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Campeonato de truco solidario: este año la meta es que Julián pueda operarse en San Pablo y salvar su vida

El Trucontainer nació a instancias de un grupo de jóvenes con ganas de ayudar. La 2da edición del torneo es el 5/8 a beneficio de Julián Ovelar, de 33 años, quien tiene cáncer de hígado e intestino.

Julián Ovelar junto a sus dos hermanos.
Julián Ovelar junto a sus dos hermanos.

Julián Ovelar entró a la mutualista el viernes 17 de marzo para hacerse una laparoscopía -tras reiteradas consultas a gastroenterólogos por un fuerte dolor intestinal- y salió a fin de mes con un Port-a-Cath (dispositivo que se utiliza para medicación intravenosa) puesto para iniciar la quimioterapia. Cuando Sebastián Ovelar escuchó el diagnóstico de su hermano sintió que se le terminaba el mundo: cáncer de intestino con metástasis en el hígado. “No podía creer que mi hermano con 33 años estuviese padeciendo eso. En ese momento le dije que se quedara tranquilo que no íbamos a parar hasta buscarle una vuelta a esto”, relata Sebastián a Domingo.

Sebastián se puso en campaña para buscar opciones en el exterior porque aquí, según cuenta, le decían que su hermano estaba desahuciado. No obstante, el tumor más grande que tiene en el hígado se redujo de nueve a seis centímetros. En el Hospital Sirio Libanés, en San Pablo, le hicieron estudios genéticos para dar con una quimioterapia precisa y apareció una luz de esperanza. El próximo paso es viajar a mediados de agosto para hacerse dos operaciones. El costo de ambas cirugías es US$ 63.000 -no incluye pasajes ni días extra de internación, que podrían ser unos US$ 10.000 más-.

Llevan juntados US$ 58.000 gracias a múltiples movidas y a la generosidad de la gente (ver recuadro). Entre esas iniciativas está Trucontainer, un campeonato de truco solidario ideado por un grupo de jóvenes en 2022, que sirve de motor para generar acciones benéficas alrededor de diversas causas sociales.

En su primera edición lograron recaudar US$ 22.476 y $ 437.101 y superó con creces sus expectativas. No fue solo gracias al truco, sino que hubo rifas, donaciones de empresas, subastas de camisetas y un exitoso remate de padrillos criollos, también donados por distintas cabañas, que se dio en llamar ‘La gran causa’ y aportó US$ 10.000.

La primera edición del Trucontainer convocó a 64 parejas en la Rural del Prado.
La primera edición del Trucontainer convocó a 64 parejas en la Rural del Prado.

Todas esas movidas les permitieron comprar tres containers para que tres familias del asentamiento Santa Eugenia elegidas por la Asociación Civil Cirineos pudieran tener su casa.

“Tuvimos un alcance impensado para ser la primera vez, y ahí dijimos, vale la pena, sigamos”, resalta Pilar García, una de las 32 organizadoras.

Este año volvieron con nueva meta entre manos: colaborar con la causa de Julián Ovelar. El campeonato será el sábado 5 de agosto a las 18:00 en la Rural del Prado. La inscripción por pareja vale $ 800. Los interesados en participar pueden comunicarse al 099 651 201. Por más información, el Instagram es @trucontainer.

La hermandad mueve montañas

Sebastián Ovelar no paró un segundo de moverse desde que se enteró de que su hermano Julián estaba enfermo, con el fin de conseguir los US$ 63.000 necesarios para poder practicarse las dos cirugías en San Pablo y lo que sea para hacerle este duro camino un poco más llevadero. Sebastián se encarga de ver la historia clínica, hablar con los médicos, coordinar fechas y análisis para que Julián pueda poner toda su energía en recuperarse. Le consiguió, además, una homeopatía especial para el cáncer de hígado que trae de Argentina y lo acercó al método Hansi en la clínica de Jesús Costa, para que asimile mejor la quimioterapia y que lo ha ayudado mucho.

El Trucontainer es una de las tantas movidas que se armaron en esta gran campaña para ayudar a Julián. Hubo desde campeonatos de fútbol a beneficio hasta un asado con cuero en Carmelo donde se donó una vaquillona. Incluso consiguieron una camiseta de Nacional firmada por Luis Suárez y otra de la selección uruguaya con la firma de todos los jugadores que se subastaron en un raid en Sarandí del Yi: ambas se las llevó una muchacha de Dubai, que tiene caballos árabes, por $ 26.500. Sebastián asegura que salió gente de todos lados a colaborar. El autoservice ABC, ubicado en el Buceo, es un ejemplo: hicieron una semana de pizzas para Julián y recaudaron US$ 3.000. “Yo pienso que gran parte del motor para toda esta situación fue el movimiento que hubo desde el primer momento. A Julián lo ayudó pila en lo emocional para que hoy se lo pueda ver así de fuerte, porque él está como si no le estuviese pasando nada”, resume su hermano Sebastián.

Sobran ganas

Uno de los tres containers hogar que se entregaron el año pasado para favorecer a familias del asentamiento Santa Eugenia.
Uno de los tres containers hogar que se entregaron el año pasado para favorecer a familias del asentamiento Santa Eugenia.

El origen de Trucontainer se remonta a un veraneo en Punta del Este en 2022. Los García - Taranco son un familión y suelen vacacionar juntos entre primos, hermanos y amigos. En una de las tantas cenas compartidas surgió el tema de ayudar al otro y cómo uno se suele dejar estar. Y, así, la manija colectiva surtió efecto.

“La idea inicial fue: somos muchos, conocemos mucha gente, tenemos energía. Nos caracterizamos por ser un grupo de jóvenes (hay gente de 18 a 40 años, aunque también se sumaron tíos y padres) con ganas de ayudar”, cuenta a Domingo Pilar García.

Primero se barajó la idea de hacer un baile pero el campeonato de truco con peña cerraba por todos lados: la mayoría de ellos vive en el campo y el truco es infaltable en las reuniones y vacaciones familiares. La idea de a quién ayudar apareció luego, por la amistad que los une a Juan Andrés "El Gordo" Verde, que está vinculado a Cirineos. “Tenemos mucho vínculo con el Gordo Verde, la obra nos parecía muy buena y terminó calzando el Trucontainer. Lo bautizamos así y quedó para siempre”, dice Juan Andrés García sobre el nombre, que se mantendrá aunque las causas cambien todos los años. Y añade: “Queremos aprovechar esta mano de obra con gente con ganas de trabajar y meter por una buena causa”.

El Gordo Verde, que apoyó desde la difusión y la búsqueda de recursos, se entusiasmó apenas conoció la propuesta. “El Trucontainer es la auténtica expresión del espíritu solidario de nuestra gente criolla en la capital. Agradezco a Dios que haya gente tan solidaria como ellos, que piensan en dedicar su tiempo y su esfuerzo en apoyar a otros”, expresa el sacerdote.

Granitos de arena que cambian vidas
Uno de los 13 padrillos criollos rematados en el evento "La gran causa", donde se recaudaron US$ 10.000.
Uno de los 13 padrillos criollos rematados en el evento "La gran causa", donde se recaudaron US$ 10.000.

Trucontainer se empezó a delinear en un Zoom que convocó a más de 40 interesados en ayudar aquel 1° de junio de 2022. Hablaron con gente de la Rural del Prado, les prestaron el local y fijaron una fecha. Muchas figuras públicas brindaron su apoyo enviando videos (entre ellos Álvaro “Chino” Recoba y Sebastián Fernández) y el “Colo” Romero se acercó a jugar al truco. Este año, otra cantidad de famosos replicó la iniciativa en sus cuentas de Instagram y el alcance se multiplicó.

En aquella primera edición consiguieron donaciones y ayuda de más de 20 empresas que aportaron premios, comida y bebida para el evento; este año pretenden concretar más. “Dos compañeros que son de los caballos se pusieron el equipo al hombro, llamaron a las cabañas y lograron que donaran montas de 13 padrillos. En ese remate se recaudaron US$ 10.000”, dice Juan Andrés. El artista Guzmán García Lenguas donó un cuadro de su autoría para rifar en 2022 y volvió a hacerlo este año. Juan Andrés recuerda las palabras exactas que usó en un Zoom que se hizo el 15 de julio de 2022: ‘Si sacamos más de US$ 4.500 tiren cuetes’, le dijo al comité organizador. “A la semana ya teníamos esa cifra y me la tiraron todos por la cabeza, pero sirvió para motivar”, repasa entre risas.

Pilar está convencida de que la unión hace la fuerza: “Es impresionante cómo todos juntos sumamos un montón. A veces es una llamada, un Zoom de media hora, una gestión. Tenemos los recursos, el tiempo, la energía y haciendo un poquito cada uno logramos mucho”, opina. Los resultados están a la vista. El Gordo Verde cuenta que el tercero en recibir el hogar container fue Daniel (’el Juana’ para los amigos), que está en silla de ruedas y días atrás le dijo: ‘Qué diferente es poder dormir calentito sin preocuparte de que entre el agua’. “Son cosas que a veces uno ya tiene resueltas y hasta que no lo ve en otros capaz que no se da cuenta”, observa el sacerdote.

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