El horóscopo local en meteorología

| ¿Es posible afirmar lo que sucederá en verano? La predicción a largo plazo no es de fiabilidad razonable.

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MARTÍN FABLET

La disciplina que interrelaciona las posiciones de los astros (planetas, estrellas y otros bonitos objetos celestes) con los sucesos terrestres se llama Astrología. Nació a partir de la observación diaria del cielo y, sin duda, la primera de sus aplicaciones fue la de prever con suficiente antelación los fenómenos climáticos, los cambios estacionales y los momentos en los que convenía sembrar o recoger las cosechas. Un trabajo verdaderamente empírico.

Algunos malpensados podrán inferir ironía en aquello de Horóscopo Meteorológico, pero sepan que sólo pretendo encontrar vínculos entre ambas disciplinas y no adjudicar el carácter de aleatorio a los pronósticos del tiempo.

Mis meteorólogos preferidos o de cabecera son Diego Vázquez Melo y Guillermo Ramis. Siempre tengo muy en cuenta sus predicciones a la hora de emprender viajes con rumbos inciertos. Me resulta muy útil, ya que ellos suelen tener a mano pronósticos para cada rinconcito de nuestro país. Uno puede programar periplos variados con bastante antelación, contando con un minucioso "meteo" del lugar.

Las intenciones de estos dos profesionales son más que obvias, al igual que la Dirección Nacional de Meteorología, al igual que Accu Weather, al igual que Weather Underground, al igual que Nimbus Weather Services. La premisa es común a todos: brindar una valiosa herramienta para poder organizar nuestras vidas de esparcimiento y/o expectativas de negocios en función del tiempo.

La disciplina en sí consiste en la aplicación de tecnología y ciencia para predecir el estado de la atmósfera para un período de tiempo futuro en una localidad o región dada.

Los predictores realizan su trabajo recolectando la mayor cantidad de datos posibles, acerca del estado de la atmósfera (en especial temperatura, humedad, viento) y, usando conocidos procesos o modelos atmosféricos, consiguen determinar los patrones futuros atmosféricos. Sin embargo, la naturaleza caótica de la atmósfera, y el entendimiento incompleto de los procesos, hacen que los pronósticos sean menos seguros al incrementarse el rango temporal de la predicción. Por esto último, aquellos que pretenden organizar sus vacaciones o más importante aún, preparar o anticiparse a futuras condiciones climáticas en función de sus cultivos, se ven desilusionados por la precisión de los pronósticos a largo plazo.

Riesgos. ¿Es posible predecir lo que va a suceder el próximo verano? La predicción meteorológica a largo plazo parece no ser de una fiabilidad razonable. Así lo entiende la ESA (www.esa.int). Sí se puede hablar de tendencias. Utilizando información histórica de un emplazamiento concreto es posible arriesgar posibles comportamientos climáticos.

Algunos meteorólogos locales han arriesgado un pronóstico de lo que será el verano próximo. No se lo avizora alentador. Muchas lluvias y pocos días de sol. ("Que me perdone Lescano," dijo Guillermo Ramis).

Las agencias internacionales aún no han dado a conocer lo que será la tendencia climática para nuestro verano. La razón no sólo es la cautela científica, sino que este período que comienza con el equinoccio de primavera necesita de una consolidación que depende de varios factores climáticos globales incluyendo el fenómeno del Niño/Niña en el Océano Pacífico. Esperemos que durante este mes de noviembre, una vez consolidadas las tendencias climáticas, podamos conocer cuál será la tendencia del trimestre diciembre a febrero.

"Debido a las características de variabilidad climática propia de nuestro país, no es posible elaborar tendencias que vayan más allá de los tres meses. Superado este plazo, el riesgo a errar es importante," dijo Diego Vázquez Melo, meteorólogo titular de la empresa HardSun.

Hay mucho en juego: desde cuándo tomarse vacaciones, o cómo preparar la oferta hotelera, hasta cuándo alquilar la cosechadora. Los errores en las predicciones, sin considerar graves fenómenos climáticos, suelen generan desde pequeñas a grandes pérdidas. Si usted tiene un bonito restaurante en Pueblo Edén y se prepara para recibir a cien comensales, los augurios climáticos donde se confirman lluvias y tormentas generarán una merma en la asistencia. Si esto no se cumple, seguramente provoque bastante bronca en el dueño. La meteorología no es una ciencia exacta, pero muchos empresarios se quejan de la "mala suerte" a la hora de pronosticar.

Si el señor hotelero prepara una seductora promoción para el fin de semana, y la Dirección de Meteorología anuncia vientos huracanados, probablemente la promoción no resulte un éxito. Las razones son evidentes.

Por supuesto que es importante anticiparse a este tipo de comportamiento climático, más aún si son de entidad; sucede que la ausencia de anuncio del temporal del 23 de agosto del 2005 dejó muy marcados a todos los involucrados. Por ello más vale prevenir que curar. Eso ha generado en algunos predictores un exceso de recaudo o de celo, postura que también preocupa a la industria hotelera.

Volver a lo que éramos. El pasado mes de abril, La Dirección Nacional de Meteorología conjuntamente con la OPP presentó el Proyecto CLIBER. Financiado por el gobierno de España, en coordinación con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), tiene como objetivo apoyar de manera específica en cada caso los esfuerzos de los diversos países latinoamericanos para actualizar e incrementar las capacidades de los servicios meteorológicos. Aggiornamiento muy bienvenido, ya que con la pérdida personal sumado a lo vetusto del equipamiento, hicieron perder estatus a la Dirección.

Con la implementación de esta nueva tecnología, en especial informática, el Director Nacional de Meteorología, el Brigadier General (R) Ariel Pérez Rivella, afirma que podríamos alcanzar el nivel que teníamos 20 años atrás, ya que al parecer éramos un ejemplo a nivel mundial. Ojalá así sea. Todos agradecidos.

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