Antología
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ALT LIT. LITERATURA NORTEAMERICANA ACTUAL, AA.VV. Interzona, 2020. Buenos Aires, 186 págs.
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Generación del Adderall (un fármaco estimulante), o generación Y, o de la Nueva Sinceridad, o Alt Lit (literatura alternativa): los nombres son muchos, dependiendo de dónde se ponga el foco interpretativo. Todos apuntan a un fenómeno del siglo XXI y del norte americano, un espíritu posterior al 11 de setiembre de 2001, hermano de las redes, los blogs y las websites, y parricida de la literatura de universidad, de becas, residencias y cursos de escritura creativa. La Alt Lit vomita sobre los Ford, Carver, Franzen, etc. Tipos como Sam Pink, Tao Lin, Jordan Castro, Lily Down o Frank Hinton escriben breve y agresivo, confesional y catártico, sin pleitesía literaria y primero en formato digital. Capaz mañana venden, entran al mainstream y ganan premios “prestigiosos”. Hoy, aún son piedras preciosas.
Relatos
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LOS DIVAGANTES, de Guadalupe Nettel. Anagrama, 2023. Barcelona, 161 págs.
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En el primer relato la casualidad pone a la narradora protagonista a las puertas de un incestuoso secreto de familia. En el último una esposa y madre confronta su lucidez inútil con los claustros de una pandemia que ha destrozado la emocionalidad y el sentido común. En uno del medio (quizá el mejor: “La puerta rosada”) un marido en crisis paga caro un fáustico pacto para volver el tiempo atrás. La narrativa de la mexicana Guadalupe Nettel (n. 1973) viene creciendo y universalizándose con ayuda de premios como el Herralde, Ribera del Duero, Booker Internacional (finalista). No tiene una prosa deslumbrante, pero sus relatos se leen con fluidez.
Novela
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WAMPIR, de Carlos Rehermann. Estuario, 2023. Montevideo, 309 págs.
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Un puñado de referencias y un ínfimo cambio en el nombre permiten identificar al personaje real detrás de José Sowinski, el villano de esta novela ganadora en 2022 del primer Premio de Narrativa de la Intendencia de Rocha. Por efecto de la protección eclesiástica y por la condición innata del olvido humano, a nadie le importa el individuo real, un cura polaco ya muerto y enterrado. La ficción, en cambio, lo obliga a vivir de nuevo. Carlos Rehermann recrea la maldad e idiotez de Sowinski en esta historia en la que los protagonistas del lado del bien son un niño desaparecido, su madre y sus dos hermanos. Del lado del mal, sin sombra de duda, está el cura pedófilo, el vampiro del título. Racismo, aporofobia, resiliencia y venganza apuntalan la trama, con un ritmo que no decae incluso en la certeza de un final previsible e injusto.