por László Erdélyi
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Si el suicida que se disparó no presenta rastros del fuego que impulsó al proyectil, sea en la piel por donde entró la bala o en la ropa agujereada que llevaba puesta, hay que sospechar. Alguien más intervino. Pudo ser un homicidio, y esa intuición es la que lleva al Juez de Instrucción, Dr. Páez Beretervide, a profundizar más, buscar indicios, a pesar de que desde el día uno los titulares de prensa machacan con la idea de suicidio. El muerto era un notorio político. El aire denso de una conspiración se impone.
Esta es, en esencia, la trama que desarrolla la nueva novela del escritor Hugo Bervejillo (Montevideo, 1948), Desde el río sopla un viento frío. El lector nuevo, que no conoce su trayectoria, descubrirá un manejo sólido del lenguaje, sin titubeos ni giros innecesarios. Hay maestría en los tiempos, en las entradas y salidas, hay ritmo, todo al servicio de la construcción de climas demasiado montevideanos. “Las avenidas, en la noche, tienen una ajenidad que se acentúa cuando se las mira desde la ventana de un coche en movimiento y que convierte al observador en un extranjero: los niños que duermen en los quicios de las puertas, los ancianos que se tienden en las tiendas de los comercios cerrados, los hurgadores que caminan al paso de sus carros controlando todos los bultos de basura, la propia basura desparramada en las veredas, los papeles y las bolsas plásticas que arrastra el viento: todo es lejano”. Esa ajenidad es la que trata de despejar Beretervide revisando declaraciones de los testigos que no debían estar pero estaban, releyendo las versiones construidas con rapidez y simplicidad, o la transcripción de lo que dijo el político intocable que, al ser interrogado, solo manifiesta desprecio por el interrogador. El juez “sabe que en este país todos se suicidan con la mano equivocada”, y que la política “es el arte del disimulo”, por lo que su pesquisa se mueve en aguas barrosas, y hasta peligrosas.
Si bien esta novela comienza como un policial donde predomina la deducción racional para hallar al asesino (el eterno mayordomo), a medida que la idea de una conspiración se impone la obra se desliza hacia el género negro, ese nacido en Los Ángeles donde el clima de corrupción e instituciones débiles anunciaba que era difícil hacer justicia. La época en que transcurre —posguerra, años 50, 60, por la mención de jerarcas nazis huyendo— habla de otra era, una que Bervejillo no añora ni romantiza, sino que impone actual a través de la carnalidad de sus personajes.
DESDE EL RÍO SOPLA UN VIENTO FRÍO, de Hugo Bervejillo. Ediciones I Libri, 2023. Montevideo, 88 págs.