C. NOTARGIOVANNI / L. GARCÍA
El living del pequeño departamento de Capurro corre serio riesgo. Andrés, que este mes cumple seis años, amenaza los muebles a pelotazo limpio. Carmen Vázquez (46), la madre, sonríe, lo mira, viaja con la mente hacia atrás y vuelve al presente. "Él me hizo mejorar. Cuando nació, pensé que iba a ser una traba, y fue todo lo contrario. Me obligó a progresar, a buscarme otras metas. Yo trabajaba como dependiente, en gestoría y administración de empresas, y me independicé dentro del mismo rubro. Busqué mejorar y lo logré. Y le puedo dar todo lo mejor que está a mi alcance". Carmen vuelve a sonreír. La corriente de afecto entre ambos es notoria. La mujer no esconde el orgullo de estar ganando el partido de salir adelante con su hijo. Sola. Y no es la única.
A Hsiao Lan Hsu García (27) se le ilumina la cara cuando está con Julieta, de dos años y siete meses. Tarde de sol, hamaca y tobogán en el patio; no hace falta nada más. "Ella es lo mejor que me pasó, es todo para mí, me encargo de todo: de llevarla al jardín y al médico, de criarla, de alimentarla, de darle valores". Hija de un matrimonio compuesto por un chino -fallecido hace poco más de un año- y una uruguaya, Hsiao ha relegado su propia vida y se ha dedicado en cuerpo y alma a su hija desde que nació. La estructura familiar se lo ha permitido; ambas viven en la espaciosa casa materna, sin privaciones. "Pero aún así -recalca, ya sin luz en el rostro- te aseguro que te sentís sola; es mucho ser mamá y papá a la vez".
Carmen es soltera. Cuando quedó embarazada, su relación de pareja de nueve años ya venía en declive. Tanto, que ella supo que iba encarar esos nueve meses -y todo el tiempo siguiente- en soledad. "No lo asumió", dice sobre su ex, que se limitó a darle su apellido al niño, "y de la misma forma que lo reconoció, desapareció. Solo lo vio hasta el primer mes". Ni siquiera, afirma, demostró demasiado interés durante el juicio en el que perdió la patria potestad.
Hsiao tenía planes de casamiento con el padre de Julieta. Pero el desenlace fue de pesadilla. "Lo peor que me puede pasar es tener un hijo contigo", dice ella que recibió por toda explicación y despedida, cuando el embarazo transcurría su tercer mes. Ausente durante toda la gestación, apenas vio a su hija a las pocas semanas de nacer; y luego, la nada. Hsiao no puede disimular su rencor. "Una pareja se puede separar por mil motivos, pero ninguna justifica abandonar un hijo".
Por el contrario, Dayana Mesa (25), artesana, estaba casada. Pero cuando Ignacio nació, hace casi cuatro años, a su exmarido "le hizo como un clic". La responsabilidad lo desbordó, piensa. No trabajaba, gustaba del heavy metal y pasaba más tiempo con su banda que con el bebé. "Llegó un momento en el que él había cambiado tanto que yo no sabía si estaba en la droga, ya no lo conocía". A los seis meses, Dayana tomó a Nacho y se fue a lo de su madre. Ahí comenzó un periplo duro, de preguntas sin respuesta, de dudas e incertidumbres, de llantos escondidos, de escasos recursos, pero de mucho apoyo, sobre todo de sus padres y de una amiga.
Asumir, temer, llorar, afrontar. Todos esos verbos son comunes en las madres solas. También hay sensaciones que se repiten: felicidad, comunión especial con los hijos, esperanza, fuerza y -sobre todo- orgullo de ser madre y padre a la vez, pese al "que dirán", pese a todo.
Hay diversos motivos por los que un número imposible de precisar de mujeres (ver aparte) quedaron en esta situación: por ausencia del padre (algo también multicausal), por decisión de la propia madre, o por estos dos factores. No hay estadísticas específicas al respecto. Con apoyo de su entorno o sin él, estas mujeres le pelean a diario a la vida, con sus hijos como el centro de su universo; a veces, como su único motor para salir adelante.
mamá y papá. No hay una sola manera de encarar la maternidad sola. La psiquiatra de niños y adolescentes Natalia Trenchi conoce casos de mujeres que disfrutan intensamente el criar un hijo solas y otras que se ven aplastadas por la responsabilidad. Si bien ellas aseguran ser, al mismo tiempo, madres y padres, la experta no les recomienda adoptar roles paternos. "Claro que si está sola va a tener que encarar muchas tareas que, de ser dos, se repartirían; pero hacerlas no significa que haga de padre, sino de madre sola que se las arregla por sí misma". Este esfuerzo es, enfatiza, indudablemente mayor, "pero muchas pueden".
Desde la óptica infantil, no tener padre conocido es una cosa y haber sido abandonado es otra, agrega Trenchi. "El abandono es probablemente una de las peores agresiones que un ser humano pequeño puede recibir. Cuando existe siempre hay un dolor, duradero y persistente. En el mejor de los casos, no impide una vida sana, pero sigue estando presente como telón de fondo emocional".
Carmen dice que Andrés preguntó solo un par de veces por su padre. Tiene fotos y sabe dónde vive. "Si en el futuro lo desea ver no le voy a negar la posibilidad". Preocupada, le consultó a la psicóloga del jardín adonde concurre si no le afectaba la falta de una imagen paterna. "Y me dijo que Andrés era muy sano en ese sentido". Hasta el momento, Carmen -que para la crianza del chico ha tenido la ayuda de su hermana y de la madrina- no ha pensado en tener otra pareja. "Soy realista, fui madre soltera a los 40 años. Cuando sos más joven, capaz que los hombres no se asustan tanto".
Dayana no está tan de acuerdo con esta última afirmación. "Cuando empecé a salir o conocía un hombre, si les decía que tenía un hijo ya me miraban raro. Lo primero que les decía es: `tengo un hijo y vivo con él`. Y si la cara era de `no me gusta`, tá, lo borraba. Primero está mi hijo, después el resto". Ignacio sí ha preguntado por el padre. "La maestra me ha dicho que Nacho dice que no tiene papá. Y claro, los padres van a buscar a sus hijos a la escuela y él lo ve. Ahí me parte el corazón. Él viene una vez cada mes y medio. Aparece cinco minutos, le da un beso..." Dayana le ha pedido que no desaparezca, "que al menos lo llame". Mucha suerte no ha tenido.
Hsiao no sólo dejó de trabajar y estudiar, tampoco ha vuelto a estar en pareja; hoy solo se ocupa de su hija y de las tareas del hogar. "Mi padre era chino, era muy de la mujer en la casa y el hombre a trabajar". Planea, para un futuro cercano, instalar su propia empresa. Salió una sola vez, en la Noche de la Nostalgia pasada -"obligada por mi madre"-, y a la hora y media ya quería regresar. "Hay nenes que tienen papás y nenes que no", le dijo a Julieta la primera vez que ella preguntó por el gran ausente. Fue suficiente, dice. No teme más consultas. "Se le va a plantear la verdad sin mentiras; no quiero que cuando crezca me reclame a mí. Y si lo quiere conocer, bueno... se lo buscará".
unión. La expresión popular que recalca que "Día de la Madre" no se limita a una sola jornada, un domingo de mayo como el de hoy, para ellas tiene un plus. "Cada día que me levanto es por Nacho", resume Dayana. No se arrepiente de nada, de las dudas que la martirizaron, del momentáneo regreso a la casa de los padres, de que su vida gire en torno a él. Desde hace unos meses, ambos viven con la actual pareja de la joven. Eso no sólo ha servido para aligerar gastos: "Hoy él (su nueva pareja) es un papá para Nacho. Lo quiere como a un hijo y eso a mí me conquistó (se emociona)". La plata no sobra, pero hay amor.
Dayana hizo crecer a Ignacio, y viceversa. "Mamá, no llores", es una frase que ha oído varias veces, con la dulzura y firmeza de una "persona grande" de casi cuatro años. "Estuve sola y fue horrible, pero me tuve que levantar, dejar de llorar y salir adelante por él. Él tenía que verme bien. Nacho se daba cuenta enseguida, era bebé y me miraba cuando yo estaba llorando y solo con eso me decía todo. Era una mirada que me cambiaba".
La estrechez del vínculo madre-hijo es recalcado en todos estos casos. Carmen es la encargada de llevar a su hijo, dos veces por semana, a la práctica del baby fútbol. "Juego de Mauricio Pereira", dice Andrés, polifuncional centrocampista de la categoría 2005 de Nacional en ONFI. "Compartimos todo, estamos muy apegados. Somos tan unidos que uno es la continuidad del otro. ¿Si hay algo que lamente? (piensa y toma aire) Me arrepiento de haber pensado, alguna vez, en no continuar el embarazo. Y eso me pasó por la cabeza..."
Pese que a Hsiao aún se le humedecen los ojos pensando en los días más tristes, lo peor parece haber quedado atrás para ella y su hija. También ha ahogado lágrimas y sentido culpas. Tuvo un embarazo complicado: deprimida, en cama y medicada con antidepresivos. Como resultado, los primeros meses de Julieta fueron los de una bebé hiperactiva, con problemas para dormir y comer. Más de una vez debió salir corriendo de madrugada a la mutualista debido a grandes ataques de llanto de la pequeña. "Hizo la abstinencia de los fármacos que yo tomaba", cuenta. Hoy Julieta va al jardín y ambas disfrutan juntas de su entretenimiento preferido conjunto: los juegos con bloques y encastres. "La malcrío, sí", reconoce. "De repente la gente puede pensar que soy posesiva, pero soy feliz así".
Hace un par de años, Hsiao creó en Facebook el grupo Madres solteras en Uruguay, que ya cuenta con 128 miembros. "Es que más allá que tenga ayuda familiar -y yo me siento afortunada en ese sentido-, nosotras nos sentimos solas. ¿Qué busco con esa cuenta? Apoyarnos entre todas, mandarnos aliento, mensajes".
En esa página hay un poema, de autor anónimo y presente en varios websites sobre este tema, que incluye los siguientes versos: "Prepara su llegada con flores. No sigas llorando / Sé valiente como una Mamá (...) / Un bebé nunca es un error, es una vida hermosa. / Deja que nazca de ti el misterio admirable de un ser humano (...) / Muéstrale a tu bebé la fuerza de una mujer (...)". La fuerza que puede tener una madre sola.
El dato
Un hogar cada diez es monoparental femenino
Es muy difícil estimar cuántas madres solas, o solteras, hay en Uruguay. Pero hay indicadores que pueden dar alguna idea aproximada. Según el informe Estadísticas de Género, del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), en base a datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), uno de cada diez hogares es "monoparental femenino". Claro que esto no equivale a que estén solas contra el mundo.
Por otro lado, un estudio de la Facultad de Ciencias Sociales de 2009 reveló que casi dos de cada cinco mujeres separadas denunciaron que sus ex llevan más de un año sin contacto con sus hijos menores de edad.
De acuerdo con Leticia Rieppi, presidenta de la Sociedad Uruguaya de Ginecología de la Infancia y la Adolescencia, en 2009 el 18% de los nacimientos que hubo en el país (uno cada 5,5) fue por madres adolescentes, mayoritariamente solteras. "Capaz que al momento de nacer, estas jóvenes están en pareja. Pero lo habitual es que luego se queden solas", señala la médica.