Hugo García Robles
NO CABE DUDA de que Franz Joseph Haydn y Wolfgang Amadeus Mozart son los portaestandartes del clasicismo vienés. Detrás de ellos se despliega enseguida el genio de Beethoven, heredero de ambos, que cerrará el período clásico y abrirá las puertas del romanticismo que estaba allí, a un paso. Tan cercano que Schubert, que muere en 1828, un año después que Beethoven, es ya un romántico cabal.
De acuerdo con esa importancia, la bibliografía que les concierne es enorme. Pero, como bien se sabe, no todos los libros tienen igual valor. Cuando se trata de la biografía de Beethoven, de todos los avatares de su vida, Thayer es el autor imprescindible. En el caso de Haydn, Robbins Landon es la referencia inexcusable, mientras que en Mozart, de fuente francesa, son los cinco tomos de Wyzewa-Saint Foix, y en lengua alemana, los cuatro volúmenes de Otto Jahn.
Como la investigación y la historia crítica no se detienen, la bibliografía sobre Mozart se ha enriquecido con el libro que le dedicó Hermann Abert, W.A. Mozart (Yale University Press), trabajo que el crítico Charles Rosen en su reseña del The New York Review of Books, califica, titulando así su artículo, "El mejor libro sobre Mozart". Abert lo publicó en 1923-24 en lengua alemana, fue reimpreso con correcciones en 1956, y la traducción que reseña Rosen apareció en el año 2007, traducido por Stewart Spencer y editado por Cliff Eisen.
El profesor Eisen enseña Musicología en el King`s College de la misma ciudad, es co-autor de la Enciclopedia Mozart de Cambridge y The New Grove Mozart.
Hermann Abert (1871-1927) es uno de los mayores musicólogos desde que existe la disciplina y sin duda el más importante de su generación. Realizó una minuciosa revisión del texto clásico de Otto Jahn sobre Mozart, que evidentemente es la raíz de este monumental volumen de mil quinientas páginas en gran formato.
Un asedio múltiple. Cuando se piensa en la figura de Mozart y en el mejor camino posible para su estudio, la magnitud de la tarea es abrumadora. La riqueza de ángulos posibles, la multiplicidad de aspectos que el maestro salzburgués abarca, pueden disuadir al más empeñoso. Wyzewa-Saint Foix resolvieron el tema por la vía cronológica, dividiendo la vida de Mozart en capítulos dentro de cada uno de los cuales, después de reseñar los aspectos biográficos, analizan las obras compuestas en ese período, citando los primeros compases de cada una de ellas.
El libro de Abert elige un camino más complejo, menos lineal, que la mera lectura del índice revela. Como una lanzadera el autor se mueve por momentos en lo cronológico, luego elige aparentemente las formas y se detiene en "Opera seria", capítulo 9, "Opera buffa", capítulo 13, pero el capítulo 21 aborda "Mozart en París", mientras que el 37 analiza los cambios e influencias provenientes de J.S. Bach. J.F. Haendel y C.P.E. Bach. Los ejemplos citados podrían ser muchos más, visualizados al recorrer los 53 capítulos de la monumental obra. De modo tal que un verdadero amplio espectro de criterios, método flexible que se pliega dócilmente sobre la compleja riqueza de la personalidad del maestro. Habría que agregar que los cinco apéndices del volumen aportan muy interesantes aspectos, complementarios del cuerpo mayor del volumen, como esa reflexión sobre "Mozart como poeta cómico" firmada por Otto Jahn.
En la Editorial Note que abre el volumen, el editor Cliff Eisen realiza un revelador relato de su relación personal con el texto de Abert que conoció cuando estudiante graduado y su relectura posterior, a la cual debe la revelación de su importancia, importancia que se le había escapado bajo la forma de una visión romántica de Mozart. Sigue luego la huella del trabajo de Otto Jahn, que Abert revisa en un propósito que, finalmente, originó su propio y fundamental libro. Anota la valoración que hizo Abert de los aportes cumplidos por el Índice Köchel y, entre otras referencias, la biografía del compositor escrita por Georg von Nissen en 1828, particularmente importante por cuanto Nissen fue el segundo esposo de Constanze, viuda de Mozart.
Explica Cliff Eisen cual ha sido su trabajo como editor: la corrección de datos erróneos, la actualización de otros y la aportación de sus propios puntos de vista. Advierte que todo texto agregado al original de Abert, cumplido solamente en las notas al pie de página, tiene un símbolo gráfico que lo identifica. Califica de verdadero corazón del libro de Abert el capítulo 31, sobre la personalidad de Mozart, en el cual se discuten las circunstancias biográficas, sociales, patrones para los que el músico trabajó, el público y hasta los aspectos de la industria y el comercio de su tiempo.
El extenso Prefacio de Herman Abert a su libro se inicia sobre la tremenda dificultad que suponía la revisión de la biografía de Mozart escrita por Otto Jahn. Examina los méritos y las inevitables limitaciones de una obra escrita en un momento, según lo dice textualmente Abert, en que la historia del arte y la historia del artista se confundían. Ello no deja de ser un punto de vista romántico, añade. El otro reproche que agrega el prefacio al trabajo de Jahn es la idealización de Mozart. Al mismo tiempo no deja de elogiar la claridad y precisión de los datos aunque señala que en todos los conflictos que Mozart debió enfrentar en su corta vida, Abert se coloca siempre a favor del músico. El prefacio no deja de mencionar la deuda que todo trabajo sobre Mozart tiene con determinados investigadores como Chrysander en lo que se refiere a las óperas y el peso ineludible de la magna obra de Saint-Foix y Wyzewa, ya citada.
OTRO "COMPANION" RIGUROSO. El Haydn Oxford Composer Companion (Oxford University Press), editado por David Wyn Jones, responde al rigor y enciclopédico contenido de esa serie de conocidos manuales que edita la Universidad de Oxford. Todas las aristas que conciernen a Haydn aparecen inventariadas por orden alfabético, lo que facilita la consulta inmediata. No están omitidos siquiera los investigadores destacados sobre Haydn. Las obras del maestro pueden abordarse bien por la forma (sinfonía, cuarteto, concierto, etc.) o bien por el título que en algunos casos poseen, como las sinfonías "La caza", "La sorpresa" o "La gallina". Igual tratamiento se destina a las ciudades, cortes y empleadores del músico. Londres, por supuesto, tiene el lugar de relevancia que merece pero Pressburg y otras localidades de menor tamaño están igualmente registradas. No parece tener rival en su estilo, de allí hay que partir hacia Robbins Landon u otro especialista que trata a Haydn "in extenso".
Contrastados por su carácter y propósito, el Haydn Oxford Composer Companion y el Mozart de Abert son inexcusables instrumentos de conocimiento.