Aquella primera banda sonora

| Del folclore a Erreway, pasando por la porteñada, los Beatles y Cacho. Además de ser fuente de placer, la música es fundamental para el desarrollo del niño. | Las canciones de los primeros años son una herramienta a la que se apela en la musicoterapia. Ningún género en particular "garantiza" un mejor desarrollo.

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LEONEL GARCÍA

Ruben Rada, músico, 67 años: En la etapa escolar, aunque parezca mentira, escuchaba a Carlos Gardel, Los Plateros y a Antonio Tormo (folclorista argentino). No conocía canciones para niños. Siempre por la radio, porque además me encantaban los radioteatros. Eso me recuerda a la familia en una pieza, mi mamá, mis dos hermanos, mi tía, mis dos primos y yo escuchando comedias y canciones, y dándole patadas a la radio porque no se escuchaba nada, rompiendo una percha de alambre para poderla usar como antena. En definitiva, lo más lindo, ¡la familia unida!

Sara Herrera, pianista, cantante, directora de coros y, durante 25 años, docente de la Escuela Universitaria de Música, tiene un concepto muy claro: un niño sin acceso a la música es un chico que vive y crece a la sombra, sin luz. Y ese vínculo, agrega, debe existir desde que está en el vientre de la mamá, con sus padres cantándole a esa panza que va creciendo. Luego, el contacto con familiares, amigos, vecinos y medios de comunicación al alcance irá conformando algo así como la "banda de sonido de la infancia" personal.

Chris Namús, boxeadora, 22 años: Escuchaba lo que escuchaban mis padres, Cuarteto de Nos, rock argentino y un poco de Karibe con K. También mamá me cantaba cosas de Canciones Para No Dormir La Siesta. Una vez, tendría tres o cuatro años, yo desperté a mis padres llorando para que me cantaran la canción `del pozo`. Ellos no se daban cuenta de lo que quería y yo lloraba y lloraba. Lo que yo pedía era una de los Cadillacs, `Mi novia se cayó a un pozo ciego`. ¡Mamá pensaba que era una canción de cuna!

desarrollo. No hay dos opiniones divergentes sobre la importancia de la música en los niños. "Es una herramienta vital para el crecimiento, la motricidad, la sensibilidad, una motivación para la formación física y psíquica del individuo", dice Herrera. "Es un lenguaje privilegiado para estimular las distintas áreas del desarrollo en la infancia. Es bueno entender que todos estamos capacitados para utilizarla y disfrutarla con nuestros hijos, y así acompañarlos en su crecimiento", agrega la licenciada en musicoterapia Alejandra Goldfarb, de las fundaciones Peluffo Giguens y Eduardo Mateo.

Gastón Boero, ginecólogo, cirujano y sexólogo, 86 años: Tuve el privilegio de asistir a una escuela experimental en Paysandú, donde el protagonista era el niño y había mucho énfasis en lo científico y lo musical. Nos enseñaron las grandes figuras como Mozart, Schumann, Schubert, Beethoven, en piezas `infantilizadas`. También teníamos un conjunto de danza donde bailábamos gato, chacarera y tango. El tango... me acuerdo cuando Gardel cantó en Paysandú en 1933. Estábamos todos los chicos afuera del teatro Florencio Sánchez y El Mago le dijo al portero que dejara subir `a los gurises` al paraíso... creo que empezó el recital con `Mi noche triste`. Desde entonces, soy gardeliano a muerte. En casa, mi madre era adicta a la zarzuela y la ópera. ¿Para el público infantil? Había rancheras... ¡que desaparecieron del mapa! Y otras cosas como la orquesta de Enrique Rodríguez, que tocaba temas como `Amor en Budapest`. También estaba la música del cine, yo adoraba a Fred Astaire y Ginger Rogers.

Jornadas como las de hoy, Día del Niño, suelen ser propicias para acrecentar el patrimonio musical infantil. Históricamente, los pedidos han ido cambiando. Están aquellos cuyos padres gustaban de los clásicos, el tango, el folklore, los boleros, el "melódico internacional", el rock, el candombe o la música tropical. También los que "heredaron" de sus hermanos la afición por The Beatles, Abba o Led Zeppelin. Y los que accedieron, según las épocas, a Pipo Pescador, María Elena Walsh, Piero, El Topo Giggio, Canciones Para No Dormir La Siesta, Parchís, Xuxa u Horacio y Gabriela. De la vitrola al mp3. Un mundo que llega de Mozart a Erreway pasando por José Luis Perales. En el fondo, sostiene Sara Herrera, es una cuestión de buen gusto. "Pero, ¿qué quiere decir el buen gusto? ¿El tuyo o el mío?", se pregunta. Sobre gustos no hay nada escrito; ni tampoco oído.

Laura Canoura, cantante, 53 años: Yo tenía dos fuentes musicales de niña. Una, lo que escuchaban mis padres en la radio, tango y boleros; la otra, gracias a unos vecinos, María Elena Walsh: `Manuelita, la tortuga`, `La reina Batata`, `El brujito de Gulubú`. Esas son canciones divinas, con mucha riqueza también para los adultos. A los Beatles también los escuché desde muy chica. Mis viejos siempre fueron muy musicales; yo recuerdo viajes eternos de la Unión a Lagomar, donde íbamos los fines de semana y era como ir hoy a La Paloma, donde para entretener a sus tres hijas pasaban cantando las cosas que les gustaban y que no eran para niños, como `Cuartito azul`, boleros o Tormo.

Mejor, peor. Llega un momento que los niños empiezan a definir sus propios gustos musicales, bombardeados por los medios o influenciados por compañeros o hermanos mayores. ¿Alguna música puede "garantizar" un mejor desarrollo? Goldfarb opina que no. "Lo que repercute en el futuro del ser humano es el contexto, los vínculos, su potencial y el desarrollo del mismo". La música acompaña el crecimiento, enfatiza, pero no determina el destino. Muchos prestigiosos profesionales de hoy tuvieron una infancia a pura "porteñada"; tal vez un futuro Presidente esté hoy agitando al ritmo de "El Polaco" (y no se trata de Roberto Goyeneche).

Maximiliano de la Cruz, comediante, 34 años: En mi casa siempre se escuchó mucha música. Mucho jazz, Louis Armstrong, las bandas tipo Diexeland, Frank Sinatra, Tony Bennett, y trombonetistas grossos de los que mi padre tenía muchos discos. En casa había un mueble muy grande donde había un tocadiscos, pero con la púa mi viejo era medio... bueno... ¡había que pedir autorización! Luego empezó la primera movida con Michael Jackson, ¡todavía era negro, imaginate! Después... Parchís a full, íbamos al cine Casablanca a ver sus películas, ¡y Cacho Bochinche, por supuesto! ¡No tenía otra! Igual me encantaba, aclaro. Más tarde, por mi hermano, más grande, llegué a una onda Sumo, Soda Stereo, Stevie Wonder, en discos y casetes. Mi primer CD fue `Lies` de Guns and Roses. Soy muy de asociar la música con los distintos momentos. Por ejemplo, cuando sos chico y estás enamorado por primera vez, me vienen a la mente canciones como `The lady in red` (Chris de Burgh) o las de Mecano.

La musicoterapeuta Mayra Hugo, directora del centro Somos Sonido, tampoco cree en algo así como "dime que escuchas y te diré cómo terminas". Pero aún así, sugiere que se le acerque al niño un abanico variado de estilos para enriquecer su "experiencia emocional". Asimismo, señala que si se lo quiere estimular con música se deben buscar ritmos adecuados para su etapa de desarrollo. Si es pequeño, no debe tener demasiados instrumentos, el "tempo" no muy rápido y las frases melódicas simples. "La música excesivamente compleja, a alto volumen, puede producirle mucha excitación. Podrá parecer que le divierte pero, a mi juicio, no cumple una adecuada función de estimulación". Padres, dejen a Motörhead para más adelante.

Iliana da Silva, periodista, 37 años: En mi primera infancia tenía casetes de María Elena Walsh y Canciones Para No Dormir La Siesta. Y a pura memoria cantaba las de Cacho Bochinche, `Boquita con llave` y todas esas. Infaltables en mi casa los discos de Rafaella Carrá, ¡una genia la tana! También supe bailar y cantar con el grupo Menudo. Ya en la preadolescencia me llegó Abba, Olivia Newton-John y Village People. ¡Todavía tengo a `Xanadú` en cinta! Y también el Canto Popular, como Alfredo Zitarrosa y los Olimareños, gracias a mi hermana y mis padres. Es que básicamente yo llego a la música por mi familia. Creo que ahora los niños están mucho más influenciados por la música que pasan en la televisión. Cuando yo era chica, se manejaba más por `herencia`. Una tía, que era exiliada, fue la que me regaló mi primer radiograbador. De aquella época asocio mucho la música a ir cantando con mi padre cuando me llevaba a la escuela en su Peugeot verde.

recuerdos. Alejandra Goldfarb sostiene que "la música tiene por definición el poder de la evocación". La "banda de sonido de la infancia" suele estar asociada a momentos muy felices. Aún así, coinciden las expertas, los recuerdos o estados de ánimo asociados a una canción o un género musical son absolutamente personales. "La Macarena" puede hacer añorar la playa, el sol y el mar de aquel veraneo, tanto como esa bazofia que se repetía cada cinco minutos en las radios y en un ardiente Montevideo, porque papá y mamá no pudieron salir de vacaciones.

Daniel Baldi, futbolista y escritor de libros infantiles, 28 años: Como tenía hermanos mayores, no escapaba de su influencia: U2, Bon Jovi, A-Ha, y también tenían un disco de Gypsy Kings. Luego llegaron Los Pericos, en sexto de escuela me compré el casete `Big Yuyo`. Ya en el liceo me empezaron a gustar los Ramones. En el fútbol tal vez sea un bicho raro porque toda la vida odié la cumbia, jamás la escucho, ¡salvo cuando estoy en el vestuario y porque no tengo más remedio! Cuando tenía 6 o 7 años, mi hermano mayor estuvo un mes enseñándome a cantar `You give love a bad name` de Bon Jovi, y me llevaba a sus cumpleaños para que la cantara a capella, ¡era como un show y todo el mundo se mataba de la risa! Por supuesto, yo no tenía ni idea de lo que estaba cantando.

Mayra Hugo señala que apelar a la banda sonora de los primeros años es una de las principales herramientas a las que se apela en musicoterapia. "Es en esa etapa, y aún antes, en donde comienza a conformarse nuestra identidad sonora. Es esa `sonoridad` de nuestros pacientes la que vamos a intentar conocer, para poder vincularnos con ellos para poder ayudarlos, a través de la experiencia musical y la relación empática que podamos establecer, a tener una vida mejor". Incluso, agrega, ese recurso es utilizado para trabajar con personas con Alzheimer, incapaces de recordar prácticamente nada pero sensibles a las "emociones relacionadas con lo que escuchaban en la infancia y juventud". Es sumamente difícil establecer una "zona de encuentro" en pacientes con esa patología; y ese patrimonio musical guardado desde la primera infancia puede ser lo que consiga provocar la conexión.

Laura Sánchez, actriz, 52 años: Cuando tenía seis años empezó la movida de El Club del Clan, ¡lo mío era de morir con Violeta Rivas! Pero, por otro lado, en casa se escuchaba tango, murga y boleros por mis padres, música de los `50 como Nat King Cole, o el `varón` Julio Sosa. Yo no soy de recordar el pasado a través de la música, porque no hay una música única a la que le rinda pleitesía, voy variando de acuerdo a mis estados... Sí recuerdo que me subía arriba de los bancos, con una escoba como guitarra, y hacía que cantaba. Pero mi primer concepto de show fue el que tuve a través de El Club del Clan y también de Telecataplum, ¡donde terminé trabajando!

María elena walsh no sabe de edades ni modas

Un total de 163 lectores de El País Digital atendieron, tanto a través de la web del diario como de su cuenta en Facebook, la convocatoria de Domingo acerca de la música de su infancia. A partir de esa consulta quedó conformada esta suerte de "Top 5": 1) María Elena Walsh, 2) Parchís, 3) Canciones Para No Dormir La Siesta, 4) Menudo, y 5) Xuxa.

Desglosado por edades (en los que accedieron por www.elpais.com.uy), los menores de 30 años tienen a Xuxa en el podio, seguido por María Elena Walsh (que demostró resistir al tiempo y a las modas), Flavia (Palmiero, de "La ola está de fiesta"), Horacio y Gabriela, y Canciones Para No Dormir La Siesta.

Los que rondan los 40 prefirieron a Parchís, seguidos de cerca por Menudo y Canciones..., y más lejos Walsh y la música disco (Bee Gees y Abba, los más nombrados).

Alrededor de los 50 años, The Beatles fueron los más "votados", aunque la música disco y Walsh estuvieron presentes.

En los lectores mayores, los preferidos fueron, en este orden: el tango, el folclore, los clásicos y la llamada "porteñada".

De acuerdo con la Cámara Uruguaya del Disco, "Rada para niños vol. II", "Rubenrá" -ambos de Ruben Rada-, y "Pum Pum" del programa Loco de vos, fueron, en ese orden, los tres álbumes para niños más vendidos de la década de 2000 entre los artistas nacionales. Si se toma en cuenta la producción extranjera, los más populares en ese período fueron "Patito feo", "Floricienta y su banda" y "Floricienta". No tienen "digitalizadas" las ventas de décadas anteriores.

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