Cine de Navidad

Entre árboles decorados, Santa Claus e historias dickensianas, la TV se llena de películas basadas en estas fiestas. Algunas valen la pena.

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Macaulay Culkin le debe toda su fama a ellas. No puede decirse lo mismo de Jim Carrey, aunque les ha prestado gran parte de su tiempo. A una de ellas, que sobrevivió como pocas, le debe el italoestadounidense Frank Capra buena parte de su fama como director. Muchos años después, su colega Tim Burton también les aportó sus particular punto de vista. Son las películas navideñas, esas que en estos días rotan sin cesar por las señales de cable, donde entre montañas de Santa Claus (Papá Noel no existe para Hollywood ni para los traductores), versiones más o menos potables de Un cuento de Navidad de Charles Dickens y films sensibleros de pobrísima calidad, quedan algunas películas para el recuerdo, en gran parte gracias a sus protagonistas.

ÉXITO Y DESPUÉS. El arbolito en 1990 le dejó a Macaulay Culkin el megaestrellato mundial. Este niño de 10 años fue la estrella de Mi pobre angelito, una producción de menos de 20 millones de dólares de costo y más de 500 millones de ganancia, que aún hoy es recordada como una de las películas más exitosas de este subgénero. Comedia de golpe y porrazo, trata las aventuras de Kevin McCallister, olvidado insólitamente en Chicago por su familia, en viaje a pasar la Navidad a París, defendiendo su casa de dos bandidos de asombrosa ineficiencia.

La película -con su obvio final de felicísimo encuentro familiar- mereció en 1992 una segunda parte, con los mismos protagonistas, también muy exitosa, donde nuevamente los caminos navideños de Kevin y su familia se bifurcan. La historia dejó a Mi pobre angelito como el film relativo a esta festividad más taquillero de todos los tiempos. Y el tiempo transformó a Macaulay de un niño estrella a un adulto de inexistente carrera actoral, turbio pasado reciente y presente conflictuado. Él no parece haber pasado la Navidad de 1990.

Parecido destino de ostracismo tuvo Zack Galligan. ¿Quién es? Es el joven Billy Peltzer quien recibió un simpático pero potencialmente peligroso regalo de Navidad: un mogwai (algo así como un bichito peludo) llamado Gizmo, la cara más simpática de los Gremlins (1984).

DICKENS. Después de Santa Claus no debe haber personaje más apelado por Hollywood para estas fechas que Ebenezer Scrooge. Es el anciano avaro protagonista de Un cuento de Navidad, novela corta de Charles Dickens escrita en 1843.

Este es un personaje nefasto que es visitado en Nochebuena por los fantasmas de las Navidades pasadas, presentes y futuras, quienes le hacen notar lo miserable que ha sido él en su vida, tras lo cual se convierte en un hombre generoso y afectuoso.

De las más de veinte versiones fílmicas que se han hecho de este cuento, destaca la de 2009 -en 3D, con la técnica motion capture y brillantes efectos especiales- en la que Jim Carrey protagoniza a un Scrooge joven y viejo, así como a los tres fantasmas navideños.

En 2000 ya había protagonizado The Grinch, basado en una historia infantil norteamericana sobre un monstruito verde y gruñón que quiere impedir que se celebre la Navidad. A diferencia de Culkin y Peltzer, el actor canadiense ya era una superestrella que no precisaba de este tipo de películas para ganar fama, pero su presencia en más de una superproducción marca lo atractivo de este subgénero.

Lo mismo podría decirse de Nicholas Cage. Este elogiado actor dramático devenido estrella de acción (lo que hizo que muchos que lo elogiaban le hicieran la cruz) tuvo su propia versión dickensiana en Hombre de familia (2000). Para la revista especializada Film Threat, es la película ideal si uno quiere sentirse bien en estos días.

DIRECTORES. Redención, alegría, esperanza, final feliz. Sin esos ingredientes, no hay película navideña que valga. Por ese motivo, hay una suerte de consenso generalizado que Qué bello es vivir (1946) es el mejor de estos largometrajes. Aunque no es más que una adaptación de la novela de Dickens, el film logró tener vida propia y transformarse en la obra más popular del siciliano Frank Capra. Este cineasta, muchas veces considerado ultranaif, ya había ganado tres Oscar antes de esta historia, en la que un ángel debe demostrarle a un hombre que quiere suicidarse cuán miserable sería la vida sin él; por supuesto, logra que desista.

Si de directores se habla, Tim Burton va a ser Tim Burton aunque se trate de estas fechas tan especiales. El joven manos de tijera se estrenó casi al mismo tiempo que Mi pobre angelito, tuvo un presupuesto muy parecido y una taquilla universal mucho más modesta. Más cerca de El fantasma de la ópera que de Qué bello es vivir, la escena en la que Johnnie Depp esculpe en hielo para Winona Ryder sintetiza, como pocas, la belleza, la pureza y los sentimientos que deberían sintetizar la Navidad. Es que, en manos de un mal director o mal poeta, una celebración como esta puede arrojar resultados desastrosos.

NOCHE DE PAZ Y...

Jim Carrey

Este canadiense -que hace bastante tiempo demostró ser mucho más que pura morisqueta- puso su talento al servicio de la última versión de Un cuento de Navidad. También protagonizó The Grinch.

Attenborough

Lord Richard Attenborough es un prolífico actor inglés que tanto se lucía en una obra de Shakespeare como se ponía el traje de Papá Noel en Milagro en la calle 34 (1994), remake de una película homónima de 1947.

Tim Burton

La Navidad puede ser gótica, oscura y maravillosa a la vez. Burton lo demostró con El joven manos de tijera y produciendo El extraño mundo de Jack (1993), maravillosa pesadilla animada de Nochebuena.

Bruce Willis

En una fiesta de Nochebuena, un grupo terrorista secuestra el edificio donde está la esposa de John McClane. Así comienza Duro de Matar (1988), también considerada una película de Navidad; muy distinta a la mayoría.

Y HARRY ENAMORÓ A SALLY EN AÑO NUEVO

El Año Nuevo no ha sido tan rico como la Navidad a la hora de fungir como musa para películas. Sin embargo, Cuando Harry conoció a Sally (1989), una de las mejores comedias románticas de la historia, termina con Billy Cristal realizándole a Meg Ryan una de las más brillantes declaraciones de amor jamás filmadas justo cuando un almanaque deja lugar a otro.

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