LEONEL GARCÍA
El olor a pasto recién cortado inunda a todo el humilde Club Paraíso, apenas amueblado. Está en el límite entre La Teja y Tres Ombúes, en una zona que algún vecino califica a disgusto de "roja". Los humoristas C4, dueños de casa antes y durante el Carnaval, practican la retirada con un micrófono a un paso de cantar las hurras. Ahí se prepara, dicen sus responsables, un espectáculo "clásico", con humor de situación al estilo Escuelita del Crimen. El buen clima esconde los nervios de un debut que no es cualquiera: este grupo, pese a que tenga nombres pesados como Walter "Cucuzú" Brilka o Néstor "Carpincho" Boiani, prepara su primer Concurso Oficial.
El entorno es muy distinto en calle Caicobé, atrás del Parque Posadas. Una coqueta pizzería con deck, parrillero, cancha de fútbol 5 y salón de fiestas en el piso superior le dan al Club Repecho un toque casi cool. Aquí vela armas la murga Foggata y Tuca, haciendo equilibrio entre su pasado en Murga Joven, cuya bandera levantan con orgullo, y la necesidad de llegar a más público, con un lenguaje más directo y menos surrealista, según grafica Javier Cóppola, letrista y licenciado en matemáticas.
El ambiente es distendido, tanto que las pausas entre ensayos tienden a extenderse. Los "¿seguimos?" del director escénico Agustín Amuedo recién a las cansadas encuentran eco. Y también acá se alimentan los sueños del primer Carnaval, en medio de constantes aprendizajes. Muy pocos de ellos han tenido experiencia en concursos anteriores; ninguno ha estado en conjuntos de los llamados "grandes".
También en el Cerrito de la Victoria late la expectativa del debut absoluto. Ahí se acuartela la comparsa Nigeria, con amigos aportando galpones para guardar tambores o poniendo el hombro para improvisar cantinas, rifas y bailes para recaudar fondos. También sueñan los parodistas La Troupe, a caballo entre el Sindicato de Molineros de La Aguada y el Club Fraternidad en el barrio homónimo. Siete son los grupos que se presentarán en sociedad en 2013. Algunos de ellos piensan en la liguilla y otros incluso en ganar, algo harto difícil para unos debutantes. También hay frases que se repiten: que el grupo humano es lo mejor, que lo principal es hacer un espectáculo que llegue a la gente, que la prueba de admisión demostró que valemos. Y hay una unanimidad mayor que todas: poderosa dificultad es Don Dinero, sobre todo para un nombre que no conoce nadie.
PROBARSE. "Es más difícil para nosotros conseguir sponsors, somos nuevos y no tenemos muchos contactos", cuenta Adrián Frugoni. Él tiene 27 años y su primer Carnaval Mayor lo vivirá como director responsable de Foggata y Tuca. "El nombre es a libre interpretación, no quisiera que nos vieran como un grupo de fumetas", sonríe el director. El logo tiene a Johann Sebastian Bach lanzando el humo, así que la "libre interpretación", termina reconociendo, está bastante direccionada. Nacida hace tres años, con gran suceso en Murga Joven, y con una estructura cooperativa, las ganancias y el sacrificio se dividen entre todos. Hoy está ensayando en el salón de fiestas del Repecho; a veces lo han tenido que hacer en la cancha o incluso en la esquina, si las instalaciones del club están ocupadas. Once jóvenes y tres chicas arrancan con Candombe para caminar, de Larbanois-Carrero. Amuedo los hace repetir varias veces. No hay nada en los arreglos vocales que recuerde al estilo "Unión". Frugoni no habla -ninguno de sus compañeros, casi todos debutantes como él, casi todos en Foggata desde el inicio, lo hace- de primeros premios ni de liguillas: "Queremos probarnos a nosotros mismos, ver nuestro techo como colectivo artístico". Sí admite que, si de finanzas se habla, están aprendiendo sobre la marcha, casi a los tumbos. Tocar puertas, ver cómo se cierran y mantener el espíritu en alto.
Cincuenta mil dólares. En esto debe pensar una murga grande para sacar un grupo en Carnaval, calcula Rafael González, secretario de Directores Asociados de Espectáculos Carnavalescos Populares del Uruguay (Daecpu). Los parodistas, incluso, pueden llegar a gastar más. Claro que si para un grupo conocido es una cifra enorme, para uno bisoño es casi impensado.
"Tengo amigos en otras comparsas que nos pasan piques para movernos, de sponsors, de tablados, ¡es que no los conozco todos! Por suerte, nos han asesorado mucho, ¡se ve que todavía no nos ven como competencia!". Pese a ese mundo desconocido, Javier Pereyra ríe y se le nota el entusiasmo. Nigeria empezó como un cuadro de Fútbol 5, en homenaje a la selección que ganó el oro olímpico en fútbol de Atlanta `96. Con los años se convirtió en una comparsa que ganó corsos barriales, la Movida Joven y ya desfiló en las Llamadas. El Carnaval mayor es considerado como el paso siguiente en su evolución. Javier ya ha pisado el Teatro de Verano, pero por primera vez lo hará con "su" conjunto. "Es un grupo familiar, con amigos de toda la vida. Bailan mi madre, mi tía, mis primos. La figura es el equipo". Su prima Katerine Leadon, la vedette, es una absoluta debutante, así como el 90% de los demás integrantes. "Pero el día de la prueba de admisión, ¡parecía que tuvieran años arriba de las tablas!". Que no haya nombres rutilantes no les impide soñar. "El primer año es muy difícil, la liguilla sería un sueño. Pero si no pensás en ganar, ¡esto no tiene gracia!".
CREDIBILIDAD. El viernes La Troupe ensaya en el Club Fraternidad, ahí donde la murga La Trasnochada, la ganadora del Carnaval 2012, es bien locataria. Son los dos amores de Maximiliano Orta, uno de los directores de los primeros e integrante de los segundos. "Es difícil encontrar apoyos en el primer año. No solo sponsors, sino gente que crea en el proyecto, que te aporte una solución: `tengo un conocido que...`. Es que tenés que generar credibilidad. Nos pasó con la murga, los primeros años tuvimos que dejar plata y tablados. Seguramente con La Troupe nos pase lo mismo". El apellido Orta, emblemático como pocos en el parodismo ("Tucho" Orta, su padre, fue el fundador de los Gaby`s; el propio Maximiliano tuvo una brillante actuación en el concurso anterior), no es un salvoconducto, asegura. "No saben cómo viene la mano, ni qué tanto estoy".
Rafael González, también director de Diablos Verdes, opina que la gran dificultad de un grupo nuevo es "la pizarra" o "trabajar la calle": "Solo si hay una gran expectativa de antemano, por su integración o algo, su gran problema será conseguir tablados. Y estos tratan de llevar gente que venda entradas". Aún así, González no cree que la falta de hinchada afecte. "Si el grupo gusta, en una semana ya tiene seguidores". En todo caso, los escenarios comunales sí tienen la obligación de llevar a todos los grupos. El secretario de Daecpu tampoco cree que un nombre nuevo deba pagar "derecho de piso" para el jurado, aunque algunos carnavaleros de mucha trayectoria no descartan que eso pase.
La Troupe comienza a ensayar cuando ya hace más de una hora que La Trasnochada, el compañero de club más famoso y convocante, calienta gargantas. Maximiliano y el director escénico Ernesto Soca reparten por primera vez un guión. En la lectura inicial, los 32 carnavales de Ricardo Aulet y el primero por venir de Natalia Sogbe dialogan sobre autocracia y anarquía en un texto basado en la película alemana La Ola. Ella tiene 21 años y acaba de egresar de la Escuela Municipal de Arte Dramático. Los integrantes de estos parodistas fueron escogidos por conocimiento previo o recomendación de los miembros más experientes. Así llegaron los bailarines de hip-hop Gonzalo Tejera y Jonathan Estrada. Este último es peruano, tiene 22 años y una particularidad: no solo debuta en un grupo debutante, sino que el primer Carnaval de su vida lo vivirá desde adentro, ya que nunca pisó un tablado ni fue a un desfile en los cuatro años que lleva en Uruguay. "Estoy en el proceso de comprender de qué se trata esta fiesta", dice mientras todavía mantiene el chucho a raya.
C4 y su "humor explosivo" es un grupo de amigos de muchos años donde los más jóvenes llegan por ser conocidos de algunos de los líderes. Muchos de ellos, como Federico "Facha" Armesto o el baterista Martín Lago, no habían tenido más contacto con la fiesta que como espectadores, ni siquiera un pasaje por el Carnaval de las Promesas. Los debutantes hablan de nerviosismo que crece, de ilusión de cumplir un sueño y de hacer todo por amor a la camiseta sin mayores expectativas de ver más que algunos pocos pesos. Lo de grupo familiar no es una frase hecha: hay tres padres con sus hijos.
El nombre será desconocido, pero varios integrantes no. "La esponsorización se hace más cuesta arriba cuando sos nuevo. Pero a este título lo respaldan los componentes y, sin ofender a nadie, Cucuzú es el mejor humorista del medio", afirma Ariel "Colacho" Rodríguez, músico de larga trayectoria al servicio de Momo. Es notorio que aún falta mucho. Cucuzú, a su vez, no se preocupa: "No tenemos pretensiones de hacer un mega espectáculo como, por nombrar uno, los Zíngaros. Queremos algo decoroso, con lo esencial, basado en la calidad del espectáculo. ¿La expectativa? ¡Salimos a ganar!".
El día que Domingo asiste al ensayo, también está la gente del programa carnavalero de Tenfield y un público de unas doce personas, todos en el fondo del Paraíso. "A la gente de la prensa, ¿no pueden venir todos los días? Digo, así viene algo de gente", ríe Colacho.
EL PESO DE LOS NOMBRES
Ricardo Aulet, 32 carnavales, el más experiente en La Troupe, histórico exintegrante de Los Gabys, entre otros, es una voz autorizada para señalar una desventaja de ser nuevos. "Siempre tendremos que estar mejor de como creemos. El nombre paga derecho de piso. El objetivo es la liguilla y hay plantel. Pero la preocupación es que estés peleando clasificar con un grupo más conocido, y que el nombre termine pesando... Pero uno cree en la capacidad de los jurados", desliza.
De cuchillos en los dientes, nervios y seguir una línea
Hay debuts "dobles". Varios componentes tendrán su bautismo en el Carnaval Mayor y en un grupo que concursa por primera vez."Soy un cararrota, un soldado. Me dicen que tengo que bajar a agarrar a besos a una veterana, lo hago. Voy a salir con el cuchillo entre los dientes, dispuesto a disfrutar y dejarlo todo". Rodrigo Maciel (27), C4.
"Miedo, no. Creo que estamos más expuestos, por la dinámica del Carnaval, críticas no siempre constructivas, rivalidades... lo importante para nosotros es seguir nuestra línea y demostrarnos que estamos a nivel". Daniela Manggiarotti (35), Foggata y Tuca.
"¿Si da miedo bailar en el Teatro de Verano? ¡Sí, un montón! Pero el grupo me respalda, quiero aprender con ellos, le agarré cariño a mi comparsa". Katerine Leaden (20), Nigeria.
"Por ahora estoy bastante tranquilo. Pero capaz cuando se acerque la hora de subir al escenario... se siente la adrenalina, ¡el estómago! (risas). En la prueba de admisión, dos días antes los nervios ya te ganaban". Gonzalo Tejera (20), La Troupe.
ARRANQUES CON TODA LA GLORIA
Debutar y ganar se ha dado muy pocas veces, según la estadística de Diego Castro, periodista de este diario y experto como pocos en Carnaval, al que cubre desde 1992. Los últimos casos por categoría fueron: La Compañía (revista) en 2008; Valentinos (parodistas), 1996; Sierra Leona (comparsa), 1993; Los Jocker`s (humoristas), 1979; y Los Nuevos Saltimbanquis (murga), 1955, 58 años atrás. También se debe destacar a los parodistas Los Gaby`s, que arrancaron en 1973 y ganaron consecutivamente ese año y los tres siguientes.
Este año debutan siete conjuntos: Foggata y Tuca, Garufa y La Buchaca (murgas); Nigeria e Integración (comparsas), C4 (humoristas) y La Troupe (parodistas). No habrá en 2013 revistas nuevas.
INSCRIBIRSE
EL DEBUT CUESTA MÁS PLATA
"Para anotar a un grupo importa mucho el currículum carnavalero que tengas", explica Néstor "Carpincho" Boiani, hoy director responsable de los debutantes humoristas C4, pero cuya vasta experiencia comenzó en 1981 en los Diablos Verdes. "Más años tenés, más barato te sale", resume. Y es así. A las dificultades obvias de un conjunto novato en su primer Carnaval se le suma otra: inscribirlo es mucho más caro.
De acuerdo con Rafael González, secretario de Directores Asociados de Espectáculos Carnavalescos Populares del Uruguay (Daecpu), si el director responsable que pide un ingreso, o reingreso, al Carnaval no tiene o tiene escasa experiencia en este evento, deberá pagar 100 unidades reajustables (UR, $ 607,56 cada una a diciembre) para poder dar la prueba de admisión. Los años rindiéndole culto a Momo pesan mucho. "Si el director que anota al grupo está fichado en la Intendencia (de Montevideo) como componente -no necesariamente como responsable- de algún conjunto en diez de los últimos quince carnavales, el costo es sensiblemente menor: 20 UR. Y si de los últimos 20 años salió quince, pagaría solo 10 UR. Esas son las tres escalas para el Carnaval mayor". Los años en Murga Joven o en el Carnaval de las Promesas no cuentan como antecedente para estos aranceles.
El pago para los grupos nuevos, para los que no clasificaron a la liguilla en el Concurso anterior, o para los que no salieron el último año, se realiza antes de la prueba de admisión que se realiza en noviembre. Si no se clasifica, ese dinero es devuelto. "Es que como requisito fundamental para estar en Daecpu se debe salir en Carnaval", señala González.
Un novato absoluto en estas lides del Carnaval Mayor, Adrián Frugoni, director responsable ante Daecpu de Foggata y Tuca, describió a esas 100 UR como "un permiso para hacer Carnaval" por un año. Varios de los miembros de esta murga comentaron a Domingo que hubo figuras de trayectoria en esta fiesta que se acercaron a ellos para ofrecerse a anotarlos y con eso abaratar notoriamente la inscripción. "Pero quisimos que el proyecto siguiera siendo nuestro, por eso apostamos y votamos como director responsable a alguien de nuestro `palo`", agregaron.