por Gera Ferreira
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Para decir se titula el primer poemario de Eloísa Avoletta (Montevideo, 1995), porque su faceta escrita rinde tributo a un origen de puesta en voz. Es lo primero que se advierte al ingresar al libro: “estas palabras están escritas para ser dichas en voz alta, porque así llegaron, diciéndose a sí mismas conmigo como primera escucha”. No sería la primera ni la última en establecer una correspondencia entre un discurso y otro, a favor de la oralidad (sus poemas están grabados y pueden escucharse en diferentes plataformas): caso similar al de Vivianne (1986) y su Plano aberrante (Club, 2023), otro buen primer libro de poemas que irrumpió hace un par de años.
Mientras que la escritura de Avoletta se adapta muy bien a su espacio en la página, como si la voz no sufriera su mudanza, la de Vivianne se resiste de manera forzosa, y esa incomodidad es aprovechada para sacarle jugo y juego a lo que circunda, improvisando a través del absurdo y de una labia punzante. Seis años antes de Para decir, varios textos de Avoletta fueron prematuramente publicados en una antología crítica de poesía uruguaya ultrajoven, En el camino de los perros (2018), y allí se avizoraba con claridad una muestra de su talento: “Con un tono que a menudo roza lo sentencioso, su poesía vuelve hacia las fuentes presocráticas, hacia el tiempo como problema universal y cotidiano”, al tiempo que “su sensualidad y lirismo les aseguran una amplia recepción”, dice Hoski en la introducción a la autora.
Si el agua era el principio de todas las cosas, como decía Tales de Mileto, para Avoletta el fuego también: agua y fuego tan del mismo/ origen/ marea/ tanta vida arrugada en los puños/ las palabras sueltas semejando verdades. Si para Parménides el devenir metafísico del tiempo se sostiene en la unidad del ser y su continuidad, Avoletta trabaja de manera sostenida y convincente en las transiciones entre lenguaje, tiempo y realidad: ayer/ todo esto/ a la vez/ al mismo tiempo/ superpuesto/ milhoja incesante/ que a la carne llevo/ adherida; examinando instantes, construyendo imágenes en el aire (como cuando recita) que parecen efímeras pero que logran adquirir una corporeidad vertiginosa digna de elogio: tomarse de las manos/ lo que demora el viento en recorrer el patio.
PARA DECIR, de Eloísa Avoletta. Pez en el hielo, 2024. Montevideo, 67 págs.