COMPORTAMIENTO

¿Cómo empezar el 2022 sin estrés?

Tras dos años en los que la pandemia nos mantuvo siempre alerta y repletos de incertidumbre, expertos dan pautas para encarar mejor el año nuevo. 

Cada vez son más las personas que buscan tranquilidad en la meditación
Mujer meditando 

Es un momento. Ese en el que son casi las 12 de la noche del 31 de diciembre y nosotros miramos el reloj y tenemos una sola certeza: que en un minuto, en unos segundos, se termina un año y empieza otro. Y aunque al otro día, el 1º de enero de ese nuevo año, todo sea exactamente igual que el día anterior, existe esa sensación extraña que produce todo lo nuevo: la posibilidad de replantearse aspectos de la vida, las chances de cambiar, de moverse de lugar, de hacer algo nuevo, de reconocer que algo no está funcionando y modificarlo, de hacer algo para que todo funcione mejor.

Ayer empezó el 2022, un año que viene con la carga de los dos anteriores en los que todo giró en torno a un solo tema, a un solo problema, a una sola preocupación: la pandemia. ¿Cómo llegamos a este año que comienza? ¿Qué consecuencias nos dejó el coronavirus, más allá de las obvias? ¿Cómo hacemos, en definitiva, para intentar empezar el año de la mejor manera posible?

“Una de las principales consecuencias que deja la pandemia es un sistema de estrés terriblemente activado”, dice Laura Maffei, médica argentina especialista en Endocrinología Clínica. Y, entonces, lo primero que deberíamos hacer para encarar este 2022 sería intentar acomodar el cuerpo para disminuir ese estrés constante que, por diferentes situaciones, cargamos desde que aquel 13 de marzo de 2020 el gobierno anunció la llegada del primer caso de coronavirus a Uruguay.

Ahora, dice la especialista, estamos en una situación diferente y no podemos - no debemos- encarar lo que viene desde la misma perspectiva que los años anteriores. Es que, dice la especialista, al menos en Uruguay, con un plan de vacunación efectivo, parecería que la situación está controlada. Que nosotros la tenemos controlada.

“Hay algo que me parece importante: todos los que tuvieron una mejor gestión del estrés durante estos años, que pudieron encontrar solución y salida para cada uno de los momentos vividos, son aquellos que atravesaron estos dos años con mayor salud. Los que no pudieron ser flexibles, son aquellos que la pasaron peor”, sostiene Maffei.

Aunque el estrés ha sido un mecanismo de defensa durante toda la existencia del ser humano, hoy, por el ritmo y la forma de vida -apurada, veloz, inmediata, en donde cada vez hay menos separación entre trabajo y vida privada y cada día hay menos espacios para el descanso y la recreación-, se ha transformado cada vez más en un problema de la actualidad.

“Lamentablemente no es posible vivir una vida sin estrés porque es parte de la cotidianeidad, de los nuevos desafíos necesarios a los cuales debemos enfrentarnos para crecer”, explica Mariana Alvez, psicóloga positiva. “Aunque debemos aprender a conocer nuestra resistencia al mismo para poder ponernos un freno a tiempo antes de que las cosas se nos salgan de control”.

El estrés, por un lado, es una reacción necesaria del cuerpo ante situaciones imprevistas, que nos ayuda a reaccionar, a estar en alerta. Sin embargo, que las cosas se nos salgan de control, como dice Alvez, implica que el estrés se vuelva crónico y, entonces sí, ya no es una ayuda, una alerta o una alarma: es un problema que tenemos que tratar y solucionar.

Cómo enfrentarlo

Cuando la hormona del estrés -el cortisol- nos hace enfrentarnos a una situación en particular, con un pico que disminuye, saca nuestra mejor versión. “Cuando es una situación extendida, nuestro organismo no está preparado para sostener tanto tiempo niveles altos de estrés. ¿Y ahí qué pasa? Afecta al cerebro y afecta al cuerpo. El cortisol en forma elevada permanentemente desregula nuestras emociones”, explica Maffei.

Por un lado, es una sensación de angustia, de cansancio, de hastío, de desmotivación, de que ya no podemos más, de miedo, de irritabilidad.

Por otro, a nivel físico, el estrés sostenido en el tiempo puede elevar la frecuencia cardíaca hasta llegar a arritmias, elevar la presión arterial, generar problemas metabólicos, aumento de peso, diabetes o empeoramiento de una diabetes, dermatitis, caída de cabello, enfermedades autoinmunes, entre otros problemas.

Lo primero que hay que hacer, señalan ambas especialistas, es reconocer el estrés. Lo segundo, si la situación es grave, buscar ayuda de un profesional. También, hay determinadas conductas o rutinas que se pueden incorporar.

Una de las más importantes, según la doctora Maffei, es hacer un buen plan de actividad física. “Es como una medicación: más estresado estoy, más actividad física tengo que hacer”. Pero, además, hay que llevar una agenda laboral organizada que nos permita tener tiempo para relajarnos y descansar.

Tips según la psicología positiva 

Mariana Álvez, psicóloga positiva, da tres recomendaciones para reducir los niveles de estrés y empezar el año nuevo mejor:

1- El optimismo puede ser utilizado para disminuirlo, ya que nos permite ver la vida de una manera más despreocupada y nos conduce a confiar en nosotros y en nuestras capacidades.

2- Aprecia el momento presente y disfruta cada detalle del mismo, no te sobre exijas ni tampoco caigas en la apatía, intenta vivir una vida equilibrada, no le des a las situaciones más importancia de la que tienen, intenta agregar en tu rutina actividades que te generen placer.

3- Maneja mejor tu tiempo, ¿cuáles son realmente tus prioridades? No atasques la agenda y no sobre estimes lo que puedes hacer en un día. También ten en consideración cuál es el momento del día donde te encuentras más productivo y aprovéchalo.

“Es básico entender que no podemos meter 48 horas en 24. Por más que queramos, es como querer meter dos litros de agua en una botella de uno: llega un momento en el que se derrama, es imposible”, dice la experta. Y agrega: “Tenemos que gestionar nuestro tiempo adecuadamente, darnos tiempo para el descanso y para la dispersión, cada dos horas frenar el trabajo, relajarnos, respirar hondo, expirar lentamente (ver recuadro). Tenemos que entrenarnos para ser más resilientes: la resiliencia significa ser más flexibles y estar más flexibles es entrenarnos para ver que un problema puede tener varias soluciones y si no es esta será aquella o será la otra”.

Al respecto, Alvez dice que tenemos que tener siempre presente hasta dónde podemos exigirnos y ponernos prioridades. “Poder llevar a cabo una sola tarea a la vez nos hace sentir menos ansiosos, además de que mejora nuestra productividad en lo que estamos haciendo”.

Además, según la psicóloga “desde la Psicología positiva podemos lidiar con el estrés haciendo uso de herramientas sencillas, como generar situaciones para despertar la emoción positiva del buen humor y la diversión”. Así, piensa que el humor es un aliado para poder vivir una “vida más tranquila y placentera”. Sin embargo, hay que ser realista y no proponerse todas estos puntos como metas u objetivos. Hay que elegir algunas y proponérselas, por más pequeños que sean esos cambios, para no frustrarse después cuando no podamos cumplir con todo.

“La noción del nuevo año es algo simbólico para generar cambios”, dice Alvez. No hace falta esperar a que algo se termine para hacer un cambio. Mucho menos esperar a tocar el fondo para volver a la superficie. En todo caso hay que escuchar las señales e intentar responder a ellas. Feliz 2022.

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