EL MERCURIO | DANIELA MOHOR
Partió siendo un simple departamento. Era un lugar agradable desde el que se gozaba de una vista privilegiada de Seattle. Un espacio al que las parejas llegaban para vivir un fin de semana, hacer lo mismo que hacían en sus casas, conversar los temas habituales, seguir la rutina. Con una sola diferencia. Ahí, en cada minuto del día -salvo cuando entraban al baño- distintas cámaras registraban sus palabras, sus gestos, sus expresiones; y un equipo entero de científicos los observaba escondidos detrás de un espejo-vidrio en la cocina. Las parejas invitadas, además, eran conectadas a una serie de equipos que monitoreaban las posibles señales físicas de estrés o relax y su frecuencia cardíaca.
Así era hasta fines de los 90 The Love Lab o El laboratorio del amor, uno de los lugares donde más se ha investigado a las parejas en el mundo, y en el que el destacado psicólogo John Gottman lleva dos décadas buscando entender las dinámicas afectivas de los matrimonios y creando modelos de intervención que les asegure un futuro propicio.
Hoy no queda nada de ese departamento por el que durante cerca de una década pasaron cientos de matrimonios. The Love Lab es ahora una serie de oficinas, salas y puestos de monitoreo y su verdadero nombre es Relationship Research Institute (RRI). Pero sigue siendo un espacio de referencia en todo lo que tiene que ver con terapia de pareja y uno de los principales centros de investigación científica en el tema de las relaciones humanas. "Seguimos usando algunos de los mismos métodos de observación de parejas, aunque ya no tengamos el departamento. Con eso buscamos información sobre patrones de comunicación afectiva. En un principio, el doctor Gottman sólo realizaba investigación básica para acumular conocimiento. Eso ha evolucionado hacia un tipo de investigación más aplicada, en la que John ha diseñado distintos tipos de intervenciones para ayudar", explica desde Seattle, Renay Cleary Bradley, actual directora de investigación del RRI.
Ese siempre fue el objetivo de John Gottman. "Mi meta es querer descubrir la verdad sobre el matrimonio para poder contestar finalmente la pregunta que se ha hecho la gente por tanto tiempo: ¿Por qué es tan difícil de a ratos? ¿Por qué algunas relaciones de largo tiempo resultan, mientras otras se desarman como una bomba de tiempo? Y ¿cómo evitar que un matrimonio se deteriore o salvar a uno que anda mal?", escribió el psicólogo en The Seven Principles for Making Marriage Work: A Practical Guide from the Country´s Foremost Relationship Expert, publicado en 2004.
Matemática. De joven, John Gottman siempre pensó que sería matemático. Por eso entró a estudiar esa ciencia al Massachusetts Institute of Technology (MIT). Ahí por casualidad compartió pieza con un estudiante de psicología. Se fue interesando cada vez más en los libros de su compañero y al año decidió cambiarse de carrera.
Más tarde partió a hacer un doctorado a la Universidad de Wisconsin, donde existía un gran interés por la psicofisiología -una disciplina que estudia cómo el cuerpo, la cara y la voz expresan las emociones en las relaciones-.
Rápidamente esas distintas orientaciones determinaron el trabajo del doctor Gottman. A mediados de los 80 entró como profesor e investigador del departamento de psicología de la Universidad de Washington en Seattle y creó, entre otras cosas, un laboratorio de fisiología que se ganó el apodo de The Love Lab.
Más allá de tener un escenario digno de un reality show, The Love Lab ganó fama por la particularidad de los métodos de investigación utilizados. Las filmaciones de las parejas, sus entrevistas y el registro de sus señales fisiológicas no eran analizados de manera tradicional. Gottman recopilaba los datos para luego codificarlos y aplicarles modelos matemáticos que permiten, según él, predecir con 90% de precisión si una pareja se va a divorciar o no en un plazo de tres años. "Tenemos un sistema llamado Specific Affect Coding System (SPAFF) y que consiste en tener un código para cada comportamiento emocional. Hay un código para la tristeza, la rabia, la defensividad o los comportamientos dominantes, por ejemplo. Revisamos todos los videos y para cada segundo de filmación, asignamos, con la ayuda de computadoras, un código exacto correspondiente a lo que está pasando entre los miembros de la pareja. También hay un código para los momentos más neutrales. Así, al final se puede sacar un promedio de la cantidad de emociones negativas y positivas que experimentaron o cuántas veces fueron indiferentes o críticos, por ejemplo. Nos da cifras con las que podemos trabajar", explica Renay Cleary Bradley.
John Gottman asegura que le basta observar de esa manera la interacción de una pareja durante pocos minutos para saber como le irá. "Al principio pensamos que sólo habíamos tenido suerte, pero luego descubrimos que patrones muy simples se repetían en todas las muestras con las que trabajábamos. Uno podía decir, sólo mirando como una pareja hablaba de su día o discutía un tema conflictivo, que iba a pasar con su relación, y eso con mucha exactitud", comentó el psicólogo.
Además de poder predecir las probabilidades de divorcio aplicando las matemáticas al amor, Gottman pudo identificar las cuatro dinámicas que, según él, diferencian a una pareja satisfecha de otra que termina separándose. Son conocidas en psicología como "Los cuatro jinetes del apocalipsis": la defensividad, la crítica extrema, la indiferencia y el desprecio mutuo. Cuando esas actitudes están presentes en niveles elevados y durante mucho tiempo, son altas predictoras del fracaso, si es que la pareja no hace nada al respecto. Esta teoría fue tan validada que hoy terapeutas de todo el mundo la han asimilado en su trabajo.
La investigación del doctor, sin embargo, no sólo se ha enfocado en las dificultades. A través del Specific Affect Coding System, Gottman -quien ha escrito varios libros sobre el matrimonio- observó que en sus discusiones, las parejas felices tienen cinco veces más actitudes positivas que negativas. Recurren a elementos como el humor, cambiar de tema, o utilizar un lenguaje que le muestra al otro que toman en cuenta sus sentimientos para evitar que el conflicto escale.
metaemociones. El doctor John Gottman se jubiló de la Universidad de Washington en 2002, pero sigue activo en el Relationship Research Institute (RRI), organización sin fines de lucro que se dedica casi exclusivamente a proyectos de investigación.
Ahí, Gottman y su equipo siguen usando los mismos métodos de observación de parejas a través de lo que llaman Discusión de conflicto, que consiste en pedirles a las parejas que discutan sobre un tema de desacuerdo durante 15 minutos. Los filman y conectan para monitorear sus señales fisiológicas. Les piden evaluar la discusión con un dispositivo especial: mientras ven el video, tienen que apretar un botón hacia un lado si consideran que era un momento positivo y hacia otro si era negativo. Eso permite saber cuál es su percepción sobre el desacuerdo.
Los especialistas del RRI también realizan otro tipo de entrevistas. Una de ellas es la Entrevista de historia oral, que es la primera a la que se someten las parejas y en la que deben contar toda la historia de su relación desde un principio. "Es una entrevista que le permite a la gente de nuestro laboratorio establecer una buena relación con las parejas con las cuales vamos a trabajar, y es muy interesante ver a los matrimonios describir su relación, porque te das cuenta de inmediato de quienes están más satisfechos", dice Renay Cleary Bradley.
En los últimos años, el trabajo de Gottman se volvió más práctico, y se ha enfocado principalmente en el diseño y la aplicación de modelos de intervención para ayudarles a las parejas a mejorar su relación. En ese contexto, el concepto de metaemoción -que él desarrolló- juega un rol vital.
Las metaemociones corresponden a todo lo que tiene que ver con como las personas se sienten respecto de sus sentimientos: ¿cuál es su historia con emociones específicas como el orgullo, el respeto, el amor, el miedo o la rabia? ¿Qué ideas tienen sobre esas emociones y por qué? Las metaemociones determinan el comportamiento emocional. En el RRI, los especialistas usan ese conocimiento para saber en qué las parejas tienen que trabajar para estar mejor. "Tenemos las Entrevistas de metaemociones, en que les preguntamos a la pareja qué sienten respecto de sus sentimientos, cuál era el clima emocional de su familia de origen, y si tienen hijos, cómo reaccionan frente a la rabia de sus niños, por ejemplo. Luego escuchamos esas entrevistas y buscamos datos que podamos utilizar en nuestra evaluación".
Actualmente, The Love Lab está concentrado en dos proyectos mayores -si bien existe además un programa permanente de ayuda a los padres primerizos, Bring Baby Home, que se implementa en Estados Unidos y otros países-.
El primero es una investigación sobre la manera en que las parejas de bajos recursos toman las decisiones. El segundo, llamado Creating Healthy Relationships (Creando relaciones saludables), está dirigido a parejas con problemas de violencia intrafamiliar. Son 128 parejas las que ya han participado en los talleres de 22 semanas en que se les entrega información sobre distintos temas relacionados con el manejo de conflictos en la intimidad y se les enseña a interactuar de manera distinta.
Y como lo fisiológico es un punto importante del trabajo de Gottman, también se les entrega a todos los participantes un pequeño artefacto, llamado emwave, que se conecta al lóbulo de la oreja y muestra que tan rápido late el corazón. Muestra una onda de luz que sube y baja y las parejas tienen que regular su respiración en función de esa onda para aprender, de a poco, a respirar más profundo, calmarse y llegar a un estado que les permita tener una discusión más racional, sin alterarse.
"Les enseñamos a las parejas lo que necesitan para poder promover relaciones más saludables y construir mejores patrones de comunicación. La idea es cambiar la manera en que interactúan. Pero es muy difícil", reconoce Renay Cleary Bradley.
La experiencia comenzó grabando a parejas en un apartamento, estilo "reality".
Claves de un experto
Mejore sus "Love Maps", es decir, el conocimiento de los sueños, intereses y esperanzas de su pareja.
Nutra su amor y admiración por el otro: se logra respetándolo y apreciando sus diferencias.
Vaya hacia el otro: valore los pequeños momentos de la vida de su pareja.
Deje que su pareja lo influencie: dé espacio a las opiniones del otro.
Resuelva los problemas solucionables: llegue a acuerdos cuando es posible.
Supere los puntos muertos: en los conflictos sin solución, llegue a una posición que le permita al otro empatizar con usted.
Cree un sentido común: construya un sistema de valores que lo conecte a su pareja.
Gottman lo dijo
"La relación es la unidad y no la persona. Me concentro en una cosa muy efímera: lo que pasa entre las personas cuando interactúan. No observo a una persona o a otra, sino lo que sucede cuando están juntas".