El humor nacional no se extingue así nomás

LOS HIJOS DE "TELECATAPLUM" DEMOSTRARÁN QUE EL HUMOR AÚN VIVE, REMEMORANDO HITOS DEL ’60, ’70 Y ’80, CON TEXTOS DE ACTUALIDAD. FRADE, D’ANGELO, DE LA CRUZ Y ELENCO BUSCARÁN HACER REÍR A QUIENES NO CONOCIERON EL "BOOM" DEL GÉNERO y SOLO SABEN DE CÁMARAS OCULTAS Y PROCACES

 portada ds 20060129 200x102
El País

Magdalena Herrera

"¿Te acordás del sketch La Familia? ¿Y cuando hacíamos Edipo Rey? ¿Y de la Petisa que representaba Henny Trailes? Lo que hizo reír el Club Político, o cuando nos reuníamos en El Bar o en La Farmacia. ¿Te acordás de los monstruos de Hollywood imitados por D’Angelo? ¿Y de Toto Paniagua, o Pinchinatti? Pah!!.... y las Hermanas Rivarola?"

Así comenzó todo, como en una charla de boliche. Eduardo D’Angelo, Julio Frade, Cacho de la Cruz y Ricardo Espalter recordando otras décadas, tiempos en que el humor uruguayo pegaba tan fuerte que no solo estaba integrado al prime-time de Canal 12 primero, y luego también de Canal 10, sino que cruzó hacia el Canal 11 de Argentina e hizo época. Eran tiempos en que el humor nacional no se encontraba en vías de extinción, por el contrario, era motivo de estudio y de culto.

Todo se inició con Telecataplum en 1962, y detrás de esa camarilla de capocómicos que en los ’60 y ’70 terminaron de popularizarse, y hasta nacieron otros, estaban Los Lobizones, Jorge y Daniel Scheck, a quienes todos estos comediantes hasta el día de hoy reconocen como sus grandes maestros en el género. Bueno, los propios integrantes de Les Luthiers han dicho públicamente que su nacimiento popular fue a partir de su incursión por Telecataplum en la pantalla chica porteña, de la mano de Los Lobizones.

—"¿Y si volvemos a hacerlo?", preguntó Cacho.

—"No, estamos viejos", dijeron algunos.

—"Yo no", se impuso Cacho, y con su habitual humor los convenció de inmediato de llevar los mejores números de Telecataplum, Jaujarana, Decalegrón, y alguno más todavía, a las tablas.

¿Quiénes dijeron que se sentían viejos? "Cómo verás yo soy el más joven", se apresura a decir Frade, entre risas. "Bueno, no empiecen a hablar de eso porque nos vamos todos", señala D’Angelo tras una carcajada.

Así nació Humorum Uruguayensis (especie en vías de extinción), espectáculo que se estrena el 9 de febrero en el Teatro Stella, con D’Angelo, Frade, Cacho de la Cruz, Laura Sánchez, Adriana Restano, y una participación especial de Ricardo Espalter (en pantalla gigante como Pinchinatti). La producción es de Jimmy Castilhos y Gerardo Tulipano.

La obra incluirá los mejores 19 números de la historia del humor nacional, por supuesto que con textos de actualidad que hablarán, entre otras cosas, de las papeleras y los piquetes en los puentes, de porqué la gente se entretiene más con los partidos políticos que con los futbolísticos, y se reflexionará de cómo en este país se anuncia día soleado y se llega nadando a casa estilo pecho, o porqué es que en Uruguay el Frente se junta con el Fondo".

Algún sketch o gag tienen más de 30 años, pero están adaptados a la actualidad por Andrés Tulipano, quien con su pluma analiza como es que se "va a cobrar un cheque y no te rebota el cheque sino el banco, o ¿cómo es que en este país el voto es un derecho pero obligatorio?".

"Necesitábamos además alguien que pusiera orden y progreso a todas estas ideas y convocamos a Jorge Denevi, como director", cuenta Cacho.

—"Tanto orden puso que ni a esta entrevista vino", dice Frade entre carcajadas.

—"Callate vos que siempre llegás tarde a los ensayos", le contesta de inmediato Laura Sánchez con una gran sonrisa. Y Cacho la sigue: "Y lo peor es que ni llama por teléfono para avisar, siempre con la misma excusa: me quedaba solo un minuto en la tarjeta del celular".

No hay problemas de cartel, se nota. "Queremos hacer reír, eso es todo", dice Cacho. "Intentamos que las nuevas generaciones, que no conocen el humor uruguayo, que solo saben de cámaras ocultas, que piensan que la cosa pasa por reírse de la gente, se encuentren con el verdadero género", señala D’Angelo. "Nos va a costar traer a la gente joven, pero lo vamos a lograr porque creemos que se producirá eso tan misterioso que tiene el teatro que es el boca a boca", agrega Cacho.

REIVINDICACIÓN. ¿Es algo así como una revancha? "No", dicen al unísono. "Es como una reivindicación del humor, que se ha ido desvirtuando y se piensa que hacer reír es pegarle una cachetada a la gente en la calle, hacerla equivocarse, o tocarle el hombro y salir para el otro lado", asegura Cacho. D’Angelo le suma: "además del abuso de las malas palabras; con la expresión y la intención debe bastar para lograr una carcajada".

¿Pero no ha cambiado el humor desde aquellas épocas de Telecataplum, Jaujarana, Decalegrón? "Si el humor de este espectáculo estuviese basado en crítica o en otras herramientas, de repente, sí, te diría que el humor ha cambiado porque se modificó el mundo entero. Pero no se trata de eso, sino de reflotar aquellos números que de alguna manera toda la gente definía como humor con distinción. Hacemos viejos sketchs y gags, pero no humor viejo," explica Laura Sánchez.

Definen el espectáculo como un repertorio de clásicos. "Es como Lo que el viento se llevó, la primera versión sigue siendo estupenda. La han hecho nueva y no pasó nada. Por esa razón recrearemos aquello que sabemos que gusta", indica D’Angelo.

No es una revancha sino una reivindicación, resume el autor de los textos y adaptaciones, Andrés Tulipano. "Cuque Sclavo alguna vez dijo, y me quedó, que los británicos, además de los frigoríficos, las obras sanitarias del Estado y los ferrocarriles, nos dejaron a un sentido del humor muy inglés".

TELEVISIÓN. Gran parte del elenco hace tiempo ya que no se lo ve en la pantalla chica, una realidad que puede tener varias lecturas, desde que el humor nacional no interesa al espectador, que no es negocio para los dueños de los medios o que su extinción es casi irreversible.

"No es así", asegura Cacho. "Es según desde donde lo mires. Si te ponés desde nuestro punto de vista, de los artistas, es porque nos invaden de otros países. Si uno se coloca en los zapatos de los dueños o productores de los medios, la explicación se encuentra en que Uruguay no tiene un mercado interno que pueda sustentar ese trabajo e inversión. Pero, yo creo que al espectador le interesa el humor nacional porque busca reconocerse en la pantalla, quiere sentir que está viviendo en su país y no en Argentina, por ejemplo".

Julio Frade compara el humor nacional de los años ’60 y ’70 con el Maracanazo, y luego también asimila la posterior degradación del fútbol con la del género. "Nosotros tuvimos excelentes jugadores, que obviamente hoy ya no están o se encuentran viejos. ¿Pero han surgido mejores? La degradación del fútbol uruguayo es evidente para todo el mundo. El hecho de que aquellos del ’50 no puedan jugar más no quiere decir que no fueran los mejores. Nunca más salimos campeones del mundo. No hay evolución sin cambio, pero estos pueden ser para mejor o para peor. En el humor, cada uno debe analizarlo y darse cuenta. En el fútbol estoy seguro que su evolución fue para peor".

Por supuesto que el ánimo de Humorum Uruguayensis no es demostrar que estos capocómicos son los mejores. "Queremos recordar lo que es bueno, lo que la gente disfrutó mucho en cierto momento de la vida del país, y mostrárselo a generaciones que no lo conocen y que estoy segura que querrán saber de él", aclara Sánchez. "Nos pasa a nosotros mismos, que nos reímos mucho cuando por ejemplo interpretamos números que quizás en el Telecataplum original, o en los sucesivos programas, lo hacía otro actor. A mi, en particular, me sucede con uno que hacía Henny, me parece genial, y ahora lo interpreto yo".

La más joven del elenco, Adriana Restano (33 años), tiene el papel de una viuda bastante peculiar. "Me encontré con un género realizado en forma inteligente y cuidado. Por la edad que tengo, realmente uno está muy invadido por el humor un tanto desvirtuado y quizás los uruguayos a veces pretendemos copiar a los argentinos. Pero somos bien distintos, y eso se nota en este espectáculo".

"Un momentito —pide Frade— si vamos a hablar de humor argentino nos tenemos que referir a Tato Bores, Juan Carlos Altavista (Minguito), Sandrini, Olmedo, y a una gran cantidad de humoristas que ha tenido ese país. No a lo que se ve en la actualidad".

Laura Sánchez tiene lo suyo para responder: "yo creo que hay buen humor y mal humor, tanto en Argentina como en Uruguay. Porque también nosotros hemos hecho cosas buenas y malas. En este caso en particular, lo que intentamos es reflotar el humor inteligente y creativo, pero sin comparaciones".

MAESTROS. Claro que los capocómicos de los ’60, ’70 y 80’ tuvieron la oportunidad de hacer escuela con Julio Suárez (el creador de la revista Peloduro), con El Hachero y Wimpi, y fundamentalmente con Jorge y Daniel Scheck, Los Lobizones, "que revolucionaron el humor no solo acá sino también en Argentina", dice Cacho. "No tuve oportunidad de conocer otros humoristas, señores escritores y directores como Los Lobizones. Su inteligencia fue tal, en aquel momento, que sabían a la perfección hasta dónde había que llegar con lo procaz (de aquí para allá no) y también conocían hasta qué línea trabajarían con lo sumo inteligente o culto, porque tenían muy claro a qué público se dirigían. Y si había que repetir una escena treinta veces, se hacía. Pero no por capricho, sino que te iban explicando cada cambio, cada mejora".

Por ellos el espectáculo duraría más de tres horas, pero obviamente debieron ir descartando y descartando números que también fueron hitos en su época. El hilo conductor es el humor, y quedaron aquellos 19 sketchs, aggiornados, que director, autor y elenco consideraron los mejores, con música original para la obra de Julio Frade, en base a un tema que tenía desde hace tiempo Cacho de la Cruz, y que trabajó en conjunto con Frade. La obra, pese a ellos, durará apenas una hora y media.

EGOS,NERVIOS YEL INTERIOR

"Desde que vengo a los ensayos no voy más al psiquiatra", bromea Cacho de la Cruz, quien se muestra de lo más entusiasmado con el estreno. "Me encanta hacer esto, estoy ensayando y ya estoy imaginando lo que tengo que hacer para que la gente se ría". Andrés Tulipano lo confirma: "es la primera vez en la vida que veo que Cacho no llega tarde a un solo ensayo. Soy testigo de su madurez," bromea.

Como en los primeros Telecataplum, según cuentan las crónicas de época, en Humorum Uruguayensis se ha retornado al trabajo de equipo. No existen los choques de egos. "Cada uno tiene su propia personalidad y se respeta al otro. Es lo que tenía Telecataplum, nunca chocamos entre nosotros", asegura D’Angelo.

"Yo quiero que todos me digan mis falencias, pero que también acepten que yo las diga. Y así trabajamos, porque mucho peor es quedarse callados", señala Cacho. Y Laura Sánchez agrega: "pero además en este espectáculo cada uno tiene su estilo, no hay lugar para eso".

Estuvieron en televisión por décadas, y sobre las tablas otro tanto. Sin embargo, los nervios del estreno del 9 de febrero no los abandona. "Es como el torero cuando entra en la arena, no sabe lo que le puede pasar, aunque sea un fenómeno," señala D’Angelo.

—¿Te parece que nos maten si no les gusta el espectáculo?, le pregunta Cacho y se responde: "entonces me voy".

¿Cuáles son las perlas del espectáculo? "Todas, es un collar", contesta Tulipano de inmediato. "Tiene lo principal, que es el ritmo," agrega Cacho y D’Angelo dice: "todavía hay tiempos que debemos que tomar, como las carcajadas, los cambios de vestidos, entre otras".

—¿Vos te vas a poner un vestido de mujer?, le pregunta Cacho.

Se tienen fe, tanto que luego de Montevideo, donde pretenden estar "largo y tendido", recorrerán el interior del país.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar