GABRIELA VAZ
Qué no se ha escrito ya sobre el amor? Océanos de tinta en siglos de historia. Y, sin embargo, cada individuo carga con su propia definición de ese sentimiento que estudiosos de relaciones humanas pero también de ciencias duras se esfuerzan en analizar y entender.
Bastante han logrado. Años de observación, decodificando casos y estadísticas, así lo demuestran. Aunque se debe admitir que nunca hay fórmulas infalibles cuando se trata de la conducta humana, también es verdad que siempre es posible ahondar en ese conocimiento.
Muchas facetas del amor tienen cualidad de sondables. Qué ventajas y desventajas tienen las parejas con diferencias de edad, qué hacer en una primera cita, por qué están tan estigmatizadas las segundas nupcias, los motivos de la infidelidad, el duelo por la separación, cómo vivir un amor a distancia, la posibilidad de enamorarse en la vejez; son apenas algunos de los temas que tocó Domingo en el último lustro.
infieles y economía. El 61% de los hombres y el 40% de las mujeres en pareja en Montevideo han tenido relaciones sexuales por fuera del hogar. En otras palabras: han sido infieles. Así de tajante fue un estudio realizado por tres especialistas del Centro Médico y de Investigación Sexológica Plenus, y dado a conocer por Domingo en 2009. Pero no fue el único dato. Se supo que entre todos los hombres infieles, el 65% lo fue en episodios puntuales, mientras que el 50% de las mujeres que engaña lo hace con encuentros ocasionales y la otra mitad mantiene relaciones más duraderas.
La primera explicación que da un hombre para justificar esta conducta es una "infancia donde no se promovió la fidelidad como valor" y, luego, la "presión social". En cambio, las tres primeras respuestas consignadas por las mujeres son: sentimiento de vacío, búsqueda de nuevas experiencias y necesidad de sentir enamoramiento. Una vida sexual en común insatisfactoria es también esgrimida como descargo en ambos sexos. El informe también se explayaba sobre otros detalles. Por ejemplo, que ellas perdonan más que ellos (sobre todo si fue un episodio puntual y no una relación paralela), o que un hombre que sospecha raramente está equivocado: el 95% acierta si cree que su mujer le está siendo infiel.
Los sexólogos Santiago Cedrés y Rosana Pombo, autores de la investigación, ya están preparando la segunda etapa, que ampliará los datos a nivel nacional.
Las cifras son necesarias, y hasta pueden volverse tema de Estado. Cada vez hay más estudios que relacionan cuestiones románticas domésticas con la economía de un país. En 2006, un informe internacional ubicó a Uruguay en quinto lugar en el mundo en tasa de divorcios. Los últimos números del Instituto Nacional de Estadística de entonces -correspondientes a 2004- aportaban que hubo 13.123 enlaces contra 14.300 separaciones (en 1993, las rupturas se aproximaban a las 4.000 al año). No hay cifras posteriores de divorcio, pues el organismo oficial dejó de producirlos. El último dato de matrimonios es de 2008. Ese año se celebraron 12.180 casamientos.
De visita por Montevideo, el psicólogo irlandés Patrick Fagan -asesor de la Secretaría de Salud en el gobierno de George W. Bush- aseguró a Domingo que los ingresos de un hombre crecen hasta 27% cuando contraen matrimonio. La mujer es más proclive a tomar decisiones sin mirar el bolsillo, pese a que en general se ve más perjudicada. En EE.UU., el 70% de los divorcios son iniciados por mujeres, según dijo Fagan. "Los hombres resisten mucho más el sufrimiento en el matrimonio que las mujeres; éstas son mucho más sensibles a la relación que están teniendo y soportan menos ser infelices en su relación de pareja", señaló el irlandés.
oportunidades. Antes de llegar a la separación, algunas parejas apelan a toda estrategia. Como que cada uno duerma en camas o hasta cuartos diferentes, si los ronquidos o las rutinas de sueño del otro se pasan de soportables. En Gran Bretaña, la tendencia es tan fuerte que la Asociación Nacional de Constructores estima que para 2015 el 60% de las casas se construirán con dos cuartos matrimoniales. En Uruguay la opción sigue siendo más tradicional, aunque psicólogos de pareja reconocieron saber de casos. "No responde a que se lleven mal o bien. Sé de parejas que se odian, y duermen espalda con espalda", opinó uno de ellos.
Cuando todo intento no alcanza y llega la separación, hay que vivir el duelo. En una nota de 2008, el 100% de 102 lectores de El País Digital encuestados confesó que por lo menos una vez alguien les había "roto el corazón". Recuperarse es posible. Cuánto tiempo lleve, si dos días o dos años, dependerá de cada historia, y de cada individuo. Si en algo coinciden todos los especialistas es en que al duelo hay que vivirlo. A través del sondeo, algunos lectores dieron sus fórmulas. El 64% negó que "un clavo saca otro clavo", pero el 27% aseguró que fue un nuevo amor el que los ayudó a salir del pozo. Aunque entonces deban lidiar con nuevos conflictos.
El mayor problema de las segundas nupcias es el estigma social. Sobre todo cuando tener una nueva pareja viene con la yapa de convertirse en padrasto o madrastra, términos con muy mala prensa. Como siempre, hay de todo, y no es raro que segundos/as esposos/as compartan tanto con sus hijastros como si fueran hijos propios. Los expertos dicen que ambas situaciones son igual de comunes. Hay que estar abierto al diálogo y a conocerse.
En ocasiones, esa segunda oportunidad llega cuando nadie se lo espera. Por ejemplo, en un club de abuelos o un hospital geriátrico. Así sucedió con dos parejas cuyas historias contó Domingo. Ellos descubrieron el amor en la tercera edad, desafiando todos los prejuicios. Los geriatras consultados aseguraron que esas uniones inciden positivamente en la salud, y que la sexualidad puede vivirse activamente pasados los 70 años. Dicen que no hay edad para enamorarse, y menos todavía para dejar de aprender.
Tendencias de parejas desparejas
No hay historia de pareja que escape a la primera cita. Es inevitable llegar a esa hora en que ambos se dejan conocer. En una nota para Domingo, Mary Cioli, propietaria de una agencia matrimonial desde hace 27 años, brindó algunos consejos. No hay que ir a lugares repletos de gente o con música alta, ni producirse demasiado. Menos atomizar con historias del ex, los problemas de trabajo o estudio. La cita debe ser en un lugar bueno para conversar. Se pueden mencionar relaciones anteriores, pero no entrar en detalles. Es que, apuntó, los tópicos tienen que ser triviales porque lo que se busca es divertirse.
Pero más allá del mojón de la primera cita, el reto de la relación es saber trabajarla en el tiempo. Hay quienes tienen un doctorado en ese campo. Por ejemplo, las que viven su amor a la distancia. Así lo demostraron tres parejas que prestaron sus historias para contar cómo viven con la ausencia del otro, que por motivos laborales pasa la mayoría de los días lejos de casa. La esposa de un marino, una azafata de Pluna y la mujer de un capitán del Ejército en misión en el exterior enumeraron las ventajas del extrañarse para fortalecer el vínculo y combatir la rutina.
También están los que esquivan lo "normal" por otras vías. Muestra de ello podrían ser las parejas intergeneracionales, con diferencias de edad. Los especialistas consultados asumieron que cada vez hay más "parejas desparejas", de todo tipo y color. No se calibran diferencias porque ya no preocupa qué va a pasar después. Es parte de la tendencia de "vivamos el momento".