pueden estar las llaves para vivir una vida más plena y mejor. El ecosistema de aplicaciones para esos aparatos que nos acompañan a todos lados es tan vasto y abarcador, que hay apps para ayudarnos a lidiar con el estrés, alimentarnos y dormir mejor, conectarnos con nuestro ser interior y, en definitiva, enriquecer nuestra existencia.

"Yo uso la aplicación Insight Timer (disponible para Android y iOS) para meditar", dice Daniela (42 años) sobre su nuevo hábito: meditar antes de comenzar la jornada laboral, para sentirse más plena y menos contaminada por el estrés cotidiano a la hora de encarar su trabajo. La meditación, como lo han señalado varios investigadores, puede tener efectos beneficiosos para la salud en general.

De acuerdo a, por ejemplo, la investigadora Emma Seppälä, directora de Ciencia de la Universidad de Stanford, el hábito de la meditación puede mejorar el sistema inmunológico, disminuir la ansiedad y la depresión e influir positivamente en el relacionamiento social. La misma investigadora, en sus estudios, concluye que la meditación puede contribuir a incrementar la productividad en el ámbito laboral, ya que puede ayudar a concentrarse mejor y estimular la creatividad.

Emma Seppälä
Emma Seppälä. Foto: emmaseppala.com

La aplicación referida por Daniela consta de "meditaciones guiadas" según los textos informativos en dicha tienda, que resaltan además que se trata de una de las aplicaciones para meditar más populares. Hay, por supuesto, muchas otras opciones y a veces el problema es elegir una aplicación que pueda saciar la curiosidad por las posibles y positivas consecuencias de incorporar un nuevo hábito.

Una actitud predispuesta a mejorar el bienestar mental es insuficiente, también hay que cuidar de los distintos ciclos y hábitos físicos para alcanzar ese estado. En ese sentido, una de las principales fuentes de salud y calidad de vida es un ciclo de sueño adecuado. El insomnio, o despertarse varias veces durante la noche, inciden de manera negativa sobre el bienestar general, como constató el periodista y escritor británico Henry Nicholls, autor de varios libros sobre divulgación científica.

El más reciente libro de Nicholls —Sleepyhead, o "dormilón" en castellano — es una exploración sobre los ciclos de sueño, y las consecuencias negativas que tiene dormir mal, o poco. En una entrevista que dio para el portal Vox, Nicholls dijo que la meta principal es alcanzar la "estabilidad de sueño": "Acostarse a la misma hora todas las noches, incluso los fines de semana. Y despertarse a la misma hora, incluso los fines de semana. La clave está en encontrar un ritmo o un ciclo que tu cuerpo comprenda y al cual responda. Una vez que uno alcanza eso, los resultados son impresionantes. Se duerme mejor, uno se siente mejor, tiene más energía y se preocupa menos".

tapa libro Sleepyhead
Foto: Difusión

Nicholls, además, insta en su libro a intentar asimilar algunos consejos para también llegar a una "higiene de sueño" que contribuya a esa estabilidad a la que él se refiere: "No tomar bebidas con cafeína luego del mediodía, no hacer ejercicios demasiado tarde, no beber alcohol antes de acostarse y tratar de comer de una manera sensible y equilibrada".

Pero también hay apps que pueden ser aliadas en la búsqueda de esa estabilidad onírica a la que refiere Nicholls. El año pasado, El País de España hizo una recopilación de algunas de las más populares y conocidas aplicaciones para asistir al ciclo de sueño, entre las que destacó a Pzizz que "aumenta la facilidad para conciliar el sueño a través del relax y con un despertar posterior más refrescante (…) con una serie de sonidos que mezclan música, voz humana y otros efectos acústicos que inducen al sueño" (se puede descargar acá para Android y acá para iOS) mientras que otras publicaciones recomiendan aplicaciones como Sleep Genius (Android, iOS), que recoge las experiencias de la NASA para ayudar a que sus astronautas puedan conciliar el sueño en una situación excepcional. Hay, también, toda una constelación de aplicaciones de monitoreo de distintos signos vitales, como la presión, el latido del corazón y otros. Incluso hay una app —Health Tap (Android, iOS)— que funciona como una suerte de consulta de medicina general.

Los caminos que se abren a partir de las descargas que hacemos a nuestros teléfonos son muchos, pero cabe preguntarse si esas maneras de ir hacia una calidad de vida superior son realmente eficaces o aconsejables. Para el psicólogo y escritor Roberto Balaguer, especialista en los vínculos entre salud mental y tecnología, este tipo de aplicaciones pueden ser un complemento a tener en cuenta: "En principio, no me parece mal. Uno de los asuntos principales sería ver cuál es la eficacia de estas herramientas. Hasta donde he estado leyendo, no resulta tan eficaz a priori: hay un factor humano en las determinaciones que uno toma que no es fácil de ser contrapuesto por la aplicación".

Lo importante, para él, es pensar en cómo funciona la mente cuando se trata de incorporar nuevos hábitos, porque muchas veces se trata de comportarse de una manera nueva para sentirse mejor: dormir a cierta hora, empezar a meditar todos los días, a alimentarse de otra forma y así. "Los hábitos se cambian por múltiples factores. Muchas veces, lo que hay que tratar de encontrar son algunos elementos como gatillos, cosas que logren disparar ese cambio de hábito".

Balaguer ilustra su razonamiento con la imagen de un río que siempre fluyó de una manera, por un mismo cauce. En algún momento, hay que lograr que esa corriente se encauce en una dirección distinta.

—¿Eso cómo se logra?

—Muchas veces, ese cambio se da en base a un fuerte miedo. La gente cambia de conducta muchas veces cuando se asusta. Tras un infarto, por ejemplo. Lograrlo de manera más gradual es más difícil, y ahí tienen que ver mucho los mecanismos de autocontrol que no siempre son los más eficaces. Hay un componente personal, pero también hay un componente contextual, del entorno, tanto físico como social. Si uno está en un ámbito en donde todos fuman y toman alcohol, va a ser más difícil hacer ejercicio. También influye el grado de cercanía que uno tengas con las personas que lo rodean, si son parientes, compañeros de trabajo o pareja. Pero también influye el vecindario. Si uno vive cerca de la rambla, es más fácil salir a caminar por la costa que si uno viviera en un barrio como El Prado. Lo que las aplicaciones pueden hacer es ayudarnos a organizarnos mejor en ese proceso".

Poder superar la dependencia

Un psiquiatra consultado para esta nota que prefirió no figurar con su nombre, dijo que uno de los temas centrales en la cuestión de alcanzar una mayor calidad de vida a través de un dispositivo tecnológico es no sumar otro factor de dependencia al celular. De acuerdo al experto, una aplicación que —por ejemplo— contabilice los pasos dados por un usuario para que este alcance esa cantidad recomendada por un médico es una buena herramienta. El problema sería abandonar esa rutina o alterarla significativamente si por alguna razón el smartphone se rompiese. Para empezar a superar esa dependencia, dijo, hay que concientizarse y soportar el período de abstinencia que ocurre cuando uno deja el teléfono.

HISTORIA

Pasos hacia la felicidad

"Durante meses intenté hacer ciertas y pequeñas tareas, con la esperanza de que acumulando alcanzara algo grande", escribió en un artículo la periodista estadounidense Julie Beck, que se bajó la app Happify (Android, iOS) y fue documentando su trayecto hacia el slogan de la empresa creadora de la aplicación: "La felicidad. Se puede ganar".
Beck cuenta en su artículo —titulado ¿Puede esta apliación hacerme feliz?— que empezó su experimento a principios de año, en enero, porque como escribe: "Las fiestas ya pasaron y pocas variables iban a cambiar en mi vida. La aplicación es un programa de automejora que afirma que la felicidad es cuantificable, y que propone pequeñas tareas y juegos para incrementar la sensación de felicidad".
Diseñada con el aporte de distintos expertos en psicología y otras disciplinas, la aplicación es gratuita pero para acceder a las características más avanzadas, hay que pagar una decena de dólares o suscribirse.
La app cuenta con 58 actividades "principales" —que muy a menudo constan de escribir— que uno tiene que realizar para medir el grado de felicidad y, es la idea, aumentarlo.
Luego de todo un mes de seguir al pie de la letra, Beck concluyó que la app puede ser útil en algunos casos, y durante un período de tiempo: al principio. Pero como ella misma escribe: "El principal problema es que todo esto es subjetivo. La única manera que tengo de comprobar si Happify está funcionando es el propio sistema de la aplicación (...) y de acuerdo a la propia métrica de la aplicación, mi grado de felicidad era 43, algo inferior al promedio de los usuarios que arrancaban con ella. ¡Pero yo me sentía bien!". Tal vez, como Beck reflexiona en otra parte, sea todo una cuestión de qué términos empleamos para definir felicidad.

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