Nelson Díaz
LA HISTORIA encajaría perfectamente en la estética cinematográfica de Quentin Tarantino. Un hombre mata a un sacerdote y es sentenciado a la pena capital. Poco antes del castigo, el poder de turno le conmuta la pena con la expresa condición de que abandone la ciudad. Regresa un año más tarde y saquea un colegio. Huye de nuevo para volver un año después, y convertirse, por segunda vez, en homicida al dar muerte a un notario pontificio. Es condenado a la horca, pero increíblemente, apenas unas horas antes la sentencia es anulada y se lo expulsa de la ciudad por un período de diez años. Presuroso, el hombre la abandona y su rastro se pierde para siempre.
Aquel hombre era Franois Villon, considerado el primero de los poetas franceses modernos y precursor de los "malditos`` Lautréamont, Baudelaire, Rimbaud y Artaud.
CLAUSTROS Y TABERNAS. Aunque se cree que su verdadero nombre era Franois de Montcorbierg, Franois Villon nació en París alrededor de 1431, bajo el reinado de Carlos VII, en medio de una ciudad sitiada por los ingleses durante la Guerra de los Cien Años. Huérfano desde muy pequeño, fue recogido por Guillaume de Villon, un profesor de Derecho Canónico y capellán de la Saint Benoît-le-Bétourné. De su familia biológica poco se sabe. Apenas que era de baja condición según da cuenta en el poema ``Le testament du pauvre`` (El testamento del pobre): ``Mi cuerpo ordeno y dejo/ a nuestra gran madre la tierra /los gusanos no encontrarán gran cosa por la guerra que le hizo el hambre /que le sea dado rápidamente /de la tierra vino, a la tierra vuelve /todas las cosas vuelven a su lugar de origen".
Entre 1438 y 1452, el poeta vivió en la casa de su tutor y mecenas donde conoció a Jacques Seguin, prior de Saint-Martin-des-Champs, quien gracias a su influencia y la de su propio tutor obtendría, años más tarde, dos cartas de perdón por el mismo crimen, solicitadas bajo dos nombres diferentes.
En 1448, se inscribe en la Sorbona donde obtiene en 1449 el título de bachiller en Artes y, cuatro años después, el doctorado en Artes. Por ese entonces el joven se siente seducido por el Antiguo y el Nuevo Testamento, las novelas francesas y la mitología griega, en tanto se burla de Aristóteles y la Lógica, satirizándolos, años después, en su poema "Lais`` (Legado).
En 1452 comienzan los primeros problemas, que lo acompañarían el resto de su vida. Participa en disturbios y revueltas en la Sorbona como consecuencia de un viejo pleito que el rector mantenía con los estudiantes desde 1444, cuando éstos lo insultaron tras su negativa a pagar un impuesto.
Varios alumnos fueron encarcelados y Carlos VII decidió que el proceso se juzgaría en el Parlamento, amenazando con perseguir a los responsables.
PRIMERA SANGRE. A principios de 1453 abandona la Universidad al obtener, por intermedio del capellán Guillaume, una autorización para dar clases en una pequeña escuela. El 5 de junio de 1455 no fue uno de sus mejores días: el sacerdote Philippe Sermoise (o Chermoye) lo acusó de blasfemo, -todo parece indicar que Villon mantenía relaciones con una joven de nombre Isabeau- a lo que el poeta respondió con calma, tratando de apaciguar los ánimos. Sermoise, fuera de sí, saca su daga y lo lastima. Villon reacciona de inmediato y lo hiere de muerte. Al ver a su víctima en el suelo, huye a la casa de un barbero para que le cure la herida. El barbero, que debía hacer un informe de lo ocurrido, le pregunta su nombre y el de la víctima. Villon identifica al sacerdote, pero oculta su nombre bajo el seudónimo de Michel Mouton. La escena consta en las dos cartas de perdón, basadas en las notas del propio poeta. Sermoise, trasladado al claustro de Saint-Benoît, es interrogado por un examinador en Châtelet, declarando en forma enigmática que perdonaba a su agresor "por ciertas causas que a ello lo movían". Dos días después, el sacerdote muere a causa de las heridas recibidas. Pese al perdón de la víctima, Villon es detenido y conducido a la prisión de Châtelet, para ser juzgado y condenado a la horca. Apelación mediante, es trasladado a los calabozos de la Conserjería del Palacio. El obispo no se opuso a sus descargos, confiado en que el Parlamento no lo exoneraría de la pena. A juzgar por el poema "Ballade de L`Appel`` (Balada de la Apelación), ni siquiera Étienne Garnier, en ese entonces máximo responsable de Châtelet, confiaba en la buena suerte del poeta. Villon, triunfante, se jactaría en "Balada de la apelación": "¿Qué os ha parecido mi apelación, Garnier? /Estoy cuerdo u os parezco loco /Pues todo animal cuida su piel: /y en cuanto que puede se vuelve a estirar. /En aquel momento de arbitrariedad cuando me cantaron aquella homilía /¿Podría yo acaso quedarme callado?".
Desterrado por la justicia, abandona París en junio de 1455 y, con ello, el agradable refugio de Saint-Benoît. Pero Villon, hombre de tabernas y claustros (en ese orden), tenía amigos como Regnier de Montigny, compañero de estudios y correrías -aparece en la frase XVII de "Lais"- que le ayudaron en su extraño periplo. Según documentos de la época, el poeta debió dirigirse a las regiones de Dijon y Salins, acompañado por integrantes de la compañía "La Coquille", una organización de saqueadores que asolaba los caminos entre Lyon, Toul, Mâcon y Langres. Los coquillards, tal como se nominaban, poseían su propio "rey", al que llamaban "Rey de La Coquille", en clara sátira al régimen monárquico. Villon se reunió con sus camaradas, teniendo en cuenta que de Montigny formaba parte de la organización ilegal. Es probable que él haya preparado el encuentro con los que serían los cómplices de Villon en el saqueo al Collège de Navarre.
Los coquillards tenían una jerga delictiva muy semejante a la que usa Villon en sus baladas. Por ejemplo, engañar a la Justicia era "blanquear a la marina"; al hombre que estafaban le llamaban "blanco`` o "engañado". Los sargentos recibían el mote de "torpes"; los sacerdotes "pelados", al dinero lo llamaban "pasta`` y al gancho para abrir los cofres -la popular ganzúa- era el "rey David".
Según las crónicas de la época, cuando se quedaban sin dinero desaparecían por un tiempo y, cuando regresaban a Dijon, lo hacían "bien pertrechados y vestidos, bien provistos de oro y de plata, volvían con aquellos que los esperaban u otros que habían llegado nuevos, a su vida de juegos y de relajación acostumbrados". También se cuenta que en avanzado estado etílico provocaron más de una trifulca: insultaban a los habitantes del lugar, y se autodenominaban "timadores", "descabezados", "despilfarradores`` y "rastrojos". Borrachos y furiosos, muchas veces sin ningún motivo, se batían contra cualquiera con sus dagas. Otras veces, como forma de sobrevivir, se dedicaban a la venta de caballos. El precio al que los ofrecían era tan bajo que no resultaba difícil adivinar su procedencia.
VIVIR AL MARGEN. En 1456 el poeta logra ingresar nuevamente a París, gracias a dos cartas de readmisión. Guillaume, hombre de recursos, obtiene dos salvoconductos: uno a nombre de Montcorbier -aunque algunos biógrafos la atribuyen a nombre de Franois des Loche, otro probable apellido del padre biológico del poeta- y otro a nombre de Villon. Este, en agradecimiento a su tutor y protector, le dedicaría años más tarde la estrofa LXXXVII del poema "Testament": "Al que fue mucho más que mi padre/ al maese amado Guillaume de Villon/ que fue para mí más dulce que madre/ y que me ha criado desde los pañales/ siempre me sacó de mil contratiempos/ y no está contento de mi situación."
Pero los buenos tiempos no duraron mucho. La Nochebuena de 1456, en compañía de otro rufianes, ingresaron al Collége de Navarre donde robaron quinientos escudos de oro. Delatado por un compañero de la fechoría, de nombre Guy Tabaire, debe huir de la justicia parisina y se refugia en la Corte de Charles d`Orleans, en la localidad de Blois. Pocos días antes de su partida el poeta confió a sus amigos el manuscrito de "Lais", extenso poema compuesto por 320 versos, también conocido como "El pequeño testamento". Si la fecha de su nacimiento es exacta, Villon tenía 25 años cuando compuso "Lais".
Más allá del hecho delictivo, algunos investigadores creen que la verdadera razón de su partida fue el desengaño amoroso sufrido con una joven de nombre Catherine de Vaucelles. La hipótesis está basada en la estrofa V de "Lais: "Quedé prisionero de aquella mirada/ que me fue traidora, que fue tan dura/ y aunque no hice nada que le hiciera daño/, pretende y ordena que debo aguantar/ que acepte mi muerte, que acabe mi vida./ No hay más remedio que emprender la huida/ pues quiere romper la viva cadena/ sin prestar oídos a mis tristes súplicas". Para continuar en la estrofa siguiente: "Y para evitar que esto me suceda,/ creo que es mejor emprender la huida/ Adiós pues! Me voy para Angers,/ puesto que no quiere concederme ya/ su favor primero, ni siquiera en parte/ por ella estoy muerto con los miembros sanos:/ en definitiva, soy amante mártir / y puedo llamarme un santo de amor".
"Lais`` fue copiado y distribuido bajo el título de "Testament`` hecho que poca gracia le hizo a su autor a juzgar por la estrofa LXXV del esta vez sí "Testament`` escrito años más tarde: "Si mal no recuerdo, lo que Dios no quiera, / yo escribí en el año del cincuenta y seis / algunos legados en mi despedida / que algunas personas, sin contar conmigo, / tuvieron a bien llamar Testamento. / Fue parecer suyo, que yo no comparto". Por su composición "Lais`` está directamente relacionado con el congé, -cuya traducción literal es despedida- género literario satírico muy usado en la Edad Media. En la composición, Villon satiriza la sociedad, sus costumbres, y a los principales personajes de la época.
Su vida disipada y marginal aparece, a modo de presentación del autor, al comienzo del poema: "En mil cuatrocientos y cincuenta y seis,/ yo, Franois Villon, siendo bachiller, después de pensar reposadamente,/ y estando dispuesto a cualquier esfuerzo,/ que hay que meditar todos nuestros actos,/ para así evitar cometer errores..." Y el "amor cortés``, uno de los blancos preferidos del poeta para lanzar sus dardos, es parodiado en la estrofa IV: "Si un día yo tuve para mí piadosos / esos dulces ojos, esos bellos gestos,/ de un sabor que a mí me fue tan amargo, / y que me calaban por entero el pecho, / después se mostraron esquivos conmigo, / no hallándolos nunca cuando los buscaba. / Tendré que plantar en otros terrenos / y acuñar mi imagen en otra moneda".
PARíS, OTRA VEZ. Prófugo nuevamente de la justicia, se sabe que entre 1456 y 1460 llevó una vida errante, alternando sus escasos momentos de prosperidad con la miseria, la enfermedad, el hambre, las riñas callejeras y el alcohol.
Deambuló por diferentes ciudades de Francia, y conoció cortes y cárceles. Precisamente en una de éstas, la de Meung-sur-Loire fue ubicado en 1461, detenido por el obispo de Orleáns, Thibault d´Aussigny, aunque se desconoce bajo qué acusación.
Pero la suerte, otra vez, estaba del lado de Villon. Su detención coincide con la muerte de Carlos VII, ocurrida el 22 de julio de1461, y con la asunción de Luis XI. El monarca entrante decidió entonces entregar cartas de perdón en las ciudades por donde pasó antes de su coronación, de modo que el poeta se vio favorecido con el indulto. A este período se le atribuye el comienzo del "Testament".
Si algo hay que reconocerle a Villon es su perseverancia. A principios de 1462 decidió regresar a la capital francesa. La ciudad, con su bohemia, sus tabernas y sus parroquianos, sus obispos y su aristocracia -algo que por cierto odiaba y no perdía oportunidad de satirizar en sus baladas- ejercía sobre él una extraña seducción, mezcla de fascinación e impulso de autodestrucción. Un cóctel irresistible para su personalidad.
Pero en París el robo al Collège de Navarre no había sido olvidado, y Villon no tarda en ser detenido y enviado a Châtelet. Finalmente lo liberan bajo la promesa de devolver ciento veinte escudos de oro, parte del motín de Navarre.
En 1463, Villon ya había finalizado "Testament`` cuya temática se diferencia considerablemente de "Lais". Si en su primera composición la sátira y la ironía, en una demostración pedantesca, eran las constantes, en el nuevo poema -también conocido como "Le grand testament"- campean el desarraigo, el despecho, la gratitud por momentos, y la muerte, como en la estrofa XLI: "La muerte te pone tembloroso, pálido,/ la nariz se curva, las venas se tensan,/ el cuello se infla, la carne se afloja, / junturas y nervios, rígidos, se estiran".
También incluye algunas de sus composiciones más conocidas como "Ballade des Dames du temps jadis`` (Balada de las damas de antaño), donde rinde homenaje a Eloisa y Abelardo -y su desgraciada historia de amor- , a Flora y a Taís, dos famosas cortesanas, (esta última concubina de Alejandro Magno y Ptolomeo I), y a Alcibíades, político griego y discípulo de Sócrates.
Pero el comienzo del poema está dedicado a su archienemigo Thibault d`Aussigny. "Heme aquí llegado a mis treinta años/ cuando ya he bebido tantos malos tragos/ más no estoy muy loco, ni tampoco cuerdo, después de pasar estos sufrimientos, / los cuales vinieron de la misma mano: / Thibault d`Aussigny, ése fue el causante. / Aunque sea obispo que bendice calles, / yo quiero que sepa que yo no soy suyo". Aunque en la estrofa XXVI parece encontrarse un atisbo de arrepentimiento a sus correrías: "Ay, Dios, si a su tiempo yo hubiese estudiado/ en vez de vivir esta loca juventud, / y buenas costumbres hubiese aprendido!/ Tendría mi casa, mi lecho muy blando. / ¿Para qué llorar? Odiaba la escuela, / como ocurre siempre con los niños malos".
El poeta parecía conocer sólo el mal camino. A la salida de una taberna, de camino al claustro, Villon y unos amigos se detuvieron ante la escribanía de Franois Ferrebourg -licenciado en Derecho Canónico y quien había ordenado su captura por el robo del Collège de Navarre- y comenzaron a burlarse de los copistas del notario. La respuesta fue rápida. Los insultos dieron paso a una verdadera batalla campal. Ferrebourg, apuñalado, cae al suelo. Al advertir la gravedad del asunto, Villon decide huir a su habitación y se niega a recibir a sus amigos, seguramente por temor a ser acusado otra vez. Pese a que no existe certeza sobre su cuota de responsabilidad en la trifulca, algunos biógrafos se muestran partidarios de que fue el verdadero instigador de la revuelta, debido a la antigua enemistad que mantenía con Ferrebourg.
Los antecedentes de Villon fueron determinantes: conducido nuevamente a la prisión de Châtelet fue condenado a la horca. Mientras espera su final escribirá una de sus mejores composiciones: "Ballade des Pendus`` (Balada de los ahorcados), también conocida como ``L`Epitaphe Villon: "Hermanos, los humanos que aún seguís con vida,/ no tengáis con nosotros el corazón muy duro,/ pues si queréis mostrar piedad con estos pobres, / Dios no lo olvidará y os podrá ser clemente./ Vednos aquí colgados a cinco o seis que somos,/ ved aquí nuestros cuerpos, que tanto hemos mimado:/ nuestra carne está ya devorada y podrida/ y nosotros los huesos, nos hacemos cenizas./ Nadie de nuestro mal debería burlarse" (...) "La lluvia ya nos tiene mojados / y el sol nos ha secado y ennegrecido/ las urracas, los cuervos, nos sacaron los ojos / y arrancaron los pelos de cejas y de barbas`` ( ...) "Hermanos, yo os juro, en esto no hago burlas/ más bien rogad a Dios que nos absuelva a todos".
Más que a Dios, Villon debería haberle rogado a su salvador personal, Guillaume, quien, junto a sus influyentes amistades, nuevamente interpuso un recurso de amparo que logró su principal objetivo: evitar la horca. A cambio de la conmutación de la pena capital, Franois debió abandonar París por un período de diez años. Es el último episodio del que se tiene documentación fehaciente. El primer poeta moderno y el precursor de los "malditos" tenía 32 años cuando desapareció, literalmente, de la faz de la tierra.
En cine
EL PRIMER film sobre Villon es de 1914: The Adventures of Franois Villon (Part. I, The Oubliette, Part.II The Higher Law ). Dir. Charles Giblyn, con Murdock MacQuarrie como Franois Villon. Luego vendrían, entre otras: The Beloved Rogue (1927). Dir. Alan Crosland, con John Barrymore (Franois Villon). The Vagabond King (1930), Dir. Ludwig Berger e interpretada por Dennis King (Franois Villon), If I Were King (1920) Dir. Gordon Edwards, con William Farnum (Villon). Con el mismo título, hay una versión de 1938, dirigida por Frank Lloyd, con Ronald Colman. Franois Villon (Francia, 1945) Dir. André Zwoboda, con Jean Roger Caussimon. Si Paris nous était conté (1955). Dir. Sacha Guitry, con Pierre Vaneck (Franois Villon). The Vagabond King (1956), Dir. Michael Curtiz, con Oreste Kirkop como Villon, y Leslie Nielsen como Thibault d`Aussigny. The Sword of Villon (1956), Dir. George Waggner, con Errol Flyn, (Villon), y Franois Villon (Rumania, 1987, Dir. Sergiu Nicolaescu).
El trovador francés Georges Brassens (1921-1981) musicalizó en la década del 50 su poema "Ballade des Dames du temps jadis", incluido en el disco La mauvaise réputation.