El trotamundos de hoy viaja por (un) placer

La industria de la aventura, que en 2011 movió 980 millones de personas, se especializa hasta el detalle: el turismo temático es una tendencia de creciente difusión, incluso en Uruguay.

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LUIS PRATS

Navegar los rápidos de un río, jugar al golf bajo el sol, asistir a un célebre festival musical o recorrer los museos de una ciudad son objetivos específicos de ciertos viajeros. Claro que esos visitantes son cada vez más numerosos, lo mismo que las propuestas a su alcance, por lo que el turismo temático se convirtió en un rubro clave del sector.

El director nacional de Turismo, Benjamín Liberoff, asegura que esta modalidad tuvo, también en Uruguay, un "notorio incremento" en los últimos tiempos, aunque por su novedad todavía no aparece discriminada en las estadísticas. "El turismo en estancias, las visitas a bodegas, el turismo ecuestre, las actividades náuticas, son fenómenos sobre los cuales estamos trabajando y cuyos resultados habrá que analizar en profundidad", dice.

De los 980 millones de personas que hicieron turismo en el mundo en 2011, siempre estarán los trotamundos dispuestos a pasear, asistir a espectáculos y museos, ir a la playa y hacer compras, todo lo que se pueda hacer en un mismo destino, pero la creciente facilidad en los traslados y la competencia de tarifas permite que el público se sienta tentado a desplazarse a otros países con un objetivo concreto y único. El turismo temático ya no es una variante exclusiva para la persona de alto poder adquisitivo que conoce medio planeta.

En realidad, es una opción antigua, aunque no tuviera nombre propio. Por ejemplo, las excursiones a Disney World y otros parques de diversiones de Estados Unidos es una tradición de décadas. O los uruguayos que van de compras a Buenos Aires cuando el cambio de moneda favorece. La diferencia es que las propuestas se han especializado hasta el detalle.

Para quienes se aburren en una playa, el turismo aventura es una posibilidad cada vez más difundida: trepar, correr, nadar, navegar, explorar y otras actividades. Si el tema es una alternativa a las olas, el turismo rural viene creciendo, simplemente para descansar o para conocer de primera mano cómo es la vida de campo. Según estadísticas con origen en Estados Unidos, entre el 10 y el 20 por ciento del total de viajes tiene como objetivo el "ecoturismo", es decir, el que guarda conexión directa con la naturaleza.

Para quienes aman algunos placeres por sobre otros, están el turismo gastronómico y su variante, el enológico; el turismo cultural, histórico y arqueológico, recorriendo museos y sitios donde se registraron grandes acontecimientos; el turismo de juego, que lleva a muchos a Las Vegas o los trae al Conrad de Punta del Este. También existe el turismo sexual, en busca de nuevas experiencias o tal vez apenas normas más permisivas, aunque es severamente cuestionado pues fomenta la prostitución e incluso el abuso de menores.

El turismo gastronómico no solamente se encuentra en crecimiento, sino que adoptó una organización propia para su promoción. La ICTA, sigla en inglés de la Asociación Internacional de Turismo Culinario, ya cuenta con 16 mil afiliados.

Si el viajero está cansado de paseos o exceso de placeres, también existe un turismo de salud, visitando establecimientos de spa. Y para quienes pretenden cultivar el espíritu, existe el turismo religioso, que visita sitios históricos o sagrados de las diversos credos, e incluso el místico, que se presenta como el que permite visitar lugares que aportan energía.

Una especialización de tipos anteriores es el llamado turismo "experiencial", en el cual más que el destino elegido importa la experiencia que desarrolla el viajero, que puede participar en actividades agrícolas, nadar con delfines en una playa, compartir la vida con una familia extranjera, integrar una tripulación que navega por torrentes o escalar una cumbre junto a expertos.

EXPERIENCIAS. Golfistas británicos y escandinavos escapan del invierno de la Europa boreal para jugar en los links de España y Portugal, soleados todo el año. En Japón, reservar hora en alguna de sus escasas canchas es caro y debe hacerse con meses de anticipación. Por eso resulta más sencillo volar a Hawai, sólo para jugar al golf.

Argentina, la primera potencia del golf sudamericano, intenta atraer a jugadores europeos a sus canchas de diseño tradicional. Pero también muchos argentinos (y también algunos uruguayos) suelen viajar a Miami para ver el tradicional torneo profesional del Doral y de paso disfrutar las atracciones de la Florida.

Los melómanos cuentan con agencias especializadas en viajes a los principales festivales musicales, con entradas reservadas y todo previsto para que el viajero solamente se dedique a disfrutar del espectáculo. Una variante la representan las excursiones al Carnaval brasileño, especialmente el de Río de Janeiro, aunque por supuesto es mucho más que música. Unas 500.000 personas llegan anualmente a Brasil para seguir la fiesta.

Algunos turistas, más que el destino buscan la experiencia que pueden compartir

VIAJES EXÓTICOS

Espacio: la nueva frontera

El turismo del futuro son los viajes espaciales. En realidad, este turismo ya existe, pero por ahora está disponible sólo para el nutrido bolsillo de los multimillonarios. La primera persona que estuvo en el espacio sin ser astronauta profesional fue el magnate estadounidense Dennis Tito, quien pagó 20 millones de dólares a la Agencia Espacial Rusa por una semana en una estación orbital, en 2001. Lo siguieron un puñado de viajeros muy pudientes.

Fútbol: una excursión de alto riesgo

Un negocio desarrollado por "La 12", la barra brava del club Boca Juniors en Argentina, era llevar turistas a compartir con ellos la experiencia de vivir un partido de fútbol desde su lugar en las tribunas de La Bombonera, es decir, desde el sitio más ruidoso y seguramente peligroso de todo el estadio. El "paquete" de entrada y protección durante los partidos formaba parte de los negocios de la barra, que las autoridades se empeñaron por desactivar.

Dark. Viajar a sitios de trágica memoria

Una variante extrema de los viajes con interés histórico es el llamado turismo "dark": se recorren lugares vinculados a crímenes famosos o genocidios, sitios de catástrofes y antiguos presidios, desde Hiroshima hasta los campos de concentración nazis. Para quienes aman las emociones fuertes también existen excursiones a zonas en conflicto.

Bodegas. Cada vez más visitantes en Uruguay

El turismo enológico es el que mayor crecimiento ha registrado en los últimos tiempos en Uruguay, según el director Nacional de Turismo, Benjamín Liberoff. Cada vez más visitantes, extranjeros y uruguayos, participan en las recorridas por bodegas, asisten a la poda de viñedos o concurren a acontecimientos puntuales, como la Fiesta de la Vendimia.

Idiomas. Vienen a mejorar su español

El turismo idiomático, que mueve a quienes desean mejorar su español, es otro rubro que crece en el país, según Liberoff. El Ministerio de Turismo quiere promover este nicho, pues además los visitantes realizan otras actividades durante su estadía.

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