DR. PABLO PERA PIROTTO
Muchas enfermedades y trastornos que afectan nuestra salud se reflejan a nivel del pelo. Desde alteraciones tiroideas o una anemia producida por carencia de hierro hasta múltiples problemas emocionales pueden llevar a determinar un pelo fino, quebradizo o que caiga más de lo normal. Es por eso que ante cualquier problema con el cabello lo primero es concurrir al médico dermatólogo quien realizará un diagnóstico preciso para luego poder tratar la causa.
Pero más allá de las distintas patologías que existen, hay ciertos consejos generales que pueden ayudar a mantener una buena salud capilar. Por ejemplo, es importante mantener un pelo y cuero cabelludo limpios, y no hay que tener miedo de lavarlo todas las veces que sea necesario. Es más, en los casos de caspa o seborrea, se aconseja utilizar en forma diaria los champúes terapéuticos específicos. El pelo no es una planta que puede "pudrirse" con el exceso de agua, ni tampoco esto conduce a un aumento de su caída. A propósito de la pérdida de pelo, hay que tener en cuenta que se considera normal que caigan hasta 100 cabellos en el correr de un día, por lo que no debe ser motivo de alarma encontrar algunos en la ducha ni tampoco que queden en el peine o cepillo.
Pero sí hay cosas que se ha comprobado que lo dañan, como por ejemplo las tintas, sobre todo aquellas que contienen amoníaco, así como también los procesos conocidos como "permanentes" que se realizan para enrular el pelo. Tampoco es bueno el uso frecuente de las populares "planchitas" que se utilizan para dejarlo lacio, que al usarlas a temperaturas muy altas pueden lesionar las capas externas del tallo piloso.
Otra de las cosas que dañan el cabello son los peinados tirantes que, debido a una tracción excesiva a nivel del cuero cabelludo, pueden ocasionar distintos grados de alopecia. Un ejemplo claro de esto son algunas mujeres de países africanos que acostumbran usar trenzas muy apretadas desde pequeñas, lo que lleva a que en la edad adulta queden al descubierto amplias zonas de su cuero cabelludo.
Por otra parte, es bueno dejar en claro que el uso de gorros o sombreros no provocan una falta de "oxigenación" del pelo, que a veces se asocia popularmente con un incremento de su caída. Esto no es así, ya que el cabello no respira, y sí en cambio se nutre por medio de las distintas vitaminas y minerales que le llegan por la circulación sanguínea. Por lo tanto, el cubrir la cabeza no es una causa que exacerbe la pérdida del cabello, lo mismo que sucede con la mayoría de los distintos geles, gominas o fijadores que están en el mercado, que no resultan perjudiciales.
También es bueno tener una alimentación balanceada que asegure el ingreso al organismo de todo lo que el pelo necesita: vitamina B, zinc, hierro, selenio, cobre, magnesio. Una buena forma de detectar si alguno de estos componentes está faltando, es observar el estado de las uñas; tanto éstas como el pelo necesitan lo mismo para mantener un aspecto y crecimiento normal. Cuando las uñas son frágiles y quebradizas pueden estar reflejando carencias que estén afectando también al cabello.
Es para estos casos que existen fármacos elaborados en base a las vitaminas y minerales indicados. En general estas pastillas no tienen contraindicaciones importantes, y pueden tomarse uno o dos comprimidos cada día. Por último, hay que tener en cuenta que para apreciar los resultados de los tratamientos o medidas enfocadas a mejorar la salud capilar se debe ser paciente y constante, ya que un pelo en óptimas condiciones puede llegar a crecer como mucho un centímetro por mes.