El cadete K que se hizo youtuber

Pedro Rosemblat

NOMBRES

El joven comediante argentino Pedro Rosemblat mezcla humor y política en la serie de videos llamada Esta semana en Springfield.

El paisaje: un diputado que le da besos en los senos a su novia en plena sesión parlamentaria. Otro legislador que se ausenta de la sesión y deja una foto recortada de él para disimular. Un presidente que hasta muy poco insultaba a diestra y siniestra desde su cuenta de Twitter. Un expresidente que cuando tuvo que dar uno de sus discursos en el Parlamento, metió tantos furcios y errores que hasta llegó a decir que el narcotráfico “apoyaba” a su gobierno. Y estos son apenas algunos ejemplos. Hay muchos más, tanto actuales como pasados. Un contexto así pide casi que a los gritos algo de humor.

No sorprende que la política argentina haya dado lugar para tantas expresiones humorísticas, en diferentes medios y formatos. En la prensa gráfica hay gente como Sebastián Bores, y hay publicaciones como Revista Barcelona, que ya tiene años de historia. En la televisión estuvo Cualca, un programa de humor integrado por, entre otros, Malena Pichot. Fátima Flores imitaba a Cristina en el programa de Jorge Lanata. Martín Rechimuzzi era un movilero que hacía preguntas ridículas pero que muchos contestaban como si fueran trascendentes (y que también se metió en el fango político cuando, desde su balcón, le tiró un balde de agua a unos militantes macristas).

Internet y las redes sociales también han generado fenómenos así. Uno de los más recientes es Pedro Rosemblat, un comediante que arrancó en Twitter y Facebook, siguió en la radio y hoy es un youtuber e influencer que hace un resumen llamado Esta semana en Springfield.

Rosemblat nació en 1990 en Buenos Aires. Iba a ser abogado, pero el humor era más convocante que el Derecho. Además, en su casa se respiraba cultura y creatividad: su padre es director de teatro y su madre, vestuarista. Lo primero fue Twitter. Atrás del alias “El pibe trosko”, Rosemblat hacía sus primeras incursiones en el arte de hacer reír, en 140 caracteres.

“Trosko”, en la jerga política argentina, es como decir “zurdo”. O sea, ese espacio que está entre el peronismo y el conservadurismo más convencional. Con todo, era un alias para Rosemblat.

En una entrevista hace pocos años decía que nunca tuvo mucho contacto con la izquierda y que, en realidad, era un personaje que hacía de la provocación y la chicana sus principales armas para lograr el efecto deseado.

De ahí a Facebook, que lo liberaba del confinamiento del microblogging. Luego a la radio, en donde empezó a tener otro tipo de repercusión. El primer personaje que lo ubicó en el radar de lo más o menos masivo fue “El cadete”, un movilero del programa periodístico El Destape, conducido por el periodista Roberto Navarro. El cadete salía a la calle a interactuar con la gente con un micrófono en el cual decía C5N, algo que hoy se ha convertido en un oficio de alto riesgo dada la cada vez más ancha grieta que existe entre el peronismo y el arco opositor.

Durante los cuatro años de la presidencia de Mauricio Macri, El Cadete tuvo abundantes oportunidades para hacer humor. Se sabe: el humor político es “contrera”. Si no, no es humor. Cuando Macri perdió la elección (el primer presidente argentino que no logra ser reelecto desde 1994) y asumió Alberto Fernández que, además, fue a ver a Rosemblat al teatro, el personaje perdió un poco su razón de ser. Había que reinventarse. Nació así el Rosemblat youtuber. Él ya tenía un canal en YouTube, pero empezó a potenciarlo y generar contenidos de manera regular recientemente, con la creación del resumen de noticias Esta semana en Springfield.

Ahí presenta titulares involuntariamente cómicos (“Copito, el perro que detectó droga oculta en paquetes de fideos y carne picada”), pero también aporta una mirada tan ácida como comprometida con el proyecto político peronista y, en particular, la trayectoria de la actual vicepresidenta, Cristina Fernández. Con la confianza de quien ya se asumió como es, bromea hasta con su propia condición K. “Hola, yo soy Pedro Rosemblat”, se presenta en uno de los resúmenes. “Algunos me dicen cadete. Otros, kirchnerista de mierda. Así, a secas”.

Pero como Rosemblat nació cuando internet empezaba a meter sus protocolos en la realidad, su militancia o compromiso se expresa de una manera menos formal y tradicional.

En una entrevista para Página12 dijo: “No tiene que ver con la pereza de la lectura sino con una cuestión de ansiedad, de la necesidad de la satisfacción instantánea. Ya los cinco segundos de publicidad antes de que arranque un video en YouTube te atormentan”. Cualquiera que sea asiduo consumidor de videos en YouTube sabe de lo que Rosemblat está hablando.

Su canal tiene casi 50.000 suscriptores. No es gran cosa en las métricas de la plataforma. Incluso él mismo tiene aproximadamente seis veces más seguidores en su cuenta de Instagram (340.000) que en YouTube. Pero arrancó hace relativamente poco. Antes de empezar a subir los resúmenes de noticias —uno cada dos semanas— tenía apenas un par de videos hechos. Es probable que, dado el inflamado debate político en Argentina, empiece a cosechar más adhesiones.

Aunque él mismo diga que lo que rige hoy es la inmediatez de la gratificación y que incluso cinco segundos pueden “atormentar”, no siempre está atrás del impacto y el efectismo. Además de Esta semana en Springfield (esos videos duran entre 15 y 20 minutos), también elabora contenidos más extensos, con enfoques que —sin dejar el humor de lado— abordan cuestiones menos coyunturales. "Rock, revolución y Tinder en los 70", por ejemplo, es una exploración histórica de algunas de las inquietudes de una parte de la juventud argentina de esa década. Otro video así es el primero de una serie que da cuenta de la trayectoria histórica y política de Cristina Fernández. Y al comienzo deja constancia de su adhesión: “Yo a Cristina la banco, yo a Cristina la voté todas las veces que se presentó y yo a Cristina la voy a votar todas las veces que se presente”. Como para que no queden dudas.

Tampoco se hace ilusiones sobre su incidencia en el debate y la formación de opinión pública: “No sé si estoy para liberar la patria, pero para ganarle a Horacio Rodríguez Larreta (actual jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires) puede ser”, dijo en la misma entrevista de Página12.

Por ahora seguirá polemizando a través del humor y YouTube. ¿Habrá una carrera como política para él? Quién sabe. Argentina es el país de las mil posibilidades políticas. Por lo pronto, no le rehúye al debate.

“No creo que haya que desestimar la opinión de nadie de entrada. Incluso hay macristas que en sus argumentos tendrán algo de razón y uno los puede escuchar. Pero me interesa más discutir con los sectores del peronismo que se sienten alejados de la conducción de Cristina, porque hoy la cosa pasa por ahí”.

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